Nuestra facultad de medicina

Medicina adventista
Por la providencia de Dios
El domingo 15 de abril fueron dedicados al servicio de Dios y en forma solemne los bellos edificios y terrenos del Sanatorio de Loma Linda…{MM 71.1}
Durante la ceremonia, la gente escuchó el relato de cómo la Providencia dirigió notablemente cada paso que se dio para obtener la propiedad. También se habló del propósito que tenemos al establecer muchos sanatorios. Estuve presente sólo en una parte de la reunión, y hablé con libertad casi por media hora acerca de las ventajas de la vida al aire libre para el tratamiento de la enfermedad. {MM 71.2}
Traté de dejar claro que los médicos del sanatorio y su equipo de colaboradores debían cooperar con Dios combatiendo la enfermedad no sólo mediante el uso de remedios naturales que él ha colocado a nuestro alcance, sino también invitando a sus pacientes a que se aferren a la fortaleza divina por medio de la obediencia a los mandamientos de Dios…{MM 72.1}
Una de las principales ventajas de la situación en Loma Linda es la magnífica variedad de paisajes encantadores que hay en todo su entorno. Pero más importante que el magnífico panorama, los edificios imponentes y amplios terrenos, es la gran proximidad de esta institución a un distrito densamente poblado. Eso brinda la oportunidad de comunicar a una enorme cantidad de personas el conocimiento del mensaje del tercer ángel. Debemos tener un claro discernimiento espiritual; de lo contrario, seremos incapaces de comprender las primeras providencias de Dios que nos abren el camino para iluminar al mundo.{MM 72.2}
La gran crisis está precisamente ante nosotros. Ahora es el tiempo para que hagamos sonar el mensaje de alarma, con los elementos que Dios nos ha dado para este propósito. Recordemos que una de las agencias más importantes, es nuestra obra médica misionera. Nunca debemos perder de vista el gran objetivo por el cual se establecen nuestros sanatorios: para el avance de la obra final de Dios en la tierra.{MM 72.3}
Para ser un centro educativo
Loma Linda debe ser no solamente un sanatorio, sino también un centro educativo. Con la posesión de este lugar viene la pesada responsabilidad de hacer que la obra de la institución cumpla también un papel educativo. Debe establecerse una escuela aquí para el adiestramiento de médicos misioneros evangelistas. {MM 72.4}
Mucho está implicado en esta tarea, y es esencial que tenga un comienzo adecuado.—The Review and Herald, 21 de junio 1906.{MM 73.1}
Un lugar para ser estimado
En Loma Linda tenemos un centro muy ventajoso para llevar a cabo varias empresas misioneras. Podemos ver que por providencia de Dios este sanatorio fue colocado en manos de nuestro pueblo. Debemos estimar a Loma Linda como un lugar que el Señor previó que necesitaríamos, y que él nos dio.—Manuscrito 3, 1908.{MM 73.2}
Una preparación práctica
Tenemos una obra que hacer: debemos procurar el mejor talento, y colocar a estos obreros en puestos donde puedan educar a otros. Entonces, cuando nuestros sanatorios y campos misioneros pidan médicos, tendremos hombres jóvenes que, por su experiencia adquirida en el trabajo práctico, serán aptos para llevar responsabilidades.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 458.{MM 73.3}
Un llamamiento en favor de nuestra facultad de medicina
El desarrollo adecuado de la obra de Loma Linda requiere planes y pensamientos fundados en la oración, para que sea una realidad la instrucción que el Señor nos ha dado con relación a la obra que allí se hace… La labor de la facultad de medicina de Loma Linda no se debe paralizar por falta de espacio. Hay que encontrar algún modo de ampliar rápidamente los dormitorios de los estudiantes, de modo que no se rechace a los que buscan una educación en Loma Linda.{MM 73.4}
Los estudiantes de Loma Linda buscan una educación que esté de acuerdo con el plan del Señor, que les ayude a convertirse en maestros y colaboradores de éxito para los demás. Cuando completen su educación en Loma Linda deben unirse a los obreros inteligentes que laboran en los grandes campos de cosecha del mundo, donde llevan a cabo la obra de reforma que debe preparar a un pueblo para que permanezca firme en el día de la venida de Cristo. En todas partes se necesitan obreros que sepan cómo combatir la enfermedad y atender hábilmente a los enfermos y dolientes. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que los que deseen prepararse así para el servicio obtengan la instrucción necesaria…{MM 74.1}
Nuestro pueblo debe aprender a tratar inteligentemente de las enfermedades sin la ayuda de drogas venenosas. Muchos debieran tratan de obtener la educación que los capacitará para combatir la enfermedad en sus diversas formas por medio de los métodos más sencillos. Debido al uso de drogas venenosas, miles que han bajado a la tumba pudieron haber recuperado la salud por medio de métodos sencillos de atención médica. Los tratamientos con agua, prudente y hábilmente aplicados, pueden ser el medio de salvar muchas vidas. Que se una el estudio diligente a los tratamientos cuidadosos. Que se ofrezcan oraciones de fe al lado del lecho del enfermo. Que se aliente a los enfermos a reclamar las promesas de Dios para ellos.—Manuscrito 15, 1911.{MM 74.2}
Provisión de lo esencial
Se me ha dado luz acerca de la necesidad de proveer las cosas esenciales para preparar a nuestros jóvenes que desean ser médicos, de modo que puedan pasar los exámenes requeridos para probar su eficacia como médicos. Se les debe enseñar a tratar juiciosamente los casos de los enfermos, para que se elimine la posibilidad de que cualquier médico sensato imagine que en nuestra facultad no damos la instrucción suficiente para calificar debidamente a nuestros jóvenes y señoritas como médicos bien preparados. Los estudiantes que se gradúan deben avanzar de continuo en conocimiento; pues la práctica hace la perfección. {MM 74.3}
La facultad de medicina de Loma Linda debe ser de la más alta calidad, porque los que están en esa escuela tienen el privilegio de mantener una conexión viva con el más sabio de todos los médicos, de quien se recibe el conocimiento de calidad superior. Y para la preparación especial de nuestros jóvenes que tienen claras convicciones de su deber de obtener una educación médica que los capacitará para pasar los exámenes requeridos por la ley, debemos suplir lo que se necesite para que no tengan que ir a facultades de medicina dirigidas por hombres que no son de nuestra fe. Así cerraremos una puerta que al enemigo le gustaría mantener abierta; y nuestros jóvenes y señoritas, cuyos intereses espirituales el Señor desea que salvaguardemos, no se sentirán obligados a unirse con incrédulos para obtener una preparación completa en las ramas médicas.—Pacific Union Recorder, 3 de febrero de 1910.{MM 75.1}
Necesidad de los mejores talentos
Se me ha especificado que Loma Linda es un lugar muy importante, que demanda el mejor profesor de Biblia que podamos ofrecer. Hay jóvenes promisorios aquí, que deben prepararse para ocupar cargos importantes en la obra. Ellos deben tener la mejor clase de instructores, los más capaces maestros de Biblia que entiendan las verdades de la Palabra. La verdad y la justicia, reveladas en la Palabra de Dios, deben ser la fortaleza de nuestros obreros.{MM 75.2}
Se me ha dado un bosquejo de la obra que debe realizarse en Loma Linda, y sé que debemos invertir nuestros mejores esfuerzos en ese lugar. El Señor desea que estén allí los talentos más destacados, pues por medio de nuestro talento educativo más sabio debemos preparar a nuestros obreros ministeriales. La obra debe llevarse a cabo de acuerdo con las órdenes del Señor, y no de acuerdo con suposiciones humanas. {MM 75.3}
El Señor nos ha dado una ventaja maravillosa al permitir conseguir a Loma Linda para el establecimiento de la obra que ya se tiene allí. En Loma Linda se debe construir una escuela que prepare obreros bíblicos y enfermeros misioneros para el servicio eficiente.—Carta 196, 1908.{MM 76.1}
La clase de obreros que deben educarse
La causa de Dios estaría hoy mucho más adelantada de lo que está, si en años anteriores hubiésemos estado más activos en el adiestramiento de enfermeros que, además de la adquisición de una habilidad más que común en el cuidado de los enfermos, hubieran aprendido también a trabajar como evangelistas en el servicio de ganar almas.{MM 76.2}
La escuela de Loma Linda se fundó para la preparación de tales obreros, como también para la formación de médicos. En esta escuela se han de preparar muchos obreros habilitados para ser médicos, no para trabajar en ramos profesionales como médicos, sino como misioneros médicos evangelistas. Esta preparación ha de estar en armonía con los principios sobre los cuales se funda la verdadera educación superior. La causa necesita a centenares de obreros que hayan recibido una educación práctica y cabal en los ramos de la medicina, y que también estén preparados para trabajar de casa en casa como maestros, obreros bíblicos y colportores. Tales estudiantes deben salir de la escuela sin haber sacrificado los principios de la reforma pro salud, ni su amor a Dios y la justicia.{MM 76.3}
Los que adquieran una preparación avanzada en enfermería y salgan a todas partes del mundo como médicos misioneros evangelistas, no podrán esperar del mundo los honores y las recompensas que a menudo reciben los médicos plenamente acreditados. Sin embargo, mientras atiendan su trabajo de enseñar y sanar, y se vinculen tan íntimamente con los siervos de Dios que han sido llamados al ministerio de su palabra, la bendición del Señor descansará sobre sus labores y se realizarán maravillosas transformaciones. En un sentido especial, serán su mano auxiliar.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 456, 457. {MM 76.4}
Para prepararlos en muchas ramas de trabajo
Hay una preciosa obra que hacer en relación con los intereses del sanatorio y de la escuela de Loma Linda; y ésta se hará cuando todo se encauce hacia ese objetivo. La Palabra de Dios debe ser nuestro libro de texto. En la unidad que se empieza a percibir en nuestro pueblo se puede ver que Dios obra en nuestro medio…{MM 77.1}
En nuestra escuela de Loma Linda, muchos pueden educarse para trabajar como misioneros en la causa de la salud y la temperancia. Debe emplearse a los mejores maestros en esta obra educativa: no hombres que estimen altamente sus propias capacidades, sino los que anden en forma circunspecta, dependiendo completamente del Señor…{MM 77.2}
Si los profesores de las ramas médicas mantienen siempre su lugar, veremos que se hace una buena obra. De mi alma brotan constantes oraciones a Dios para que él preserve al honesto de corazón, de modo que no sea desviado por los que están en confusión y tinieblas.{MM 77.3}
Los maestros deben prepararse en muchas ramas de trabajo. Se deben fundar escuelas en lugares donde no se han hecho esfuerzos… La verdad, la verdad bíblica, debe presentarse en muchos lugares. Se representa a Cristo como identificándose con todos los necesitados de la tierra cuando dice: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”. {MM 77.4}
Todos debieran dedicar sus mejores esfuerzos para ampliar su experiencia. Estamos en una situación de lo más crítica; pero Cristo se identifica con nuestras necesidades. Los cristianos deben aprender diariamente de Cristo. Se requieren ahora nervios y músculos espirituales para presentar los principios de la verdad a toda ciudad, pueblo y villa. Se deben apreciar y cultivar los diferentes talentos y con todo esto todavía necesitamos la verdadera sabiduría. Puede que no veamos nuestra necesidad de buscar consejo de Dios; pero el verdadero cristiano en todo lugar inquirirá cuál es la voluntad del Señor con relación a su obra individual…{MM 78.1}
Se debe realizar la obra de promulgar los principios de la reforma pro salud que el Señor nos ha mostrado. Cuando estudiemos la abnegación de Cristo, y hagamos de su vida nuestro ejemplo, la verdad y la justicia prevalecerán entre nosotros. Estimaremos como de un alto valor los ornamentos de un espíritu manso y humilde, lo que a la vista del Señor es de gran precio.—Carta 132, 1908.{MM 78.2}
Preparación especial de las mujeres
Tengo palabras de instrucción para usted y sus colaboradores que son ministros, médicos y consejeros en Loma Linda…{MM 78.3}
De una forma notoria Dios ha colocado en nuestra posición las instituciones por medio de las cuales debemos lograr la obra de reforma a la cual hemos sido llamados como pueblo. En este tiempo debe considerarse todo talento de cada obrero como una posesión especial para ser usada en la obra de extender la reforma. El Señor me ha instruido acerca de que ha preparado a nuestras hermanas que han recibido instrucción, para que ocupen cargos de responsabilidad: deben servir con fidelidad y discernimiento en su vocación, utilizando su influencia en forma prudente y, en unión con sus hermanos en la fe, obtener una experiencia que las califique para ser aún más útiles… {MM 78.4}
En tiempos antiguos el Señor obró de manera maravillosa por medio de mujeres consagradas, quienes se unieron en la labor de Dios con hombres que él había escogido como sus representantes. Él utilizó a mujeres que obtuvieron grandes y decisivas victorias. En más de una emergencia, él las colocó al frente y obró por su medio para la salvación de muchas vidas…{MM 79.1}
Hay muchas mujeres preparadas para mantenerse junto a sus esposos en la obra de los sanatorios, para dar tratamientos a los enfermos y para ofrecer palabras de consejo y aliento al prójimo. Hay algunas que deben buscar una educación que las capacite para actuar como médicos.{MM 79.2}
En esta rama de servicio, se necesita hacer una obra positiva. Tanto las mujeres como los hombres deben recibir una preparación médica integral. Ellas deben especializarse en las enfermedades comunes de las mujeres, para que puedan entender cómo tratarlas. Se considera esencial que los hombres que desean ejercer la medicina reciban la amplia preparación necesaria para dedicarse a tal profesión. Es igualmente esencial que las mujeres reciban la misma preparación y que obtengan diplomas que certifiquen su derecho a ejercer la medicina…{MM 79.3}
Nuestras instituciones debieran ser especialmente concienzudas al proveer a las mujeres una preparación que las capacite para actuar como parteras. En nuestros sanatorios debe haber damas doctoras en medicina quienes entiendan bien su profesión y que puedan asistir a las mujeres en sus partos. Se me ha mostrado que las mujeres, y no de los hombres, deben atender esos casos. Se me dirigió al plan bíblico, en el cual en tales oportunidades las mujeres desempeñaban la parte del médico. Debemos adoptar este plan, pues es el plan del Señor. {MM 79.4}
Una y otra vez se me ha dado luz referente a que debe escogerse a mujeres para esta rama de trabajo. Ahora ha llegado el tiempo cuando debemos enfrentar claramente el asunto. Deben educarse más mujeres para esta labor, y así cerrar una puerta de tentación. No debemos permitir que se coloquen tentaciones innecesarias ante los médicos y enfermeros, ni ante las personas para las cuales ellos ministran.—Carta 22, 1911.{MM 80.1}
Sin componendas
Se me instruye decir que en nuestra obra educativa no debe haber componendas con el fin de alcanzar las normas del mundo. El pueblo de Dios guardador de los mandamientos no debe unirse con el mundo para seguir las diversas ramas de trabajo de acuerdo con los planes y la sabiduría mundanos.{MM 80.2}
Nuestro pueblo está siendo probado en cuanto a si obtendrá su sabiduría del más grande Maestro que el mundo ha conocido o si buscará al dios de Ecrón. Decidamos que no nos uniremos ni siquiera por un hilo a los sistemas educacionales de los que no disciernen la voz de Dios ni acatan sus mandamientos.{MM 80.3}
Debemos escuchar atentamente esta advertencia: “Entrad por la puerta estrecha”. Los que transitan por la senda estrecha siguen en las huellas de Jesús. La luz del cielo ilumina su camino.{MM 80.4}
¿Haremos ver al mundo que nuestros médicos deben seguir las normas mundanas antes que puedan ser calificados para actuar con éxito como médicos? Esta es la pregunta que ahora está probando la fe de algunos de nuestros hermanos. Que nadie chasquee al Señor al fomentar en sus asambleas la idea de que necesitamos obtener de los incrédulos una educación más alta que la especificada por Dios. {MM 80.5}
Se debe considerar la representación del gran Maestro como la revelación suficiente en todo. Los que en nuestras filas se califiquen como médicos deberán recibir solamente una educación que esté en armonía con estas verdades divinas. Algunos han aconsejado que los estudiantes deben, luego de matricularse en algunos cursos en Loma Linda, completar su educación médica en las universidades del mundo. Pero esto no está en armonía con el plan del Señor. Dios es nuestra sabiduría, nuestra santificación y nuestra justicia. Se deben proveer medios en Loma Linda para que la instrucción necesaria en las ramas médicas sea impartida por instructores que teman al Señor y que estén en armonía con sus planes para el tratamiento de la enfermedad.{MM 81.1}
No tengo ni una palabra que decir en favor de adoptar las ideas mundanas referentes a la educación superior en ninguna escuela que organicemos para la preparación de médicos. Hay peligro en unirse a las instituciones del mundo y en trabajar bajo la ministración de los médicos del mundo. Satanás da sus órdenes a los que él ha inducido a alejarse de la fe. Yo aconsejaría ahora que ninguno de nuestros jóvenes tenga relación alguna con las instituciones médicas del mundo animado por la esperanza de obtener mejor éxito o mayor influencia como médico.—Carta 132, 1909.{MM 81.2}
La parte de Cristo y la nuestra
La obra del Salvador de servir a la humanidad doliente siempre se combinó con su ministerio de la palabra. Él predicó el evangelio y curó las dolencias por el mismo gran poder. Él hará lo mismo hoy; pero debemos cumplir nuestra parte para poner a los enfermos en contacto con el Poderoso Sanador. El Salvador dejó los atrios de gloria y vino a nuestro mundo para soportar la tentación y resistir el mal, a fin de que el hombre tuviera poder para asirse de su fortaleza. El alma que se allega a Cristo por la fe viviente recibe su poder y es curada de su enfermedad. {MM 81.3}
Hoy estamos combinando la obra de ministrar y de sanar como nunca lo hemos hecho antes. Trabajamos para educar a nuestro pueblo a tratar la enfermedad del cuerpo, a recuperar la salud y a mantenerse bien cuando se ha restaurado.—Manuscrito 95, 1908.{MM 82.1}
Misioneros genuinos como pioneros
Una noche fui despertada para recibir la instrucción de escribir un testimonio directo con relación a la obra de nuestra escuela de Loma Linda. Esa escuela debe llevar a cabo una obra solemne y sagrada. Las enseñanzas de la reforma pro salud debían sobresalir clara y brillantemente, para que todos los jóvenes que allí asistieran pudiesen aprender a practicarlas. Todos nuestros educadores debieran ser estrictos reformadores de la salud. El Señor desea que misioneros genuinos salgan de nuestras escuelas como pioneros. Ellos deben estar completamente consagrados a la obra como obreros juntamente con Dios, ampliando diariamente su esfera de utilidad y santificándose cada vez más por medio de la verdad. La influencia de un maestro médico misionero consagrado es inestimable en nuestras escuelas.—Manuscrito 31, 1908.{MM 82.2}
El estudiante de medicina
Mientras se prepara para su vocación, al estudiante de medicina se le debe estimular a alcanzar el más alto desarrollo posible de todas sus facultades. Sus estudios, por exigentes que sean, no necesitan forzosamente minar su salud física, ni disminuir su regocijo en las cosas espirituales. Durante toda su preparación, puede crecer continuamente en la gracia y en el conocimiento de la verdad; y al mismo tiempo, aumentar sin cesar la reserva de conocimiento que le hará un sabio en su profesión. {MM 82.3}
A los estudiantes de medicina quisiera decirles: Iniciad vuestros estudios con la resolución de hacer lo recto y conservar los principios cristianos. Huid de la tentación, y evitad toda influencia del mal. Conservad vuestra integridad del alma. Mantened un aprecio concienzudo de la verdad y la justicia. Sed fieles en las responsabilidades más pequeñas, y mostraos reflexivos, críticos, con corazón sano e íntegros, siendo leales a Dios y fieles a la humanidad.{MM 83.1}
Oportunidades
Hay oportunidades delante de vosotros; si sois estudiosos y sinceros podréis obtener una educación del más alto valor. Sacad el mejor partido de vuestros privilegios. No os conforméis con logros comunes; procurad calificaros para ocupar puestos de confianza en relación con la obra del Señor en la tierra. Unidos con el Dios de sabiduría y poder, podéis llegar a ser intelectualmente fuertes y cada vez más capaces como ganadores de almas. Podéis llegar a ser hombres y mujeres de responsabilidad e influencia si, por el poder de la voluntad acoplada con la fuerza divina, os dedicáis con fervor al trabajo de obtener la preparación adecuada.{MM 83.2}
Ejercitad las facultades mentales, y en ningún caso descuidéis el desarrollo físico. No permitáis que la pereza intelectual os cierre el paso a mayores conocimientos. Aprended a reflexionar tanto como a estudiar, para que vuestra mente se amplíe, fortalezca y desarrolle. Nunca penséis que habéis aprendido bastante, y que podéis ahora disminuir vuestros esfuerzos. La mente cultivada es la medida del hombre. Vuestra educación debe continuar durante toda vuestra vida. Cada día debéis aprender y poner en práctica todo el conocimiento que hayáis adquirido. {MM 83.3}
A fin de que lleguéis a ser hombres y mujeres en quienes se pueda confiar, debéis desarrollar vuestras facultades, ejercitar toda aptitud, aun en las cosas pequeñas; entonces adquiriréis mayor capacidad para llevar mayores responsabilidades. La responsabilidad individual es esencial. Al poner en práctica lo que estáis aprendiendo durante vuestros días estudiantiles, no rehuyáis llevar vuestra parte de responsabilidad, porque haya riesgos que correr, o algo que aventurar. No permitáis que los otros sean cerebros para vosotros.{MM 84.1}
Debéis educar vuestras facultades para que sean fuertes y vigorosas; los talentos que se os han confiado crecerán siempre que ejerzáis una energía constante, uniforme e inquebrantable en el desempeño de la responsabilidad individual. Dios quiere que añadáis día tras día, poco a poco, algo a vuestra reserva de ideas, actuando como si los momentos fuesen joyas, que se han de juntar cuidadosamente y atesorar discretamente. Adquiriréis así amplitud de miras y fuerza intelectual.{MM 84.2}
No desperdiciéis las horas
Dios no requerirá del hombre ninguna cuenta más estricta que la que pedirá por la manera como ocupó su tiempo. ¿Malgastó y abusó de sus horas? Dios nos ha concedido la preciosa bendición de la vida, pero no para que la desperdiciemos en la satisfacción egoísta. Nuestra obra es demasiado solemne, demasiado corto el tiempo para servir a Dios y a nuestros semejantes, para que lo dediquemos a buscar fama. ¡Oh, si los hombres se detuvieran en sus aspiraciones donde Dios trazó los límites, qué diferente servicio recibiría el Señor!{MM 84.3}
Cabalidad
Son muchos los que tienen tanto apuro por alcanzar posiciones distinguidas, que pasan por alto algunos de los peldaños de la escalera; y al hacerlo, pierden la experiencia que deben tener para ser obreros inteligentes. En su celo, el conocimiento de muchas cosas les parece sin importancia. Pasan rápidamente por la superficie, y no penetran hondamente en la mina de la verdad, para adquirir por un proceso lento y esmerado una experiencia que los habilitaría para ser de ayuda especial a los demás. Queremos que nuestros estudiantes de medicina sean hombres y mujeres muy cabales, que consideren como su deber aprovechar todo talento a ellos confiado, a fin de que puedan duplicar finalmente su capital.{MM 85.1}
La luz que Dios ha dado en los lineamientos médico-misioneros no hará que su pueblo sea considerado como inferior en el conocimiento médico científico, sino que lo colocará en la más alta eminencia. Dios quiere que se destaque como un pueblo sabio y comprensivo porque cuenta con su presencia. En la fuerza de aquel que es la fuente de toda sabiduría y de toda gracia, pueden vencerse los defectos y la ignorancia.{MM 85.2}
Un alto objetivo
Procure cada estudiante de medicina alcanzar una norma elevada. Bajo la disciplina del mayor de los maestros nuestro curso debe ser siempre ascendente, hacia la perfección. Todos los que están relacionados con la obra médica misionera deben aprender. Nadie se detenga para decir: “No puedo hacer esto.” Más bien diga: “Dios quiere que yo sea perfecto. Espera que trabaje apartado de todo lo común y vil, y que me esfuerce por alcanzar lo que sea de la más alta calidad.”{MM 85.3}
Hay un solo poder que puede hacer de los alumnos de medicina lo que debieran ser y mantenerlos firmes: la gracia de Dios y la fuerza de la verdad, al ejercer su influencia salvadora sobre la vida y el carácter. Los estudiantes que se proponen servir a la humanidad doliente no hallarán fin a sus estudios antes de llegar al cielo. Debe adquirirse el conocimiento que se llama ciencia, y al mismo tiempo el que lo busca ha de reconocer diariamente que el temor de Dios es el principio de la sabiduría. Todo lo que fortalezca la mente debe cultivarse al máximo posible; y a la vez, se debe buscar a Dios en procura de sabiduría; porque a menos que uno sea guiado por la sabiduría de lo alto, llegará a ser fácil presa del poder engañador de Satanás. Llegarán a ser grandes en sus propios ojos, pomposos y llenos de suficiencia propia.{MM 86.1}
Integridad de los estudiantes
Los profesores de nuestra facultad de medicina deben estimular a los alumnos a obtener todo el conocimiento que puedan en cada departamento. Si hallan alumnos deficientes en el cuidado y la comprensión de sus responsabilidades, deben presentarles el asunto claramente, dándoles oportunidad de corregir sus hábitos y alcanzar una norma más alta.{MM 86.2}
Los profesores no deben desalentarse porque algunos sean tardos en aprender; ni tampoco desalentar a los alumnos que cometen errores. Mientras se les señalan bondadosamente sus errores y defectos, por su parte los estudiantes deben sentir agradecimiento por cualquier instrucción que se les dé. No hay que estimular un espíritu altanero de parte de los alumnos. Todos tienen que estar dispuestos a aprender, y los profesores a instruirlos y a enseñarles a tener confianza propia, a ser competentes, cuidadosos y esmerados. Mientras estudian bajo instructores sabios, y comparten con ellos sus responsabilidades, los estudiantes pueden, con la ayuda de los profesores, ascender al peldaño más alto de la escalera. {MM 86.3}
Los alumnos deben estar dispuestos a trabajar bajo la dirección de los que tienen experiencia y a escuchar sus sugestiones y consejos, para seguirlos hasta donde sea posible con reflexión, preparación e inteligencia emprendedora; pero nunca deben violar un reglamento ni despreciar un principio que se haya entretejido con el desarrollo de la institución. El descenso es bastante fácil; el desprecio de los reglamentos es natural para el corazón inclinado a la comodidad y a la complacencia egoísta. Es mucho más fácil derribar que edificar. Un solo alumno de ideas descuidadas puede contribuir más a rebajar las normas, de lo que el esfuerzo de diez hombres puede hacer para contrarrestar la influencia desmoralizadora…{MM 87.1}
Sin jactancia
Los médicos temerosos de Dios hablan modestamente de su obra; pero los novicios con experiencia limitada en tratar con los cuerpos y almas… hablan con frecuencia jactanciosamente de sus conocimientos y proezas. Ellos necesitan conocerse mejor; entonces serían más inteligentes en el cumplimiento de sus deberes y comprenderían que en todo departamento donde tengan que trabajar, deben poseer una disposición voluntaria, un espíritu ferviente y un celo cordial y abnegado al tratar de hacer bien a otros. No estudiarán la mejor forma de preservar su dignidad, sino que por un espíritu servicial y cuidadoso conquistarán una reputación de esmero y exactitud, y por un ministerio lleno de simpatía ganarán el corazón de cada persona a quien sirvan.{MM 87.2}
En la profesión médica hay muchos escépticos y ateos que exaltan las obras de Dios por encima del Dios de la ciencia. Son comparativamente pocos los que ingresan en las facultades de medicina del mundo y salen puros y sin mancha. No se elevaron, ni ennoblecieron, ni santificaron. Las cosas materiales eclipsaron las celestiales y eternas. Muchos mezclan la fe y los principios religiosos con las costumbres y prácticas del mundo, y escasea la religión pura y sin mancha. Pero cada estudiante puede ingresar en la facultad con la misma firmeza y resolución con que Daniel ingresó en la corte de Babilonia, y mantenerse íntegro durante toda su carrera. {MM 87.3}
La victoria
La fuerza y la gracia de Dios han sido provistas al costo de un sacrificio infinito, para que los hombres puedan vencer las sugestiones y tentaciones de Satanás, y salir sin contaminación. La vida, las obras y el comportamiento son el argumento más poderoso y solemne para los negligentes, irreverentes y escépticos. Sean la vida y el carácter un enérgico argumento en favor del cristianismo; entonces, los demás se verán obligados a reconocer que uno ha estado con Jesús y ha aprendido de él.{MM 88.1}
No se dejen engañar los estudiantes de medicina por las trampas del diablo ni por ninguno de sus pretextos arteros que tantos adoptan para engañar y entrampar. Manténganse firmes y fieles a los principios. Pregunten a cada paso: “¿Qué dice el Señor?” Digan firmemente: “Seguiré la luz. Honraré y respetaré la Mejestad de la verdad”.{MM 88.2}
Especialmente los que estudian medicina en las escuelas del mundo, deben protegerse contra la contaminación de las malas influencias que los rodean constantemente. Cuando sus instructores son hombres sabios según el mundo, y sus condiscípulos son incrédulos que no piensan seriamente en Dios, hasta los cristianos experimentados corren el riesgo de verse afectados por la influencia de su trato con los irreligiosos. Sin embargo, algunos han seguido la carrera de medicina y han permanecido fieles a los buenos principios. No quebrantaron el sábado por causa de sus estudios; y demostraron que los hombres pueden prepararse para los deberes de un médico sin chasquear las expectativas de quienes los estimularon a completar su educación. {MM 88.3}
El bienestar de los pacientes
Al preparar obreros que cuiden de los enfermos, incúlquese en el estudiante el pensamiento de que su objeto más elevado debe ser siempre atender el bienestar espiritual de sus pacientes. Debe aprender a repetir las promesas de la Palabra de Dios y ofrecer diariamente oraciones fervientes, mientras se está preparando para servir. Ayúdesele a comprender que debe recordar siempre a sus pacientes la influencia suavizadora y santificadora del gran Médico misionero. Si pueden hacer que los dolientes comprendan que Cristo es su Salvador compasivo y lleno de simpatía, esos enfermos obtendrán el descanso mental indispensable para recobrar la salud.{MM 89.1}
La educación preparatoria
Debido a las tentaciones peculiares que nuestros jóvenes afrontan en las facultades de medicina del mundo, se debería hacer provisión para impartir preparación médica en nuestras propias instituciones, con profesores cristianos. Nuestras escuelas mayores de las diferentes uniones, deben colocarse en la posición más favorable para capacitar a nuestros jóvenes a fin de que satisfagan los requerimientos de ingreso que exigen las leyes del Estado para los que quieren estudiar medicina. Deben obtenerse los profesores de más talento, para que nuestras escuelas se pongan a la altura debida. Los jóvenes y los de más edad que deseen prepararse para un trabajo que requiera ciertos exámenes legales, deben poder obtener en los colegios de nuestras uniones todo lo que sea esencial para entrar en una facultad de medicina. {MM 89.2}
La oración realizará maravillas para los que se dediquen a ella con vigilancia. Dios desea que todos estemos en condiciones de aguardar y esperar con esperanza. Él hará lo que ha prometido; y por cuanto hay requerimientos legales de que los estudiantes de medicina estudien ciertas materias preparatorias, nuestros colegios deben ponerse en condiciones de dar a sus estudiantes la preparación literaria y científica necesaria.{MM 90.1}
Y no sólo deben nuestras escuelas superiores dar esta instrucción a los que piensan seguir la carrera de medicina, sino que deben hacer también todo lo que es esencial para el perfeccionamiento de los estudios ofrecidos por nuestro Colegio de Médicos Evangelistas de Loma Linda. Como se hizo notar al fundarse esta escuela, debemos proveer lo esencial para nuestros jóvenes que desean ser médicos, a fin de que puedan prepararse inteligentemente y pasar los exámenes requeridos para probar su eficiencia como médicos. Se les debe enseñar a tratar comprensivamente los casos de enfermedad, a fin de que no pueda ningún médico sensato imaginar que en nuestra escuela privamos a los jóvenes de la instrucción necesaria para habilitarlos debidamente para ejercer la medicina. Los jóvenes que se han diplomado deben progresar continuamente en conocimiento, porque la práctica perfecciona.{MM 90.2}
Importancia del estudio de la Biblia
Si los estudiantes de medicina quieren estudiar la Palabra de Dios diligentemente, estarán mucho mejor preparados para comprender sus otros estudios; porque siempre se obtiene iluminación de un fervoroso estudio de la Biblia. Ninguna otra cosa les ayudará tanto como el estudio de las Escrituras para adquirir una memoria retentiva. Comprendan nuestros obreros misioneros médicos que mientras mejor conozcan a Dios y a Cristo, y cuanto más se familiaricen con la historia bíblica, tanto mejor preparados estarán para hacer su obra. {MM 90.3}
Clases de Biblia
Profesores fieles deben encargarse de las clases bíblicas; profesores que se esfuercen por hacer comprender sus lecciones a los estudiantes, no porque les expliquen todo, sino porque les exijan que expliquen claramente cada pasaje que lean. Recuerden estos profesores que poco bien se logra recorriendo superficialmente la Palabra. Para comprenderla, se necesita investigación reflexiva y estudio fervoroso y asiduo.{MM 91.1}
Cristo, el gran Médico misionero, vino a este mundo haciendo un sacrificio infinito, a fin de enseñar a hombres y mujeres las lecciones que habilitan para conocer correctamente a Dios. Él vivió una vida perfecta, dando un ejemplo que todos pueden seguir con seguridad. Estudien nuestros alumnos de medicina las lecciones que Cristo ha dado. Es esencial que las comprendan claramente. Sería un terrible error de su parte descuidar el estudio de la Palabra de Dios por un estudio de teorías equivocadas, que desvían las mentes de las palabras de Cristo a las falacias de la producción humana. Dios quiere que todos los que profesen ser médicos misioneros evangélicos aprendan diligentemente las lecciones del gran Maestro. Deben hacerlo si quieren hallar descanso y paz. Aprendiendo de Cristo, su corazón se llenará de la paz que sólo él puede dar.{MM 91.2}
Haced de la Biblia vuestra consejera. Vuestro conocimiento de ella crecerá rápidamente si mantenéis vuestras mentes libres de la escoria del mundo. Cuanto más estudiéis la Biblia, más profundo será vuestro conocimiento de Dios. Las verdades de su Palabra quedarán escritas en vuestra alma, y harán una impresión imborrable. {MM 91.3}
Dios me ha estado presentando estas cosas durante muchos años. En nuestras escuelas destinadas a preparar médicos misioneros necesitamos hombres que tengan un conocimiento profundo de las Escrituras, hombres que puedan enseñar estas lecciones a otros con claridad y sencillez, como Cristo enseñó a sus discípulos lo que él consideraba más esencial.{MM 92.1}
Y el conocimiento necesario será dado a todos los que vengan a Cristo, recibiendo y practicando sus enseñanzas, haciendo de su Palabra una parte de su vida. El Espíritu Santo enseña al estudiante de las Escrituras a juzgar todas las cosas por la norma de la rectitud, la verdad y la justicia. La revelación divina le proporciona el conocimiento que necesita. Los que se colocan bajo la instrucción del gran Médico misionero, para ser colaboradores con él, tendrán un conocimiento que el mundo, con todas sus tradiciones, no puede suministrar.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 459-468.{MM 92.2}
EL DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA{MM 92.3}
El crecimiento espiritual
Quisiera decir a todos los estudiantes que procuran una educación médica: Mirad más allá del presente. Apartaos de las cosas transitorias de esta vida, de las ambiciones y complacencias egoístas. ¿Con qué propósito estáis procurando educaros? ¿No es para poder aliviar a la humanidad doliente? A medida que el verdadero conocimiento amplía la mente, el corazón se conmueve al comprender la bondad, la compasión y el amor de Dios. El alma se llena del ferviente anhelo de explicar a otros cómo pueden cooperar con el Gran Maestro. Haréis mucho por vosotros mismos mientras impartáis el conocimiento que recibís. Así adquiriréis más conocimiento para impartirlo y aumentará vuestra capacidad de trabajar para Dios. {MM 92.4}
Hay quienes os sugerirán que a fin de tener éxito en vuestra profesión debéis ser políticos; que a veces debéis apartaros de la estricta rectitud. Estas tentaciones hallan fácil acogida en el corazón del hombre; pero digo lo que sé. No seáis engañados ni seducidos. No os miméis. No abráis una puerta por donde el enemigo pueda entrar a posesionarse del alma. Hay peligro en la primera y más ligera desviación de la más estricta rectitud. Sed fieles a vosotros mismos. En el temor de Dios, preservad la dignidad que él os ha dado. Hay gran necesidad de que cada obrero médico se mantenga aferrado al brazo del Poder infinito.{MM 93.1}
Sed fieles
El seguir métodos políticos nos meterá seguramente en dificultades. El que considera el favor de los hombres como más deseable que el favor de Dios, caerá bajo la tentación de sacrificar los principios en favor de la ganancia o el reconocimiento mundano. Así se sacrifica constantemente la fidelidad a Dios. La verdad, la verdad de Dios, debe ser acariciada en el alma y conservada con la fuerza del cielo, o el poder de Satanás la arrebatará. Nunca alberguéis el pensamiento de que un médico honrado y veraz no puede tener éxito. Un sentimiento tal deshonra al Dios de la verdad y la justicia. Puede tener éxito porque tiene de su parte a Dios y al cielo. Rechácese severamente todo cohecho ofrecido para disimular. Aferraos a vuestra integridad con la fuerza de la gracia de Cristo, y él cumplirá la palabra que os ha dado.{MM 93.2}
El estudiante de medicina, por joven que sea, tiene acceso al Dios de Daniel. Por la gracia y el poder divinos puede llegar a ser tan eficiente en su vocación como Daniel lo fue en su exaltada posición. Pero es un error considerar la preparación científica como lo de más importancia, mientras se descuidan los principios religiosos que son el fundamento del éxito en el ejercicio de la profesión. Muchos que desprecian el pensamiento de que necesitan confiar en Cristo para obtener sabiduría en su trabajo son alabados como hombres hábiles en su profesión. Pero si estos hombres que confían en su conocimiento de la ciencia, fuesen iluminados por la luz del cielo, ¡a cuánta mayor excelencia podrían llegar! ¡Cuánto más fuertes serían sus facultades y con cuánta mayor confianza podrían tratar los casos difíciles! El hombre que está íntimamente relacionado con el gran Médico tiene a su disposición los recursos del cielo y de la tierra, y puede trabajar con una sabiduría y una precisión infalibles, las que el impío no puede poseer. {MM 93.3}
Como Enoc, el médico debe andar con Dios. Esto será para él una salvaguardia contra todos los sentimientos engañosos y perniciosos por los cuales muchos se tornan infieles y escépticos. La verdad de Dios, practicada en la vida y seguida constantemente como guía en todo lo que concierne a los intereses de los demás, hará de los principios celestiales una barricada para el alma. Dios no se olvidará de nuestras luchas por mantener la verdad. Cuando pongamos toda palabra que procede de la boca de Dios por encima de la política mundana, por encima de todos los asertos del hombre falible y errante, seremos guiados en todo lo bueno y santo.{MM 94.1}
El médico cristiano, en su aceptación de la verdad por los votos bautismales, se ha comprometido a representar a Cristo, el Médico jefe. Pero si él no se mantiene en guardia estricta y permite que se quebranten las barreras contra el pecado, Satanás lo vencerá con tentaciones especiosas. Habrá una mancha en su carácter, que por su mala influencia amoldará a otros. La parálisis moral del pecado no sólo destruirá el alma del que se aparte de los principios estrictos, sino que tendrá poder para reproducir en otros el mismo mal. {MM 94.2}
Sed constantes
No es seguro ser cristianos ocasionales. Debemos ser siempre semejantes a Cristo en nuestras acciones. Entonces, por la gracia, estaremos seguros para esta vida y para la eternidad. El poder experimental de la gracia recibido en tiempos de prueba, es de más valor que el oro o la plata. Confirma la fe del que confía y cree. La seguridad de que Jesús es para él un auxiliador que está siempre presente, le da un vigor que le capacita para aceptar la Palabra de Dios al pie de la letra y confiar en él con fe inquebrantable aun en las circunstancias más penosas.{MM 95.1}
Nuestra única seguridad para no caer en el pecado consiste en mantenernos constantemente bajo la influencia del Espíritu Santo y al mismo tiempo participar activamente en la causa de la verdad y la justicia, desempeñando todo deber dado por Dios, pero sin asumir cargas que él no nos haya impuesto. Los médicos y estudiantes de medicina deben permanecer firmes bajo el estandarte del mensaje del tercer ángel, peleando la buena batalla de la fe, con perseverancia y éxito, no confiando en su propia sabiduría, sino en la de Dios, vistiéndose de la armadura celestial, el equipo de la Palabra de Dios, sin olvidar jamás que tienen un Jefe que nunca ha sido ni puede ser vencido por el mal.{MM 95.2}
Estudiad a vuestro líder
Quisiera decir a cada estudiante de medicina que desee honrar la causa de Dios durante las escenas finales de la historia de esta tierra: Contemple a Cristo, el Enviado de Dios, quien, en este mundo y en la naturaleza humana, vivió una vida pura, noble y perfecta, dando un ejemplo que todos pueden seguir sin peligro. El Señor extiende su mano para salvar. Responda a la invitación hecha a todos para “que echen mano… de mi fortaleza, y hagan paz conmigo. ¡Sí, que hagan paz conmigo!” ¡Cuán ávidamente toma el Señor la mano temblorosa en la suya, reteniéndola con calor y firmeza, hasta que los pies se asientan en terreno ventajoso!… {MM 95.3}
Confiad en Aquel que comprende vuestra debilidad. Manteneos cerca de Cristo; porque el enemigo está listo para llevar cautivo a cualquiera que no esté en guardia…{MM 96.1}
Son los jóvenes a quienes el Señor quiere como manos auxiliadoras. Samuel era tan sólo un niño cuando el Señor lo usó para hacer una obra buena de misericordia…{MM 96.2}
Dios envía ángeles a los que con firme perseverancia se esfuerzan por revelar los atributos de Cristo, para darles una visión ampliada de su carácter y obra, de su poder, gracia y amor. Así llegan a ser participantes de su naturaleza, y día tras día crecen hasta la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo. Se ve la santificación del Espíritu en sus pensamientos, palabras y obras. Su ministerio es vida y salvación para todos aquellos con quienes se relacionan. De los tales se declara: “Y vosotros estáis completos en él”.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 469-474.{MM 96.3}
Precaución necesaria al animar a los estudiantes
Muchos, sabiendo cuán penosos deberes tienen los médicos, y cuán pocas oportunidades tienen de ser aliviados de las congojas, aun en el sábado, no quieren elegir esta carrera para su vida. Pero el gran enemigo busca constantemente destruir la obra de las manos de Dios, y hombres de cultura e inteligencia están llamados a combatir su cruel poder. Se necesitan más hombres de la debida clase para que se dediquen a esta profesión. Debe hacerse un esfuerzo esmerado para inducir a hombres capaces a que se preparen para esta obra. Deben ser hombres cuyo carácter esté basado en los amplios principios de la Palabra de Dios, hombres que posean energía natural, fuerza y perseverancia, que los capaciten para alcanzar una alta norma de excelencia. {MM 96.4}
No todos pueden llegar a ser médicos de éxito. Muchos se han iniciado en los deberes de esta profesión sin estar preparados en todo sentido. No tenían el conocimiento requerido; carecían de la habilidad y el tacto, el cuidado y la inteligencia que se necesitan para asegurar el éxito. Un médico puede cumplir mejor sus tareas si tiene fuerza física. Si es débil, no puede soportar el trabajo agotador propio de su vocación. Un hombre que tenga una constitución débil, que sea dispéptico, o que carezca de dominio propio, no puede estar calificado para tratar con toda clase de enfermedades. Debe ejercerse gran cuidado de no estimular a personas que podrían ser útiles en alguna posición de menor responsabilidad, para que estudien medicina con gran gasto de tiempo y recursos, cuando no hay esperanza razonable de que tengan éxito.{MM 97.1}
Se me ha instruido que en vista de la naturaleza exigente de la obra médica misionera, los que desean entrar en este ramo deben ser examinados primero cabalmente por médicos competentes, a fin de averiguar si tienen o no la fuerza necesaria para soportar el curso de estudios que deben seguir en la escuela de preparación.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 457, 458.{MM 97.2}
Un llamado al mejor talento
El Señor requiere los mejores talentos para que se unan en este centro (Loma Linda) a fin de llevar a cabo la obra que él ha ordenado: no el talento que demandará el más alto salario, sino el que se colocará del lado de Cristo para trabajar en sus filas. Debemos tener instructores médicos que enseñen la ciencia de sanar sin el uso de drogas…{MM 97.3}
Debemos preparar un cuerpo de obreros que sigan los métodos de Cristo.—Carta 196, 1908.{MM 98.1}
Alta calidad de la facultad de Loma Linda
Aquí tenemos ventajas ideales para una escuela y para un sanatorio. Aquí hay ventajas para los estudiantes, y grandes ventajas para los pacientes. Se me ha instruido que aquí debiéramos tener una escuela dirigida sobre los principios de las antiguas escuelas de los profetas. Ésta no debe funcionar en todo respecto como las escuelas del mundo, sino que debe adaptarse en forma especial para los que deseen dedicarse, no a objetivos comerciales, sino a un servicio desinteresado para el Maestro.{MM 98.2}
Deseamos una escuela del más alto nivel, una escuela donde se considere la Palabra de Dios como esencial y donde se enseñe la obediencia a sus enseñanzas. Para llevar adelante tal institución, debemos seleccionar a los educadores en forma cuidadosa. Nuestros jóvenes no deben depender completamente de las escuelas donde se les dice: “Si desea completar esta carrera debe hacer este estudio, o algún otro estudio”: estudios que quizá no serán de beneficio práctico para aquellos cuyo único deseo es dar al mundo el mensaje de salud y de paz proveniente de Dios. En la educación que muchos reciben, no solamente hay temas que no son esenciales, sino mucho que es indudablemente objetable. Debemos esforzarnos por proveer instrucción que prepare a estudiantes rápidamente para servir a su prójimo.{MM 98.3}
Debemos buscar estudiantes que profundicen en la Palabra de Dios, y que adapten las prácticas de su vida a las verdades de la Palabra. Que la educación que se dé sea tal que califique a jóvenes y señoritas consagrados para vivir en armonía con la gran comisión…{MM 98.4}
Los médicos deben recibir su educación aquí. Aquí deben recibir un molde tal que cuando salgan a desempeñar sus labores no busquen apropiarse de los sueldos más elevados o de lo contrario no hacer nada.—Conferencia dada por Elena G. de White, 30 de octubre de 1907; Manuscrito 151, 1907.{MM 99.1}
Quiénes deben solicitar cupo
Sólo aquellos cuyo corazón esté lleno del amor de Dios y revelen que Cristo les ha dado su gracia para adornar el trabajo en su oficina como misioneros para él, deben solicitar un cupo para dedicarse a la obra médica misionera. Los que eligen esta línea de esfuerzo misionero deben considerar su labor como una vocación elevada y santa. Esta obra se les confía como un cometido sagrado; y doquiera puedan estar, el Señor espera que revelen la excelencia de su misión.—Carta 186, 1903.{MM 99.2}
Los estudiantes deben tener fortaleza moral
En casi cada iglesia hay jóvenes y señoritas que podrían recibir educación como enfermeras y médicos… Los insto a considerar este asunto con oración, y a realizar esfuerzos especiales para elegir a jóvenes que den prueba de fortaleza moral y de capacidad para el servicio.—Consejos sobre la salud, 507.{MM 99.3}
La fortaleza de carácter es esencial
Muchos de los jóvenes que se presentan deseando ser educados como médicos no tienen los rasgos de carácter que los habilitarían para resistir las tentaciones tan comunes al trabajo de los médicos. Solamente se deben aceptar los que prometan calificarse para la gran obra de impartir los principios de la verdadera reforma pro salud.—Special Testimonies, Series B 15:21.{MM 99.4}
Sujeción a la autoridad
Ha de reprenderse el primer intento de irregularidad en la conducta, y debe enseñarse a los jóvenes a ser francos, aunque modestos y dignos en todas sus relaciones. Se les debe enseñar a respetar las reglas justas de autoridad. Si se niegan, que sean despedidos, no importa qué posición ocupen; de lo contrario, desmoralizarán a otros.—Special Testimonies, Series B, 16:3.{MM 100.1}
Esfuerzo mental y físico proporcionado
Los jóvenes que se mantienen en la escuela y están confinados a un estudio dedicado, no pueden tener buena salud. El esfuerzo mental sin su correspondiente ejercicio físico hace que afluya una proporción indebida de sangre al cerebro, y así la circulación se desequilibra. El cerebro tiene demasiada sangre, mientras las extremidades tienen muy poca. Las horas de estudio y recreación deben regularse con esmero y dedicar cierto tiempo al trabajo físico. Cuando los hábitos de los estudiantes en al comida y la bebida, el vestido y el sueño están de acuerdo con la ley física, pueden educarse sin sacrificar la salud. Debe repetirse a menudo la lección, y grabarse en la conciencia, de que la educación será de poco valor si no hay fuerza física para usarla después de obtenerla.{MM 100.2}
No se debe permitir a los estudiantes que abarquen tantos estudios que no tengan tiempo para el adiestramiento físico. La salud no puede conservarse a menos que una parte de cada día se dedique al esfuerzo muscular al aire libre. Debieran consagrarse horas regulares a algún trabajo físico u otro ejercicio que ponga en actividad todas las partes del cuerpo. Iguálese la carga de las facultades mentales y físicas, y se vivificará la mente del estudiante. Si está enfermo, el ejercicio físico a menudo ayudará al organismo a recobrar su estado normal. Cuando los estudiantes abandonan el colegio, debieran tener mejor salud y mejor entendimiento de las leyes de la vida que cuando ingresaron. La salud debe protegerse de modo tan sagrado como el carácter. {MM 100.3}
Mentes entenebrecidas y errores dietéticos
Muchos estudiantes son deplorablemente ignorantes del hecho de que el régimen alimentario ejerce una gran influencia sobre la salud. Algunos no han hecho jamás un buen esfuerzo por dominar el apetito o por observar reglas apropiadas de alimentación. Comen demasiado, hasta en las comidas regulares; además, comen entre comidas cuando quiera que se presenta la tentación. Si los profesos cristianos desean superar deficiencias que los perturban, como por qué tienen la mente tan torpe o por qué son tan débiles sus aspiraciones religiosas, no necesitan en muchos casos ir más allá que la mesa; hay ahí causa suficiente, si no existe otra.{MM 101.1}
Muchos se apartan de Dios por complacer su apetito. El que advierte la caída de un pajarillo, el que cuenta hasta los cabellos, anota el pecado de los que satisfacen un apetito pervertido a expensas del debilitamiento de las fuerzas físicas, del entorpecimiento del intelecto y del embotamiento de las percepciones morales.{MM 101.2}
Hábitos de salud del maestro
Los maestros mismos debieran prestar debida atención a las leyes de la salud de modo que puedan conservar sus propias facultades en la mejor condición posible, y por ejemplo y precepto, ejercer una correcta influencia sobre sus alumnos. El maestro cuyas fuerzas físicas están ya debilitadas por la enfermedad o el exceso de trabajo, debe prestar atención especial a las leyes de la vida. Debiera darse tiempo para recrearse. No debiera aceptar responsabilidades fuera de su trabajo escolar. Eso puede recargarlo física y mentalmente de tal modo que se le desequilibre el sistema nervioso; así quedaría incapacitado para tratar con la mente de sus alumnos, y no se beneficiaría él mismo ni sus alumnos. {MM 101.3}
Nuestras instituciones de enseñanza debieran estar provistas de todo lo que facilite la instrucción referente al mecanismo del cuerpo humano. Se ha de enseñar a los estudiantes a respirar, leer y hablar de modo que la tensión no sobrevenga a la garganta y a los pulmones, sino a los músculos abdominales. Los maestros también necesitan educarse en esto. Nuestros estudiantes debieran tener una perfecta preparación para que puedan entrar en la vida activa con un conocimiento inteligente de la morada que Dios les ha dado. Enseñadles que tienen que seguir siendo estudiantes mientras vivan. Y mientras les enseñáis, recordad que ellos enseñarán a otros. Vuestra lección será repetida para provecho de muchos.—FEC, 272-274.{MM 102.1}
Educad en la sencillez de Cristo
El Señor nos ha ordenado que en nuestras instituciones de educación siempre debemos procurar que se alcance la perfección de carácter que se ve en la vida de Cristo y en la instrucción que dio a sus discípulos. Habiendo recibido nuestra comisión de la más alta autoridad, debemos educar, educar, educar en la sencillez de Cristo. Nuestro objetivo debe ser alcanzar la más alta norma en todo ramo de nuestra labor. El que sanó a miles con un toque y una palabra es nuestro Médico. Las preciosas verdades contenidas en sus enseñanzas deben ser nuestra guardia frontal y nuestra retaguardia.{MM 102.2}
La norma establecida para nuestros sanatorios y escuelas es muy elevada, y una gran responsabilidad descansa sobre los médicos y maestros relacionados con estas
instituciones. Deben hacerse esfuerzos para conseguir maestros que instruyan de acuerdo con la forma de enseñar de Cristo, considerando esto de más valor que cualquier método humano. Que tales maestros honren las normas educativas establecidas por Cristo y que al seguir su instrucción, den a sus estudiantes lecciones en fe y en santidad.{MM 103.0}
Cristo fue enviado por el Padre para representar su carácter y voluntad. Sigamos su ejemplo al trabajar para alcanzar a la gente donde esté. Los maestros que no son minuciosos en armonizar con las enseñanzas de Cristo, que siguen las costumbres y prácticas de los médicos del mundo, no actúan de acuerdo con lo que el Salvador nos ha encomendado.—Carta 60, 1910.{MM 103.1}
Calculad el costo
Se me ha presentado el hecho de que en vuestra clase de estudiantes médico misioneros hay algunos cuya primera obra debe ser comprenderse ellos mismos, calcular el costo y saber si cuando empiecen a construir serán capaces de terminar. Que no se deshonre a Dios debilitando a una persona con el procedimiento de educarla, pues quien está quebrantado y desanimado es una carga para sí mismo. Es contrario a la luz que Dios ha dado, pensar que en cualquier trabajo que elija Dios lo sostendrá, mientras apila sobre sí materias de estudio exponiéndose a peligros para su salud y su vida, con lo cual viola las leyes de la naturaleza. No debe recargarse la naturaleza. Ella no perdonará las injurias que se hagan a la maravillosa y delicada maquinaria humana.{MM 103.2}
El estudiante pálido y débil es una reprensión continua para la reforma pro salud. Mucho mejor sería para tales estudiantes ir a campo abierto y trabajar en la tierra. El ejercicio es bueno. Dios desea que todas las partes de la maquinaria humana funcionen bien. Debe haber horas regulares para trabajar, horas regulares para comer, sin examinar el costo exacto de cada artículo de alimentación ni comprar la clase más barata. Procurad los artículos alimentarios de mejor calidad para hacer andar la maquinaria humana de la mejor forma. No hay extravagancia alguna al proveer los artículos de alimentación que pueden ser mejor digeridos por el organismo y enviados a cada parte de la organización viviente para que todas se nutran. {MM 103.3}
Debe conocerse a sí mismo
Este es el primer deber de todo estudiante. Nadie debe tratar de medir lo que supone que sus compañeros de estudio pueden hacer. Que cada estudiante razone convenientemente en relación a lo que puede soportar. Cada uno tiene una individualidad que ninguno más puede manejar con tan buen éxito como él. Nadie puede sumergir su identidad en la de otra persona. Cada cual debe conocerse a sí mismo y darse una oportunidad favorable de obtener un buen estado físico, una mente clara, nervios bien equilibrados y buena digestión. Con esto, estará habilitado para hacer la obra para la cual se ha preparado. Si se descalifica a sí mismo por la imprudencia, por comer de prisa, porque tiene poco tiempo que gastar, se está inhabilitando para hacer después una obra integral y completa…{MM 104.1}
Responsabilidad ante Dios
La primera, más elevada y aceptable obra médica misionera que el estudiante puede hacer es obedecer a Dios en todos sus objetivos, en toda acción de la maravillosa maquinaria que Dios concibió en la formación del hombre. No debe tratarse con indiferencia; ha de conocerse a sí mismo y actuar con un conocimiento inteligente de lo que puede hacer, y hacerlo en forma segura; también debe conocer lo que tiene que evitar al comer y al trabajar… Un estómago desordenado significa una mente desordenada.{MM 104.2}
Yo diría a todos los estudiantes: Necesitáis encargaros de vosotros mismos; no permitáis que ninguna persona manipule vuestros nervios y músculos cansados para que tratéis de alcanzar su propia medida. Vosotros sois obra de Dios, y bajo el pleno sentir de vuestra responsabilidad ante Dios, debéis trataros a vosotros mismos en forma correcta. Daos tiempo para dormir. El que duerme suficiente da a la naturaleza tiempo para construir y reparar lo que se ha desgastado del organismo…{MM 105.1}
Sin recargar el cuerpo
Podéis hacer la mejor obra misionera en el hogar cuidando del templo de Dios… No supongáis que podéis sobrecargar esta preciosa maquinaria, no sea que alguna parte se rompa y haga cesar vuestro trabajo.{MM 105.2}
Me da pena cuando se presentan delante de mí estudiantes que se han educado para trabajar por la salvación de las almas y los cuerpos de quienes perecen a su alrededor, pero que perecerán ellos mismos antes de lograr lo que tan ardientemente buscan. ¿Aprenderán todos los maestros y estudiantes antes de ir más adelante, cómo tratarse ellos mismos, para que puedan cooperar en forma inteligente con Dios, llevar su mensaje, hacer su obra y no ser cortados precisamente cuando más se los necesita?{MM 105.3}
Labor manual en las escuelas
En todas nuestras instituciones educativas deben combinarse las actividades físicas y mentales. En el ejercicio físico vigoroso, las pasiones animales encuentran un escape saludable y se mantienen dentro de sus límites. El ejercicio físico al aire libre fortalecerá los músculos, promoverá una circulación apropiada de la sangre, ayudará a conservar el cuerpo libre de enfermedades, y será de gran ayuda espiritual. Por muchos años se me ha presentado que los maestros y los estudiantes deben unirse en esto. Es lo que se hizo en las antiguas escuelas de los profetas.—Carta 116, 1898. {MM 105.4}
Estudiad materias prácticas
Demasiada devoción al estudio, aun de la ciencia verdadera, genera un apetito anormal que aumenta mientras se lo alimenta. Esto suscita un deseo de conseguir más conocimiento del que es esencial para hacer la obra del Señor. El propósito de obtener conocimiento únicamente por la satisfacción propia desvía la mente de la lealtad a Dios y detiene el avance hacia la santidad práctica… El Señor Jesús impartió solamente tal medida de instrucción como podía ser utilizada… La mente de los discípulos a menudo era estimulada por la curiosidad; pero en lugar de gratificar sus deseos de saber lo que no era necesario para su trabajo, él les abría nuevos canales de pensamiento. Él les dio la instrucción que más necesitaban, sobre la santidad práctica…{MM 106.1}
Intemperancia en el estudio
La intemperancia en el estudio es una especie de intoxicación; y los que se entregan a ella, como el borracho, se desvían de la senda segura y caen en las tinieblas. El Señor quiere que todo alumno tenga presente que debe mantener la vista fija sólo en la gloria de Dios. No ha de agotar ni malgastar sus facultades físicas y mentales tratando de adquirir todo el conocimiento posible de las ciencias, sino que debe conservar la frescura y el vigor de ellas para dedicarse a la obra que el Señor le ha señalado: ayudar a las almas a hallar la senda de la justicia.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 391.{MM 106.2}
No diversiones, sino una obra consagrada
Hay algunos que piensan que si hay prosperidad aquí (Loma Linda), habrá que dar cabida a alguna diversión. No alberguer os tales pensamientos. En lugar de ello, permitid que la gente vea que lo que tenéis en mente es la utilidad y el deber, y esto para la salvación del alma. Las diversiones que consumen tiempo sólo para gratificar el yo, no compensan… {MM 106.3}
Algunos pensarán que al tener diversiones aquí obtendremos más influencia. Pero lo que queremos es proseguir perseverantemente, con las manos aferradas firmemente a la promesa divina, creyendo que Cristo guiará, dirigirá, bendecirá y colocará un sello divino sobre nuestra labor. No penséis que no hay suficiente que hacer en este lugar para Cristo y el cielo, y que debéis buscar alguna diversión fuera de la labor que el Señor os ha encomendado. No lo hagáis: pues esto no armonizará con el ejemplo de Cristo. Permaneced sólidamente del lado de Dios. Decid a los estudiantes: Ahí están Riverside y otros lugares. Si deseáis hacer una buena obra, tomad nuestras publicaciones y llevadlas a esos lugares. Tened reuniones y permitid que la gente vea que tenéis una relación viva con el cielo.—Manuscrito 9, 1911.{MM 107.1}
Labor misionera
Animad a los estudiantes a una actividad misionera mucho más grande mientras prosiguen sus estudios.—Manuscrito 53, 1909.{MM 107.2}
No permitáis que se suplante la verdad
Los estudiantes están autorizados para ir a la escuela por cierto tiempo, para que adquieran un conocimiento científico; pero al hacerlo siempre deben considerar sus necesidades físicas, y buscar su educación de una forma tal que no mine en lo más mínimo el templo del cuerpo. Que se aseguren de no dar cabida a ninguna complacencia o práctica pecaminosa, de no recargarse con demasiados estudios, de no sumergirse en la devoción a sus estudios hasta el punto en que las invenciones humanas suplanten la verdad y expulsen del alma el conocimiento de Dios. {MM 107.3}
Permitid que en cada momento que se dedique al estudio el alma sea consciente de estas responsabilidades dadas por Dios. No habrá necesidad entonces de recomendar a los estudiantes que sean fieles y justos y que preserven la integridad de su alma. Ellos respirarán una atmósfera celestial y toda transacción será inspirada por el Espíritu Santo, y se revelarán la equidad y la justicia.{MM 108.1}
Pero si se descuida el cuerpo, si se consumen horas indebidas en el estudio, si se recarga la mente, si las facultades físicas se dejan sin emplear y se debilitan, entonces la maquinaria humana se daña y se dejan de lado los asuntos esenciales para nuestro bienestar futuro y nuestra paz eterna. El conocimiento de los libros se hace importante sobre todas las cosas y se deshonra a Dios…{MM 108.2}
Muchos se están arruinando física, mental y moralmente por su excesiva dedicación al estudio. Se están defraudando para esta vida y la eternidad al ser intemperantes mientras obtienen una educación. Están perdiendo el deseo de aprender lecciones de humildad y mansedumbre de corazón en la escuela de Cristo. Cada momento está cargado con resultados eternos. La integridad será el resultado seguro de andar por el camino de la justicia.—Special Testimonies on Education, 126, 127.{MM 108.3}
Consejo a los que tienen capacidad limitada de perseverancia
Se me ha instruido que en vista de la naturaleza difícil de la obra médica misionera, los que deseen emprender esta rama deben ser examinados por médicos competentes primero, para cerciorarse de si tienen o no la fuerza necesaria para soportar los estudios que deben hacer en la escuela de entrenamiento. {MM 108.4}
Si no pueden realizar un esfuerzo mental que necesita prolongarse por dos, tres o hasta cinco años, según el caso, se les debe decir esto, y aconsejarles que pasen sus vacaciones de verano trabajando al aire libre; o si no pueden soportar los rigores del constante estudio, debe aconsejárseles que se dediquen a un trabajo al aire libre y estudien libros por cuenta propia.{MM 109.1}
Si se dedican a hacer suficiente ejercicio, el cerebro se les aclarará para comprender las materias que estudien solos, y su progreso será rápido. Que traten de atender enfermos si tienen oportunidad, poniendo en práctica el conocimiento teórico que hayan aprendido del estudio de los libros. Se me ha instruido que en muchos casos se puede obtener más conocimiento práctico en esta forma que por muchos cursos estudiados en una facultad de medicina.—Manuscrito 123, 1902.{MM 109.2}
Nuestra relación con los requerimientos legales
Se me han dirigido algunas preguntas referentes a nuestra relación hacia las leyes que gobiernan el ejercicio de la medicina. Necesitamos actuar en forma inteligente, pues al enemigo le gustaría estancar nuestra obra para que nuestros médicos tengan sólo una influencia limitada. Algunos hombres no actúan en el temor de Dios, y pueden tratar de acarrearnos dificultades colocándonos yugos que no podamos llevar. No podemos someternos a regulaciones que sacrifiquen principios; esto pondría en peligro la salvación del alma.{MM 109.3}
Pero debemos acatarlas siempre que podamos cumplir con las leyes del país sin colocarnos en una falsa posición. Las leyes sabias se han dictado para salvaguardar a la gente contra la imposición de médicos no calificados. Debemos respetar estas leyes, pues nos protegen a nosotros mismos de atrevidos charlatanes. Si manifestáramos oposición a estos requerimientos, ésta tendería a restringir la influencia de nuestros médicos misioneros. {MM 109.4}
Debemos considerar cuidadosamente las implicaciones de estos asuntos. Si hay condiciones con las cuales no podemos estar de acuerdo, debemos tratar de hacer ajustes, de tal forma que no se suscite una oposición fuerte contra nuestros médicos. El Salvador nos ordena que seamos sabios como serpientes e inofensivos como palomas.{MM 110.1}
El Señor es nuestro Líder Maestro. Él nos ordena no relacionarnos con los que no reconocen a Dios. “En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones. Relacionaos con los que honran a Dios al guardar sus mandamientos. Si surge de nuestro pueblo la recomendación de que nuestros obreros deben buscar el éxito reconociendo como esencial la educación que el mundo otorga, implícitamente decimos que la influencia del mundo es superior a la de Dios. Se deshonra a Dios con este proceder. Dios tiene pleno conocimiento de la fe, la esperanza, y la confianza que su profeso pueblo tiene en su providencia:{MM 110.2}
Nuestros obreros deben entender bien la vida de Cristo y su manera de obrar. El Señor ayudará a los que deseen cooperar con él como médicos, si aprenden de él cómo tratar a los dolientes. Él ejercerá su poder por medio de ellos para la curación de los enfermos.{MM 110.3}
Cooperación con el gran médico
La intemperancia y la impiedad aumentan por doquier. La obra de la temperancia debe comenzar en nuestro propio corazón. Y la tarea del médico debe comenzar comprendiendo las obras y las enseñanzas del Gran Médico. Cristo dejó los atrios celestiales para poder ministrar al enfermo y al doliente de la tierra. Debemos cooperar con el Jefe de los médicos, andando en toda humildad de mente delante de él. Entonces el Señor bendecirá nuestros resueltos esfuerzos para aliviar a la humanidad doliente. Esto no se hará con el uso de drogas venenosas, sino por el uso de remedios sencillos. Debemos tratar de corregir los falsos hábitos y prácticas, y enseñar lecciones de abnegación. La complacencia del apetito es el mayor mal contra el cual debemos luchar. {MM 110.4}
La verdad que el Señor Jesucristo trajo enseña que la humanidad, por medio de la obediencia a la verdad como es en Jesús, puede apropiarse del poder para vencer las corrupciones que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. El alma puede convertirse y transformarse a la semejanza de Cristo mediante una fe viviente en los méritos de Cristo. Los ángeles de Dios estarán al lado de los que con mente humilde aprendan diariamente las lecciones que Cristo enseñó.—Carta 140, 1909.{MM 111.1}

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