Moderación en el trabajo

Moderación en el trabajo
Hay muchos que para ganar más dinero arreglan sus negocios de tal manera que mantienen constantemente ocupados a los que trabajan al aire libre y a los miembros de su familia en sus propios hogares. Sobrecargan los huesos, los músculos y el cerebro hasta el extremo; se mantienen archiocupados, con el pretexto de que tienen que realizar todo lo que pueden, porque si no lo hacen algo se perderá y eso significa un despilfarro. Creen que todo se debe ahorrar, sin importarles los resultados.{CSI 97.1}
¿Qué habrán ganado estas personas? Tal vez puedan mantener su capital, o logren aumentarlo. Pero, si consideramos el asunto desde otro punto de vista, ¿qué han perdido con esto? El capital de la salud, que es de un valor incalculable tanto para el rico como para el pobre, se ha ido perdiendo imperceptiblemente. A menudo las madres y los hijos toman prestado de los fondos de la salud, pensando que ese capital no se agotará jamás; pero para sorpresa suya se dan cuenta de que el vigor de su vida ha disminuido con el correr del tiempo, hasta agotarse. A esas personas no les queda reserva alguna para un caso de emergencia. La dulzura y la felicidad de la vida se ven amargadas por los dolores insoportables y las noches de insomnio. Desaparecen la fortaleza física y el vigor mental. El marido y padre que, por amor a las ganancias, hizo un arreglo insensato de sus negocios, aunque fuera con el consentimiento de la esposa, corre el riesgo de tener que sepultar a la esposa y a uno o más de sus hijos, como resultado de su comportamiento. Se ha sacrificado la salud y la vida misma por el amor al dinero.—Testimonies for the Church 1:478 (1865){CSI 97.2}

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