La intemperancia y el crimen

La intemperancia y el crimen
El crimen y la enfermedad han ido en aumento con cada generación. La intemperancia en el comer y el beber, y la indulgencia de las bajas pasiones han embotado las más nobles facultades del hombre. La razón, en vez de dominar, ha sido esclava del apetito en forma alarmante. El apetito creciente por comidas elaboradas se ha complacido hasta que se ha hecho costumbre atiborrar el estómago con toda clase de platillos. El apetito se satisface sin medida en las fiestas de placer. A altas horas de la noche se sirven meriendas sazonadas y cenas compuestas de carnes condimentadas con salsas pesadas, pasteles, helados, te, café, etc. No es de sorprenderse que la gente que práctica este tipo de alimentación sea de complexión pálida y sufra de trastornos digestivos.{CSI 110.2}
La naturaleza emitirá su voz de protesta en contra de toda transgresión de las leyes de la vida. Soporta los abusos hasta cierto límite pero la retribución finalmente llega y se deja sentir sobre las facultades físicas y mentales. Y estos efectos negativos no terminan con el transgresor, sino que las consecuencias de su indulgencia son visibles en su descendencia, y así la maldad se transmite de generación a generación.{CSI 110.3}

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