La administración de los sanatorios

La administración de los sanatorios
Un trabajo noble
La administración de nuestros sanatorios implica mucho. Quienes se relacionan con los sanatorios tienen una noble labor que realizar, y deben mantener los principios correctos en forma estricta. Los trabajadores deben dedicarse al establecimiento y el apoyo de la obra de Dios de acuerdo con lo que él ha señalado, y al esparcimiento de los principios de la verdadera temperancia en el comer, el beber y el vestir. Impartir conocimiento de esta importancia y de la gracia salvadora y la misericordia de Dios es el trabajo más honorable y noble al cual los adventistas del séptimo día puedan dedicarse. De esta manera honran a Dios y adelantan sus propios intereses para esta vida y para la vida futura y eterna. El ejemplo de ellos redunda en la salvación de las almas por las cuales Cristo dio la vida.{MM 213.1}
Una norma elevada
En nuestros sanatorios debemos esforzarnos por exaltar una alta norma. Debe flamear siempre el estandarte de la verdad, la bondad y la utilidad. Los frutos bendecidos del árbol evangélico deben manifestarse en una consagración completa: en vidas santas. Todo verdadero obrero del Maestro debe ser como una ciudad asentada sobre un monte, que no se puede ocultar. Los médicos y administradores de nuestras instituciones de salud deben estar en guardia; de otro modo, negarán con certeza los principios de la verdad y de la justicia, que exaltan al Señor del cielo. Deben tener a Dios en el corazón, o darán a los demás un ejemplo que será para su ruina.{MM 213.2}
Ellos serán tentados a complacer los gustos y hábitos del pueblo no consagrado al traer innovaciones, y la bendición de Dios se quitará de la obra. Recordad siempre que a la vista de Dios un corazón manso y humilde constituye el verdadero valor, lo mismo que el ornato de un espíritu afable y apacible, lo que él considera de grande estima. Dios puede bendecir al humilde y al manso. Puede usarlos como instrumentos honrados para bendecir a otros; pues ellos le darán la gloria a él, a quien pertenece toda grandeza y poder.{MM 214.1}
Se requerirán tacto e ingeniosidad. Hay que estar constantemente alerta para enfrentar el prejuicio y vencer las dificultades. A menos que se adopte esta actitud, en nuestras instituciones no habrá paz, sino espada. Los obreros se ponen constantemente en contacto con otros que también llevan pesadas cargas; y todos necesitan iluminación divina. Tienen que manifestar el espíritu amante y generoso de Cristo. Serán probados. Su fe y amor, su paciencia y constancia, serán probados, pero Dios es su Ayudador.—Manuscrito 162, 1897.{MM 214.2}
Cualidades esenciales para la administración
El Señor estima que nuestras instituciones de salud son de valor solamente cuando le permiten presidir en su administración. Si sus planes y objetivos se consideran inferiores a los planes de los hombres, él no considera estas instituciones como de más valor que las establecidas y administradas por los mundanos. Dios no puede apoyar a ninguna institución a menos que ésta enseñe los principios vivos de su ley y mantenga sus propias acciones en estricta conformidad con estos preceptos. Sobre las instituciones que no se mantienen de acuerdo con su ley, él pronuncia la sentencia: “No aceptada; pesada en las balanzas del santuario y hallada falta”.{MM 214.3}
Quien esté a la cabeza de cualquier trabajo en la causa de Dios debe ser persona de inteligencia, capaz de administrar amplios intereses en forma exitosa, de temperamento ecuánime, de una paciencia como la de Cristo y de un dominio propio perfecto. Sólo aquel cuyo corazón ha sido transformado por la gracia del Señor puede ser un líder idóneo.{MM 215.1}
Los que actúan como administradores y supervisores en nuestros sanatorios no deben hacer de la política del mundo su criterio; pues la señal de Dios, como está definida en Éxodo 31:12-17, debe revelarse en todo su amplio significado. La observancia adecuada del día sábado de parte de todos los que están conectados con nuestros sanatorios ejercerá una influencia incalculable a favor del bien. Toda institución médica establecida por los adventistas del séptimo día debe llevar la señal de Dios delante en forma prominente, sin disimular los hechos en forma . Debemos ser voceros del mensaje del tercer ángel que vuela en medio del cielo con el evangelio eterno para proclamarlo al mundo. Debemos levantar en alto la bandera en la cual está inscrito: “Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”.{MM 215.2}
El uso de los recursos
 
Los hombres en posiciones de confianza deben considerar los recursos que manejan como ingresos de Dios, y utilizarlos con estricto apego a la economía. Cuando hay abundancia en la tesorería, no se la debe invertir en adicionar edificio tras edificio en lugares donde ya existen monumentos conmemorativos para Dios. Cientos de otros lugares necesitan este dinero, para que también ellos puedan tener algo establecido con qué representar la verdad. Debe haber obra representativa en todas partes de la viña del Señor.{MM 215.3}
El poder para usar y desembolsar el dinero del Señor no debe dejarse al juicio de una sola persona. Debe darse cuenta de todo peso que se gaste. Los recursos de Dios deben utilizarse en el tiempo apropiado y en los lugares debidos, para que sean una bendición y también una lección objetiva de cómo obra él, de acuerdo con los principios de la equidad, la justicia y la rectitud.{MM 215.4}
Todos vosotros sois hermanos
Ningún hombre debe erigirse nunca como gobernante, como señor sobre sus compañeros, para poner en práctica sus impulsos naturales. Ni debe permitirse que la voz y la influencia de un solo hombre se conviertan en el poder controlador. Los que oprimen a sus compañeros de labores en nuestras instituciones, y que se niegan a cambiar su manera de tratar a los auxiliares que están bajo su cargo, deben ser despedidos. Como supervisores, deben ejercer una influencia superior y refinadora para el bien. Al estar investidos con poder se hace imperativo que sean modelos de verdadero cristianismo.{MM 216.1}
El Señor me ha instruido a decir que la posición nunca le da a un hombre gracia ni lo hace justo. “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría”. Algunos hombres que ocupan posiciones de confiabilidad abrigan la idea de que la posición es para el ensalzamiento del yo. Que ningún administrador piense que la mente de todos debe sujetarse a la suya; que la voluntad de los demás debe estar subordinada a la suya, y que se deben dejar de lado todos los métodos para adoptar los suyos. No se puede ocasionar un daño mayor a cualquier institución que dejar que un hombre tal permanezca en su posición, luego de haber sido examinado y probado debidamente. Es un pecado contra Dios permitir que siervos infieles permanezcan en posiciones de liderazgo, pues el pueblo de Dios queda expuesto a ser descarriado por la infidelidad de ellos.—Manuscrito 154, 1902. {MM 216.2}
Disposición a recibir consejo
Nadie en una institución, ni siquiera el superintendente, debe tomar la posición de que está libre para seguir su propio juicio en todas las cosas. Que nadie píense que sabe demasiado como para no necesitar aprender más. A menos que estemos aprendiendo constantemente de Cristo, y a menos que estemos dispuestos a recibir consejo y amonestaciones de nuestros hermanos, fracasaremos en nuestra labor, pues nos convertiremos en autosuficientes, y Dios no puede trabajar con los tales…{MM 217.1}
Rápido para discernir
El hombre que ocupa la posición de superintendente debe ser valeroso y veraz, listo para defender lo que sabe que es correcto. Debe ser rápido para discernir y discriminar, que pueda convertir el mal en bien con la menor fricción posible. La falta de discernimiento y la imposibilidad para razonar de causa a efecto, a menudo ocasiona en nuestras instituciones una condición de cosas que es bastante desagradable para Dios.—Carta 30, 1887.{MM 217.2}
Deudas innecesarias
A los administradores de todos nuestros sanatorios, yo diría: No permitáis que se creen grandes deudas. No hagáis gestiones innecesarias. Descartad vuestro deseo de adquirir un equipo completo de una sola vez. Haced el mejor uso de las pocas instalaciones que tenéis a vuestro alcance, en lugar de aumentar la deuda. Todo lo que se necesita se obtendrá a su tiempo, pero no todos los accesorios e instalaciones se requieren de una vez. Dejad que la razón, el pensamiento sensato y los cálculos prudentes sean la regla de acción. Si el éxito acompaña vuestra institución, que se ha establecido para el cuidado de los enfermos, será porque los administradores han preferido arreglárselas con las cosas más esenciales en vez de apilar deudas. {MM 217.3}
El Señor hace una apelación a desempeñar una obra en muchos lugares. Tendremos sanatorios que puedan manejarse sin acarrear a nuestra causa grandes deudas.—Carta 140, 1906.{MM 218.1}
Sin ostentación exterior
Nuestros médicos deben mostrar una sencillez como la de Cristo en toda esfera de su obra. Si están vestidos con la panoplia del cielo, la mansedumbre y la humildad de Cristo, tendrán éxito verdadero. Pero la conformidad con el mundo, la obtención de su favor y reconocimiento, ocasionará debilidad. No debe hacerse ninguna concesión tal. Nuestra esperanza y fortaleza no dependen de las apariencias. Los que se dejan influir contra la verdad por la carencia de extravagancia en la casa, en el mobiliario, el vestido y el equipo, muestran que son incapaces de comprender el mérito de la verdad. Éstos no pueden apreciar el evangelio de Cristo. Se deshonra a Dios cuando los que se relacionan con la obra que debe preparar el pueblo para permanecer firme ante el examen del tiempo de prueba que está ante nosotros, lo abandonan a él por seguir las modas del mundo…{MM 218.2}
No debéis buscar la popularidad que se ha apartado de la sencillez de Cristo. Dios debe ser vuestro líder. Los que son cristianos se sostendrán en la fortaleza de Dios. Mostrarán en su vida la superioridad que otorga Dios a sus súbditos obedientes, que son leales a sus mandamientos. Los que creen en la verdad nunca se avergonzarán del evangelio de Jesucristo. Los principios de la verdad deben permear todas nuestras instituciones médicas. Entonces, cuando los que hayan seguido las costumbres y modas del mundo vengan en su sufrimiento a estas instituciones, verán una sencillez que encantará a sus sentidos. Sentirán la presencia invisible de los ángeles celestiales.—Manuscrito 172, 1899. {MM 218.3}
La sencillez en el mobiliario
De acuerdo con la labor que Dios nos ha dado para realizar en estos últimos días, se deben utilizar cuartos amueblados en forma menos costosa de lo que usted desea. Sus ideas no son moldeadas ni forjadas por un verdadero concepto práctico de lo que significa andar humildemente con Dios. Usted considera la apariencia como el gran canal para elevarse hasta obtener el éxito. Esto es un engaño. Usted trata de dar una apariencia que de ninguna forma es apropiada para la obra que Dios le ha encomendado, una apariencia cuya preservación insumiría una gran suma de dinero. No podemos consentir en tener los cuartos del sanatorio amueblados de acuerdo con la idolatría de la época, aunque ello aumentara el patrocinio. La influencia cristiana es de más valor que esto.{MM 219.1}
El deseo de ostentación es como un cáncer que siempre está carcomiendo los órganos vitales. La apariencia es un tirano inmisericorde. Usted debe estar en guardia contra su inclinación por la apariencia y la diversión. Es un error suponer que al mantener una apariencia exterior usted obtendrá más pacientes y de esta forma más recursos. Los daños resultantes de tal conducta no le han aparecido todavía, pero lo harán si no se precave…{MM 219.2}
La manera de Dios es mejor
Dios no mira la apariencia, sino el corazón. Se deben tomar medidas bien asesoradas. Nada debe invertirse en forma extravagante. Queremos construir un sanatorio, no porque deseemos exaltarnos, sino porque deseamos honrar a Dios y representar en forma adecuada la verdad, que ha sido desvirtuada. Nuestros principios religiosos peculiares deben ser magnificados y exaltados en esta institución. Nunca se los debe esconder. {MM 219.3}
La forma de proceder del Señor es siempre la mejor. Estaremos seguros mientras sigamos a quien dice: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Si Cristo, la majestad del cielo, es manso y humilde, cuánto más debemos serlo nosotros, que estamos sentenciados a muerte por causa de la desobediencia. La influencia de nuestros médicos en el sanatorio debe ser tal que aliente la humildad y la mansedumbre. No se debe exaltar a seres humanos como grandes y maravillosos. Es a Dios a quien se debe magnificar.—Carta 51, 1900.{MM 220.1}
El ministerio de las pruebas
En la experiencia cristiana, el Señor permite pruebas de varias clases para apelar a hombres y mujeres a que adopten un nivel de vida más elevado y un servicio más santificado. Sin estas pruebas habría un alejamiento continuo de la semejanza a Cristo, y los hombres se imbuirían con un espíritu de filosofía humana, fantasiosa y científica, que los guiaría a unirse con los seguidores de Satanás.{MM 220.2}
En la providencia de Dios toda empresa buena y meritoria está sujeta a pruebas, para examinar la pureza y la fortaleza de los principios de quienes están en posiciones de responsabilidad y para moldear y establecer el carácter humano individual según el modelo de Dios. Este es el tipo más elevado de educación.{MM 220.3}
La perfección del carácter se logra por el ejercicio de las facultades mentales, en las pruebas supremas, por la obediencia a todo requerimiento de la ley de Dios. Los hombres que ocupan posiciones de confianza deben ser instrumentos en las manos de Dios para promover su gloria; y al desempeñar sus labores con la máxima fidelidad pueden lograr la perfección del carácter.—Manuscrito 85, 1906. {MM 220.4}
Se necesitan hombres de discernimiento
Nuestro Instructor dijo: “Habéis llegado a un punto importante en la historia de vuestra obra. ¿Quién será escogido para llevar las responsabilidades en el sanatorio al comienzo de sus labores? No debe cometerse un error en este asunto. No debe colocarse a ningún hombre en posición de confianza antes de ser probado y examinado. Deben escogerse hombres y mujeres que entiendan la voluntad del Señor, que puedan discernir la obra que debe realizarse y que la cumplan con oración, para que no se repitan las equivocaciones y errores del pasado.{MM 221.1}
“El que ocupe la posición de administrador financiero—dijo él—debe ser manejado diariamente por el Señor. Ocupa un lugar muy importante y debe poseer las cualidades necesarias para este trabajo. Ha de tener dignidad y conocimiento, unidos con un claro sentir de cómo utilizar su autoridad. Cristo debe revelarse en su vida. Debe ser un hombre que pueda dar instrucción religiosa y ejercer una influencia espiritual. Debe saber cómo relacionarse con la mente de otros, y permitir que su propia mente sea controlada por el Espíritu. De sus labios debe fluir sabiduría en palabras de aliento para todos los que se relacionen con él. Tiene que saber cómo discernir y corregir los errores; necesita ser una persona que armonice con todos sus colaboradores; que posea adaptabilidad. Debe ser capaz de hablar de los diferentes puntos de nuestra fe según lo requiera la ocasión. Sus palabras y acciones deben revelar justicia, juicio y el amor de Dios”.{MM 221.2}
Aquel que instruyó a los israelitas desde la columna de nube y los guió a través del desierto hasta la tierra prometida, es nuestro líder hoy. Estamos bajo la guía divina, y si somos obedientes a los mandamientos de Dios, estaremos perfectamente seguros y recibiremos señales inequívocas de su favor.—Carta 325, 1904. {MM 221.3}
Moderación en las tarifas
Debe hacerse provisión en nuestros sanatorios para atender a personas de toda clase. El Señor no llama a nuestro pueblo a que establezca instituciones donde todos los que vengan reciban alimentación y alojamiento gratis, y donde no se presenten los puntos peculiares de nuestra fe. El Señor no ha dejado a ningún adventista del séptimo día tal obra. Hacer esto sería un uso indebido del tiempo y los recursos.{MM 222.1}
El alojamiento y el tratamiento deben ser tales que atraigan a los pacientes de las clases altas. Los cuartos deben estar adaptados para el uso de los que están dispuestos a pagar un precio liberal. Pero los médicos no deben colocar una estimación exagerada en los pacientes acaudalados que pueden costear altos precios; ni debe haber un desembolso extravagante de recursos con el objetivo de obtener su favor. Los cobros por el tratamiento y el alojamiento no deben ser tan altos que no haya una buena disposición hacia mantener una alimentación sencilla e integral que es esencial para la salud. Solicitad un precio razonable por el tratamiento que se ha dado. Este proceder se convertirá en una recomendación ante todas las personas razonables.{MM 222.2}
El establecimiento de un precio por encima de lo que es verdadero y honesto puede estar de acuerdo con la costumbre de los médicos del mundo, pero no redundará para la gloria de Dios. No es su plan, y no obtendrá su aprobación. Esto tendrá una influencia negativa sobre el mundo. El cobro de precios elevados producirá repercusiones, y tendrá una influencia completamente diferente de la que se esperaba. No deben cobrarse precios exorbitantes. {MM 222.3}
Se requiere un cambio
Se me ha comisionado para hablar a todos los médicos de nuestras instituciones. Se requiere una reforma en relación con la administración de estas instituciones. No se las debe manejar a la manera del mundo. A la vez que se trata gratis a muchos que no pueden sufragar sus gastos, a otros se les cobran precios exorbitantes por operaciones que llevan poco tiempo. Las cuentas de cobro de los médicos del mundo no deben ser la regla en nuestras instituciones…{MM 223.1}
El Señor ha dado amonestaciones y advertencias sobre estos puntos. Él no bendecirá el fraude en ningún paso de la transacción comercial. La profesión médica en general lleva una pesada carga de exacciones injustas; pero, ¿copiaremos su pecado? Nosotros somos reformadores. Se supone que nuestro proceder representa el carácter de la perfecta humanidad, el carácter puro y elevado de Cristo. Cuando esto sea verdad entre nosotros, incluiremos en las grandes responsabilidades un propósito bien establecido de integridad estricta en las cosas pequeñas. Todo corazón santificado siempre revelará principios santificados.—Manuscrito 169, 1899.{MM 223.2}
A un administrador inexperto
Usted debe colocarse siempre en la posición de la persona con quien se relaciona, y ver cómo se sentiría bajo circunstancias similares; y entonces actuar como quisiera que los demás actuaran con usted, para que no haya la posibilidad de ensombrecer en forma alguna la preciosa causa de la verdad. Ésta no debe ser censurada a causa del amor a la ganancia de unos pocos pesos o centavos. Que en ninguna ocasión se dé motivo a alguien para que diga que los adventistas del séptimo día alguna vez han realizado acciones mezquinas. Lo que segarán será el desprecio. Que todas nuestras transacciones comerciales se presenten puras y sin mancha delante del mundo y de los de nuestra fe. No permita que su proceder sea de tal carácter que requiera explicaciones para hacerla aparecer de alguna forma en una luz favorable. {MM 223.3}
Que todos vean que esta institución se dedica a fomentar la felicidad y el bienestar de nuestros prójimos. Es mejor, mucho mejor, someterse a algún inconveniente y pérdida que convertirse en mercenario y crear sentimientos de enojo y dejar en otros la impresión desfavorable de que se ha aprovechado de ellos y se los ha engañado, y que se vayan con un sentimiento hostil hacia la institución. Los principios y la moral de la institución deben gobernar siempre todas las relaciones, hacia los creyentes y hacia los incrédulos, con principios generosos y bien definidos de nobleza y consideración, especialmente hacia los que están sufriendo aflicción.—Carta 26, 1888.{MM 224.1}
Consideración por un obrero lastimado
Cuando alguno de los vuestros se lastima en su trabajo, como sucedió hace algún tiempo, relacionaos con él como os gustaría que sucediera con vosotros en circunstancias similares. Mostrad simpatía cristiana. Este es el trato que Dios da. Cualquier conducta por debajo de esta regla no es verdadera justicia ni nobleza.{MM 224.2}
Debió haberse mostrado un cuidado especial en el tratamiento del lastimado, pues era incrédulo. Tenéis razón en agradecer a vuestro Padre celestial de que no perdió la vida.{MM 224.3}
Si al que se lastima se lo lleva al sanatorio, el cobro por su tratamiento debe ser bajo, si acaso se le cobra algo. Y que se considere también si la justicia no requiere que se le pague su salario durante el tiempo que esté sin trabajar debido al accidente.{MM 224.4}
Nadie debe aprovecharse de ningún trabajador, en ningún caso, pues todas las cosas están abiertas ante los ojos de Aquel a quien debemos dar cuentas. Él requiere que se abrigue la integridad en el alma y que se revele en la vida.—Carta 58, 1902.{MM 225.1}
Sed amables con los humildes
El deseo de que las cosas se hagan como uno quiera, en forma contraria al juicio de los demás obreros, no debe hallar lugar en nuestras instituciones. “Todos vosotros sois hermanos”. Se debe mostrar un espíritu de amor y ternura. En nuestros sanatorios, y en cualquier institución, son de gran valor las palabras amables, las miradas agradables y un comportamiento condescendiente. Hay un encanto en la relación de los hombres que son corteses en realidad. En las transacciones comerciales ¡qué poder para el bien tiene una pequeña condescendencia! ¡Qué poder restaurador y elevador tiene la influencia de tal trato sobre quienes están en pobreza y deprimidos, echados por tierra por la enfermedad y la pobreza! ¿Les negaremos el bálsamo que trae tal relación?…{MM 225.2}
Los que ocupan posiciones de responsabilidad tendrán que relacionarse con los que han tenido una suerte muy difícil. El trabajo y las privaciones, sin esperanza de mejoría en el futuro, hacen la carga de ellos muy pesada. Y cuando se añaden el dolor y la enfermedad, el peso es casi mayor de lo que pueden soportar. Que ningún siervo de Dios añada acritud a su trato con los tales. Esto en sí mismo sería crueldad. Que se vistan de cortesía como con una túnica. Que sean amables y conciliatorios en su actitud con el más humilde y el más pobre. Dios verá y recompensará ese trato.—Carta 30, 1887.{MM 225.3}
Debe preservarse una dignidad santificada
Se me instruye que se debe limpiar y purificar nuestros sanatorios de todas las personas cuya conducta sea un descrédito para la sagrada obra del sanatorio. Nuestras instituciones de salud deben preservar una dignidad santificada. Que no se contraten ayudantes que no posean un verdadero sentido de la dignidad. Emplead a los que den evidencia de que obran para alcanzar la norma de la perfección, en cuya vida se notan las marcas de la similitud divina.{MM 226.1}
Debe ejercerse gran prudencia al seleccionar a hombres y mujeres como instructores para nuestro sanatorio. Ellos deben ser no sólo los que hablen con inteligencia de los asuntos científicos, sino hombres y mujeres que hayan aprendido a estar bajo el gobierno del Espíritu de Dios y que obedezcan las instrucciones de Cristo. Deben ser capaces de dar consejo sabio de un modo afable e inteligente. La irritación y los regaños no serán benéficos, pero las palabras claras proferidas en un espíritu de amabilidad lograrán resultados duraderos para el bien. El Señor ayudará a todos los que sinceramente deseen aprender de él.{MM 226.2}
No se pueden hacer impresiones correctas sobre los enfermos cuando los que componen la familia de auxiliares del sanatorio son antipáticos o manifiesten actitudes groseras, o que albergan un espíritu de frivolidad o están sujetos a celos extraños. No se debe mantener a tales obreros en nuestras instituciones, pues el enemigo siempre está listo a trabajar sobre sus mentes y por medio de la influencia de ellos alejar a las almas de Cristo. Sería mucho mejor pagar sueldos más elevados y asegurar auxiliares buenos y sensatos en nuestras instituciones, en lugar de aceptar a los que no podéis disciplinar y preparar.{MM 226.3}
La influencia de un carácter hermoso
El Señor utilizará la disposición agradable y un carácter bello para traer bendición a los enfermos. Las verdades de la Palabra de Dios poseen un poder santificador y transformador. Si se les da cabida en el corazón y se las lleva a la vida, resultarán ser de un sabor de vida para vida. Que los que se emplean en nuestros instituciones sean tales que permitan a la luz de la verdad brillar en sus palabras y acciones diarias. Sólo a ésos Cristo puede aceptar como obreros juntamente con él.{MM 227.1}
Escribo de esta forma definida para que todos puedan comprender la importancia de erradicar las influencias dañinas de nuestros sanatorios, que están establecidos con el propósito de brindar curación y bendición a seres humanos que están enfermos mental y físicamente.—Manuscrito 69, 1909.{MM 227.2}
Se necesitan obreros experimentados
No es la decisión más prudente relacionar con nuestros sanatorios a demasiadas personas sin experiencia, que vienen como aprendices, mientras faltan obreros experimentados y eficientes. Necesitamos más mujeres matronas y hombres de principios sanos y sólidos: hombres sólidos que teman a Dios y que puedan llevar responsabilidades en forma juiciosa. Puede ser que algunos se ofrezcan para trabajar por sueldos menores, porque disfrutan al estar en el sanatorio o porque desean aprender; pero no es verdadera economía manejar una institución mayormente con auxiliares sin experiencia.{MM 227.3}
Si se conectara a las personas adecuadas con nuestros sanatorios, y si todos humillaran el corazón delante de Dios, aunque ahora pueda haber una pesada deuda sobre la institución, el Señor obraría de tal forma que la deuda se aliviaría y las almas se convertirían a la verdadal ver que los obreros siguen al Señor y guardan sus mandamientos.—Manuscrito 57, 1909. {MM 227.4}
Dedicados plenamente a Dios
Estoy muy ansiosa por ver que todos los que están conectados con nuestros sanatorios sean personas totalmente dedicadas a Dios; libres de toda maldad. Hay algunos que parecen haber perdido toda sensación del carácter sagrado de nuestras instituciones y del propósito por el cual fueron establecidas. Ha habido una gran aprensión en mi mente en cuanto a cuáles serán los resultados de esta carencia de espiritualidad y de discernimiento claro. Hay mucha falta de lealtad a los principios. El Señor hace un llamamiento a hombres jóvenes para que trabajen en nuestros sanatorios y que no se rindan a la tentación. La vida de los jóvenes conectados con nuestros sanatorios debe ser tal que ejerza un poder de convicción y de conversión sobre los que no han recibido el mensaje para este tiempo.{MM 228.1}
Hay que dirigir nuestros sanatorios de tal modo que honren y glorifiquen a Dios. Éstos no deben convertirse en una trampa. Pero a menos que los instrumentos humanos estén bajo la dirección del Espíritu Santo, el enemigo los utilizará para lograr sus planes de estorbar la causa de Dios y para la destrucción de sus propias almas. Muchos ya han perdido su primer amor por las verdades bíblicas grandiosas y monumentales que tienen relación con la segunda venida de Cristo.—Manuscrito 63, 1908.{MM 228.2}
La selección de obreros
Debe mostrarse un gran cuidado en la selección de jóvenes que se vinculen con nuestros sanatorios. No se debe escoger a los que no tienen el amor de la verdad en el alma. Los enfermos necesitan escuchar palabras sensatas. La influencia de todo obrero debe hacer una impresión sobre la mente en favor de la religión de Cristo Jesús. Se ha
dado luz referente a que los jóvenes que se escogen para unirse a nuestros sanatorios deben ser los que tienen evidencia de que han sido aprendices aptos en la escuela de Cristo.—Carta 59, 1905.{MM 229.3}
Los sanatorios y la educación
Todo sanatorio que establezcan los adventistas del séptimo día debe ser administrado siguiendo lineamientos educativos. Y la institución debe avanzar constantemente hacia arriba y aún más arriba en las áreas del trabajo. Los que ocupan posiciones de responsabilidad deben recordar la influencia que sus palabras y acciones tienen sobre los que se relacionan con ellos. Deben trabajar para la salud espiritual y física de los que tengan contacto con la institución. Ha de realizarse una labor muy superior a la que se ha hecho hasta aquí en esta rama.{MM 229.1}
Los que ocupan posiciones de responsabilidad en un sanatorio, como administradores o enfermeras jefes, deben sentir la importancia de la responsabilidad que recae sobre ellos en la preparación de los que están a su cargo, de modo que realicen su labor en forma perfecta y rápida. Si son verdaderos cristianos, se esforzarán decididamente por conseguir los mejores resultados para el bien presente y eterno de los aprendices. No traicionarán la confianza sagrada al incluir en su instrucción sentimientos propios que no estén en armonía con la enseñanza de la Palabra de Dios.{MM 229.2}
Los que estén al frente de esta labor deberán obtener primero la semejanza a Cristo. Tienen que aprender diariamente en la escuela de Cristo. Entonces tendrán sabiduría para relacionarse bien con la mente humana. Entenderán cómo guiar de peldaño en peldaño en el verdadero conocimiento a los que vienen a la institución a prepararse para ser útiles en el servicio de Dios.{MM 229.3}
Son escuelas de preparación
Todas nuestras instituciones deben ser escuelas de formación profesional. Esto es verdad especialmente en relación con nuestros sanatorios. Se deben dar consejos prudentes a la juventud. Se les debe exigir pulcritud y minuciosidad. Debe enseñárseles a hacer sus movimientos con tanta agilidad como sea posible al trabajar. La lentitud debe tratarse como una enfermedad que necesita curarse.{MM 230.1}
Toda institución tendrá supervisores entendidos en los trabajos internos y externos, para que los auxiliares puedan prepararse y evitar hábitos torpes e indolentes. La enfermera jefa debe elegir de entre sus subordinados a los que puedan ayudarle a enseñar a los ayudantes a realizar su labor con pulcritud y en forma detallada. Nunca se debe alentar la lentitud. Todos deben tratar de trabajar rápidamente y a la vez con limpieza y cuidado.{MM 230.2}
La enfermera jefa debe mostrar un cuidado maternal por las jóvenes que están a su cargo. Debe mostrarles la conveniencia de guardar mensualmente una porción de su sueldo, colocándola en manos honradas. Ella debe inculcarles pulcritud en su modo de vestir, y a la vez enseñarles que su vestido debe estar siempre limpio y ser apropiado para el caso. Debe aconsejarles contra la vanidad y la extravagancia en cualquier forma.{MM 230.3}
La eliminación del desperdicio
El que está a cargo de las finanzas necesita estudiar cuánto se puede ahorrar en vez de cuánto se debe gastar. Hay que cortar todo gasto innecesario. Que los ayudantes comprendan que el consumo no debe exceder la producción. El desperdicio en un sanatorio es asunto grave. Son muchos los que tienen que ver con las diferentes ramas de la obra, y es esencial que entiendan la necesidad de la economía. La economía es una ciencia muy valiosa. Muchos malgastan demasiado al no guardar los residuos. En muchas familias se malgasta lo que podría sostener a una pequeña familia. Todas estas cosas están incluidas en la educación que debe darse en nuestros sanatorios. {MM 230.4}
El dinero es un tesoro necesario; que no se lo invierta en quienes no lo necesitan. Alguien necesita vuestras ofrendas voluntarias. Los que tienen recursos muy a menudo no piensan en cuántos hay en el mundo que pasan hambre privados de alimentación. Ellos pueden decir: “Yo no los puedo alimentar a todos”. Pero al practicar las lecciones que Cristo dio sobre la economía podéis alimentar a uno. Puede ser que podáis dar de comer a muchos que ahora necesitan alimento para el cuerpo. Y también podéis nutrirles el alma con el pan de vida. “Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada”. Estas palabras las dijo Aquel que tenía todos los recursos del universo a su disposición; él proveyó a miles con alimento por su poder que obraba milagros, pero no dejó de enseñar una lección de economía.{MM 231.1}
El espíritu del servicio alegre
Los obreros de nuestros sanatorios deben estar preparados para la obra a la cual se adapten mejor. Pero cuando suceda una emergencia, y se requiera su ayuda, ningún trabajador debe decir que ésa no es su labor. El ayudante que tiene la idea de que sólo debe desempeñar la tarea que se le ha asignado, y nada más, quien no siente la responsabilidad de ayudar dondequiera y siempre que se necesite su ayuda, debe borrar esta idea de su mente de una vez. Nunca debe sentir el tal que se le causa un mal si en una emergencia se le solicita que trabaje tiempo extra. Cuando se requiere la ayuda extra, que todos los trabajadores ayuden voluntariamente, en humildad cristiana, y recibirán una bendición. {MM 231.2}
Puede suceder que algunos se rebelen cuando se les solicite que cumplan deberes pequeños, comunes. Pero estos son los deberes que deben saber cómo cumplir. Es la fidelidad en las cosas pequeñas la que nos prepara para la utilidad en las grandes responsabilidades. Los trabajadores de más éxito son los que animosamente aceptan la tarea de servir a Dios en las cosas pequeñas. Cada ser humano debe trabajar con el hilo de su vida, entretejiéndolo en el telar para ayudar a completar todo el diseño. Los que desean ser útiles siempre pueden hallar empleo. El tiempo nunca sobrará en sus manos…{MM 232.1}
Nadie debe gastar su tiempo anhelando hacer lo imposible, olvidando los deberes diarios ordinarios en un deseo por hacer algo grandioso. La escalera debe ascenderse peldaño tras peldaño, a partir del primero, aunque sea por esfuerzos dolorosos. Pero el éxito viene con el esfuerzo diligente, y el progreso que se hace es de gran valor para el que se ha esforzado diligentemente por alcanzar la victoria…{MM 232.2}
Los que están conectados con nuestras instituciones dan prueba, por sus acciones, del valor o de la inutilidad de su juicio. Los que entran al servicio de la institución con un espíritu de indisposición para ayudar, que cumplen las tareas que se les asignan con un sentimiento de compulsión, malhumorados, que actúan como si quisieran escapar rápidamente del trabajo pesado que alguien debe hacer, son de poca ayuda para la institución. Una obediencia mecánica puede ocultar el fuego ardiente de la rebelión, pero estar lista a manifestarse en cualquier momento contra las restricciones. En el servicio de los tales no hay paz, luz ni amor. La atmósfera que rodea sus almas no es fragante. La influencia de sus palabras y acciones se ejerce sobre los demás, y esta influencia es un daño hasta para los que tratan de hacer lo mejor en cualquier posición donde se los coloque. La autocompasión deteriora el carácter de los que la han albergado, y ejerce una influencia que estropea la felicidad de otros. {MM 232.3}
Un trato paciente con los que yerran
Quien esté a cargo de los que yerran en ningún caso debe irritarse o regañar. No debe dar cabida a la impaciencia ni perder el control propio. Llámelos aparte y dígales que no se permiten tales exhibiciones, y que deben cambiar su espíritu. Dígales que para su propia educación, el hecho de pensar que necesitan simpatía es lo más insensato que pueden hacer. Ore con ellos; luego deles su tarea, como Dios nos da a cada uno la nuestra. El ha dado a cada persona su trabajo de acuerdo con sus diversas habilidades.{MM 233.1}
Si después de buscar cabal y pacientemente el mejoramiento de estos jóvenes, no cambian, debe decírseles claramente que no pueden seguir en la institución. Que su lugar se deje para los que no serán una carga. …{MM 233.2}
No debe haber esclavitud. El servicio de todos debe ser alegre y dispuesto. Pero los que educan a la juventud en nuestras instituciones tienen que trabajar contra una desventaja. Hay muchos que en su vida hogareña recibieron una educación imperfecta. A menudo la madre se convierte en la esclava de sus hijos, y al hacerlo así descuida su tarea más importante: la de preparar a sus hijos para valerse por ellos mismos, con el fin de practicar hábitos de limpieza, orden y minuciosidad en las cosas pequeñas de la vida. …{MM 233.3}
Cuando tales jóvenes alcanzan la edad de la responsabilidad y de velar por ellos mismos, son inmanejables e indisciplinados. Puede ser que tengan el deseo de entrar a alguno de nuestros sanatorios para estudiar enfermería. Vienen, pero con los defectos de su preparación hogareña, y hacen de su permanencia en la institución algo difícil para ellos mismos y para los que están a cargo de su educación. {MM 233.4}
Hay que contrarrestar el descuido de los padres
Que en la institución no se continúe con la educación dañina recibida en el hogar. No habrá esperanza para estos pobres jóvenes—perjudicados desde la niñez por la permisibilidad inconsciente—si la política mantenida en el hogar se continúa en la institución. Que sean disciplinados sabia y amablemente, y cuando se vea que tratan de mejorar, esforzándose por ser lo que deben ser, que se les dirijan palabras de aliento. Pero deben comprender plenamente que no pueden seguir en la institución la conducta de favorecimiento propio que mantuvieron en su hogar. Si están dispuestos a comenzar por el principio, si están decididos a vencer todo problema, mejorarán. …{MM 234.1}
El descuido de sus padres ha hecho la preparación de ellos mucho más difícil de lo que habría sido de otro modo. No paséis por alto ningún trabajo que se haya dejado sin hacer; pero no les echéis la culpa ni los regañéis. Esto no vencerá la dificultad, más los avergonzará y los desanimará. De la forma más afable, decidles que el descuido del pasado debe remediarse; de lo contrario, no podrán permanecer en la institución. Se debe señalar la necesidad de una reforma. Deben ser alentados a cambiar los hábitos equivocados y a establecer los correctos.{MM 234.2}
Los que simpatizan con el que causa gran perplejidad por su falta de decisión para remediar los defectos de su preparación también necesitan que alguien trabaje con ellos. Mostradles que es su deber ayudar a los que tienen tanto por superar. Los que ocupan puestos de responsabilidad en una institución pueden estropear a jóvenes y señoritas al simpatizar en forma indebida con ellos, mimándolos y escuchando sus quejas. Los que hacen esto muestran que ellos mismos necesitan reforma antes de estar preparados para hacerse cargo de un sanatorio o de cualquier otra institución en la cual los jóvenes se educan. {MM 234.3}
Esta es una rama de la obra médica misionera que debe promoverse en nuestros sanatorios. Y oh, cuán cuidadosos debieran ser los que están a cargo de ella, de no cometer ningún error. Los que junto con ocupar puestos de confianza dan consejos equivocados, están contrarrestando la obra del Señor Jesús.{MM 235.1}
Las responsabilidades de los líderes
¡Oh, qué trabajo hay ante los que ocupan puestos de responsabilidad en nuestras instituciones! Se tiene que realizar una gran labor. Hay responsabilidades pesadas que llevar, y esto lo harán hombres que tengan una experiencia viva en las cosas de Dios, quienes día a día lo busquen con todo el corazón. Son muy solemnes las obligaciones que descansan sobre los médicos y administradores de nuestros sanatorios. Ellos deben dar un ejemplo digno de su profesión de creer la verdad…{MM 235.2}
Si es posible, deseo grabar en la mente de nuestros médicos y administradores la importancia de dar una representación de Dios tan pura y justa que el mundo lo vea en su magnificencia. Quiero que estén tan llenos del Espíritu que mora en él [Cristo] que la política mundana no tenga poder para desviarles la mente de la obra de presentar a los hombres las posibilidades magníficas y maravillosas que hay ante toda alma que recibe a Cristo y cree en él.—Manuscrito 27, 1902.{MM 235.3}
Amabilidad en la disciplina
No introduzca en su disciplina ni una partícula de rudeza. No imponga mandatos rígidos a los jóvenes. Estas reglas y órdenes rigurosas son las que algunas veces los guían a sentir que deben hacer lo que se les ha dicho que no hagan. Al amonestar o reprender a los jóvenes, hágalo como quien tiene especial interés en ellos. Que se den cuenta de que usted desea fervientemente que ellos tengan un buen registro en los libros del cielo… {MM 235.4}
El destino eterno de cada uno se decide por las palabras y las obras de esta vida; sea muy cuidadoso, por lo tanto, en no empujar a un alma tentada al campo de batalla del enemigo. No provoque a ira a los jóvenes. No avive en ellos, por cargos injustos y trato áspero, el impulso a la acción tosca. A menudo los que deben saber cómo tratar a la juventud la alejan de Dios con palabras y acciones imprudentes. Dios registra tal trato a la juventud como un pecado contra él mismo. Trate a los tentados de tal forma que los atraiga hacia usted como a un amigo que no los juzga mal ni los perjudica.{MM 236.1}
Las amonestaciones que Dios ha dado en su Palabra son infinitamente mejores que cualesquiera otras palabras de reprensión que usted pueda hablar. Guíe a los jóvenes a ver que seguir la senda que el Señor ha diseñado para ellos es para su bienestar eterno. Dígales que no deben pecar, porque constristan el corazón del Redentor. Hábleles del temor al pecado, porque la paga del pecado es muerte. Con gentileza y amor, trate de inspirar en ellos un propósito sincero de cumplir todo su deber para con Dios y sus prójimos. Recuerde que la experiencia futura de estos jóvenes llevará la marca de la enseñanza que usted les haya dado.{MM 236.2}
Al esforzarse de esta manera por educar a la juventud que está a su cargo, usted se está educando a sí mismo, preparándose para hacer una mejor labor para el Maestro. Ocurre en su carácter una reforma que lo hace un ejemplo seguro para los tentados y los probados. Al disciplinar a otros, usted se está disciplinando y preparando a sí mismo…{MM 236.3}
Propóngase seguir el ejemplo de Cristo
Que los que ocupan puestos de responsabilidad estén alertas, no sea que debido a caracteres defectuosos y temperamentos desemejantes a Cristo, obren contra el plan de Dios. La gloria de Dios y el bien de los seres humanos debe llevar a toda persona a esforzarse por ser un ejemplo de lo que se puede llegar a ser por medio de la gracia de Cristo. Debe confiar completamente en los méritos de Aquel que se dio a sí mismo como ofrenda con el fin de mediar entre Dios y el hombre. Los esfuerzos de cada persona en cuyo corazón se realice diariamente la obra de la gracia, tendrán sabor de vida para vida para todos los que estén bajo su cuidado. Tendrá éxito al trabajar por las almas que están por perecer. Los llevará al Pastor principal, el único que puede salvar perpetuamente a todos los que por él se acercan a Dios.{MM 237.1}
Los hombres que instruyen y guían a los que son ignorantes y se hallan fuera del camino, necesitan mucho de la paciencia y el amor de Cristo. Muchas veces su paciencia será probada; las personas para quienes trabajan les parecerán lerdos de entendimiento; será difícil guiarlos a actuar sobre principios correctos. Debe permitirse que la verdad se relacione con ellos y les suavice y subyugue el corazón. Los que tratan de ayudarlos deben tener habilidad para guiarlos paso a paso, siendo conscientes de que deben implorar, no obligar, a los pecadores que se reconcilien con Dios.{MM 237.2}
Cristo dice, mis ovejas oyen mi voz, y se apartan de las sendas del pecado. Como Cristo trabajó, debe hacerlo usted: con ternura y amor trate de guiar a los que yerran a la senda correcta. Esto requerirá gran paciencia y tolerancia, como también una manifestación constante del amor perdonador de Cristo. Debe revelarse diariamente la compasión del Salvador. Debe seguirse el ejemplo que él dejó. Él tomó sobre su naturaleza sin pecado nuestra naturaleza pecaminosa, para saber cómo socorrer a los que son tentados. {MM 237.3}
El que hace esta labor debe colocar en ella todo el corazón: pues es una obra que requiere todo lo que uno tenga. El que la realiza como una labor sólo por el sueldo, enfrentará un fracaso rotundo…{MM 238.1}
No es preciso llevar ante el administrador todo lo que necesita corregirse. Cuando usted ve a un obrero en el error, vaya a él y háblele con ternura y cariño, mostrándole un deseo sincero por su bienestar. En nueve de diez casos, sus esfuerzos serán exitosos. Salvará un alma de la muerte, y cubrirá multitud de pecados.—Carta 67, 1902.{MM 238.2}
En lugar de un padre
Todas nuestras instituciones deben ser agencias misioneras en todo el sentido de la palabra. No debe permitirse ninguna actividad que obstaculice la obra de salvar almas. Se debe realizar obra misionera en toda institución. Desde el administrador hasta el trabajador más humilde, todos deben sentir una responsabilidad por quien no se haya convertido entres sus colaboradores. Deben hacer serios esfuerzos para ganarlos a Cristo. Como resultado de tal esfuerzo, ganarán a muchos para el Salvador y llegarán a ser fieles y veraces en el servicio a Dios. La vida religiosa consecuente, la conversación santa, la integridad insobornable, el ejemplo piadoso: éstos son los medios que Dios utiliza para traer convicción al corazón y a la conciencia de los incrédulos.{MM 238.3}
Mis hermanos, en su providencia Dios ha colocado a hombres jóvenes que no han aceptado a Cristo como su Salvador en asociación con vosotros en líneas comerciales. Habéis tenido años de experiencia en la verdad y tenéis vuestros propios hijos. Debéis saber cómo tratar con estos jóvenes de una forma que los atraigáis más cerca de Salvador. Sin embargo, como el Señor me ha presentado el asunto, habéis hecho poco por ganarlos, poco esfuerzo por mostrarles amor y respeto. Si se convirtieran, estos jóvenes podrían ser utilizados por el Señor en su obra. Pero, ¿quién de entre vosotros, de más edad, y más amplia experiencia, ha llevado en el corazón la carga de la salvación de ellos? Cristo murió para salvarlos. ¿Habéis revelado ante ellos una ternura como la de Cristo? ¿Habláis con ellos como si los considerarais dignos de la salvación, o los rechazáis? ¿Les habéis dado evidencia de que tenéis un interés amante y tierno por ellos, o por vuestra actitud les habéis mostrado que los consideráis indignos de vuestra atención? {MM 238.4}
Dios hace responsable a los administradores de sus instituciones de tratar a los jóvenes empleados en ellas con cortesía, respeto y afabilidad paternal. Deben tratarlos como desearían ser tratados por Cristo. Nuestra primera labor, como el Señor me lo ha presentado, es ser tan amables con los jóvenes, tan preocupados de sus intereses, que ellos se sientan cómodos cuando están en nuestra presencia.{MM 239.1}
¿Habéis tratado de ser generosos y amables, de hacer que vuestras palabras y acciones sean como una fragancia? ¿Pueden consideraros como verdaderos cristianos los que están bajo vuestro cargo? Sois padres. ¿Os preguntaréis si estaríais dispuestos a permitir que vuestros hijos fueran tratados de la forma como habéis tratado a algunos de los jóvenes que están a vuestro cuidado? Por la luz que se me ha dado, sé que hay algunos que llevan responsabilidades aquí, que a menos que se conviertan, nunca verán el reino de los cielos. Me duele saber que en la vida práctica no revelan sabiduría, fe y amor por las almas que perecen. El tratamiento que algunos jóvenes han recibido difícilmente les ha dado un rayo de amistad cálida y cordial. Ellos necesitan una experiencia completamente distinta de la que están recibiendo en su asociación con hombres y mujeres que deben conocer a Dios. {MM 239.2}
Un trato justo con relación a los sueldos
En ocasiones habéis animado a los trabajadores a pensar que sus sueldos serían elevados, y luego habéis fallado en cumplir la promesa hecha. ¿Es esto dejar que vuestra luz brille en buenas obras? ¿Es un servicio tal aceptable al Maestro? ¿Va a continuar esta clase de conducta en las instituciones de Dios, que fueron establecidas para hacer una labor en beneficio de la salvación de las almas de los que están relacionados con ellas? Debéis restituir en cuanto a los sueldos todo lo que habéis retenido. ¿No sabíais cuando estabais reteniendo estos sueldos que no estabais actuando como desearíais que se actuara con vosotros? ¿Por qué profesan los hombres ser cristianos, y sin embargo siguen las prácticas deshonestas del enemigo? Él halagará vuestra vanidad. Tratará de engañaros, de induciros a creer que la conducta que mantenéis es el mejor proceder a seguir al relacionaros con la mente de otros. Pero estaréis sin excusa al permitirle que os engañe; pues Dios ha delineado una senda clara por la cual andéis…{MM 240.1}
Cristo vino al mundo a buscar y a salvar a los perdidos. Cuando fue acusado por los fariseos de comer con los publícanos y los pecadores, les replicó: “Porque no he venido a llamar a justos [a los profesos justos], sino a pecadores, al arrepentimiento”. Él vino a salvar, no a destruir. Las almas son muy preciosas a su vista; pues por creación y por redención le pertenecen. ¿No sois conscientes de que él os tiene como responsables de la salvación de aquellos con quienes os relacionáis? ¿Entendéis que él requerirá de vuestras manos las almas que no habéis tratado de salvar? ¿Habéis tratado de burlar al enemigo, quien lucha constantemente por inducir a los jóvenes a pensar que la conducta de los incrédulos es casi más correcta que la de los que profesan creer en la verdad? {MM 240.2}
A menos que los administradores alberguen el amor de Dios, es mejor que no se ponga a jóvenes y señoritas bajo la esfera de su influencia.{MM 241.1}
El registro celestial
Recordad que día a día el gran Artista Maestro está fotografiando vuestro carácter. Vuestros pensamientos, palabras y acciones se transfieren a su libro de registro, como los rasgos de la faz humana se transfieren al lienzo del artista.{MM 241.2}
Debemos ser representantes de Cristo sobre la tierra: puros, amables, justos, misericordiosos, llenos de compasión, mostrando generosidad en palabras y obras. La avaricia y la codicia son vicios que Dios abomina. Son frutos del egoísmo y del pecado, y estropean toda labor en la cual se les da entrada. La rudeza y la tosquedad de carácter son imperfecciones que las Escrituras condenan categóricamente como deshonras a Dios.{MM 241.3}
“Sean vuestras costumbres [vuestra disposición y hábitos] sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré”. “Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia [la gracia de la liberalidad cristiana]”. “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios”.{MM 241.4}
“Purificaos”
La palabra del Señor a los que están vinculados con sus instituciones es: “Purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová”. Que en todas nuestras instituciones el egoísmo dé lugar al amor y a la labor generosa. Entonces el dorado aceite descenderá de las dos ramas de olivo a los dos tubos de oro, que se vaciarán en los vasos preparados para recibirlo. Entonces la vida de los obreros de Cristo será con seguridad una exposición de las verdades sagradas de su Palabra. {MM 241.5}
El temor a Dios, el sentido de su bondad y su santidad, circulará por cada institución. Una atmósfera de amor y paz permeará cada departamento. Toda palabra que se diga, toda labor que se realice, tendrá una influencia que corresponda a la influencia del cielo. Cristo habitará en la humanidad, y la humanidad vivirá en Cristo. En toda la obra aparecerá no el carácter del hombre finito, sino el carácter del Dios infinito. La influencia divina impartida por los santos ángeles impresionará la mente de quienes se pongan en contacto con los trabajadores, y desde estos obreros se esparcirá una influencia fragante hacia todos los que escojan inhalarla. La hermosa textura del carácter lograda mediante el poder divino recibirá luz y gloria desde el cielo, y se destacará ante el mundo como un testimonio que señala al trono del Dios vivo.{MM 242.1}
Entonces la obra avanzará con solidez y fortaleza duplicadas. Se impartirá una nueva eficiencia a los obreros de toda rama [de la obra]. Los hombres sabrán de la reconciliación con Dios que el Mesías ha hecho posible por medio de su sacrificio, por causa de la iniquidad. Se dará el último mensaje de amonestación y salvación con fuerte poder. La tierra será iluminada con la gloria de Dios, y nuestra tarea será dar testimonio de la pronta venida, en poder y gloria, de nuestro Señor y Salvador.—Carta 58, 1902.{MM 242.2}
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