Honorarios y sueldos

Honorarios y sueldos
Honorarios exorbitantes
Las tradiciones y las costumbres se han entretejido de tal forma en la creencia de la profesión médica que se necesita enseñar de nuevo a los médicos los principios básicos de los métodos del Señor. El médico ministra al cuerpo en la curación; sin embargo, toda la obra pertenece al Señor. Él debe cooperar con los médicos; de lo contrario no puede haber éxito.{MM 155.1}
Por favor lean con cuidado el capítulo 15 de Éxodo. El Señor dio a Moisés un mensaje de aliento para los hijos de Israel. Ellos no merecían el bien que les había impartido y lo que estaba haciendo por ellos; sin embargo, hizo este pacto de misericordia con ellos: “Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador”. Lean también los capítulos 7, 8 y 28 del libro de Deuteronomio.{MM 155.2}
La lección de Dios para Israel
El Señor tuvo una lección que enseñar a los hijos de Israel. Las aguas de Mara fueron una lección objetiva, que representaba las enfermedades que los seres humanos se acarrean a causa del pecado. No es un misterio que los habitantes de la tierra sufran de enfermedades de toda clase y tipo. Es debido a que transgreden la ley de Dios. Así hicieron los hijos de Israel. Ellos quebrantaron las barreras que Dios en su providencia había erigido para preservarlos de la enfermedad, para que pudieran vivir en salud y santidad y aprender obediencia en su peregrinaje por el desierto. Ellos viajaron bajo la dirección especial de Cristo, quien se había dado a sí mismo como sacrificio para preservar un pueblo que mantuviera siempre a Dios en su memoria, a pesar de las tentaciones maestras de Satanás. Envuelto en la columna de nube estaba el deseo de Cristo por mantener bajo el ala protectora de su preservación a todo el que hiciera su voluntad. {MM 155.3}
No fue por casualidad que los hijos de Israel llegaron en su viaje a Mara. Antes que dejaran a Egipto, el Señor empezó sus lecciones de instrucción, para poder guiarlos a ser conscientes de que él era su Dios, su liberador y su protector. Ellos murmuraron contra Moisés y contra Dios, pero aún así el Señor buscó mostrarles que los liberaría de todas sus perplejidades si ellos lo miraban a él. Los peligros que encontraron y que tuvieron que arrostrar fueron parte del gran plan de Dios, por medio del cual deseaba probarlos.{MM 156.1}
“Y llegaron a Mara… Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador”. Aunque invisible a los ojos humanos, Dios era el líder de los israelitas, su poderoso sanador. Fue él quien colocó en el árbol las propiedades que endulzaron las aguas. Así deseó mostrarles que por su poder él podía curar los males del corazón humano.{MM 156.2}
En lugar de Cristo
 
Cristo es el Gran Médico, pero no solamente del cuerpo, sino también del alma. Él restaura al hombre a su Dios. Dios permitió que su Hijo unigénito fuera herido, para que de él fluyeran propiedades curativas que sanaran todas nuestras enfermedades. Los médicos deben actuar en lugar de Cristo. Todo médico que ha plantado los pies sobre la Roca de la eternidad toma del Gran Médico su poder restaurador. El médico cristiano debe llevar a cabo los planes de Cristo en forma más decidida.{MM 157.1}
Cuando Cristo estaba a punto de dejar a sus discípulos, que iban a representarlo ante el mundo, les dio un nuevo mandamiento. “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Ese amor no lo conocieron ellos hasta que vieron a Cristo doliente y moribundo sobre la cruz del Calvario. El nuevo mandamiento del amor se dio en beneficio de los débiles, los desdichados y los desvalidos.{MM 157.2}
Para el corazón de Cristo, la presencia misma de una dificultad era un pedido de ayuda. El pobre, el enfermo, el desolado, el desechado, el desanimado y el desalentado hallaron en él un Salvador compasivo, un Sanador poderoso. “No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia”. Cristo identifica sus intereses con los de la humanidad doliente, y nos dice que cualquier cosa que hagamos para aliviar a alguien que sufre, lo hacemos por él…{MM 157.3}
Hay grandes lecciones que deben aprender todos los que ministren para Cristo. El sello del sábado debe estar sobre el pueblo guardador de los mandamientos de Dios. El sábado, si se guarda en el espíritu de una verdadera obediencia, mostrará que todos los mandamientos de Dios deben practicarse, “para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico”. {MM 157.4}
La fuente de la habilidad del médico
El Señor tiene su vista colocada sobre todo ser humano, y tiene sus planes con relación a cada uno. Desea que sus hijos obedientes a sus mandamientos sean un pueblo distinguido, que practique los santos preceptos especificados en su Palabra. Desea que los miembros de la profesión médica excluyan de su práctica todo lo que se ha introducido en ella por causa del egoísmo, la avaricia y la injusticia. Él ha otorgado sabiduría y destreza a los médicos, y requiere que nada con sabor a robo y a injusticia sea practicado por aquellos que hacen de la ley de Jehová la regla de su vida. Él ha creado, por sus propios medios, material que restaurará al enfermo a su salud. Si los hombres utilizaran correctamente la sabiduría que Dios les ha dado, este mundo sería un lugar que se asemejaría al cielo…{MM 158.1}
Todos necesitamos una confianza en Dios más elevada, más pura y más santa. Todo médico debe ser fiel y honrado; no debe defraudar en ningún caso a sus pacientes. Si él realiza una operación sencilla, debe cobrar un precio módico. Lo que otros médicos practicantes cobren no debe convertirse en su criterio. Los cuerpos enfermos con los cuales trabaja son propiedad de Dios. Él ha dicho: “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.{MM 158.2}
El precio exorbitante cobrado por los médicos en este país (Australia), cuando se les llama para atender a la humanidad doliente, es robo, fraude. Dios dio a los médicos la sabiduría y la habilidad que poseen. No es el hombre quien salva la vida; es el Gran Restaurador. Pero a veces se les cobra a los pobres por servicios que nunca recibieron…{MM 158.3}
Llamados a un juicio correcto
Dios llama a médicos que hagan reformas en los métodos de tratar a los enfermos. Llama a médicos que quieran cooperar con él. Él demanda juicios justos de quienes ejercen la medicina y actúan en su nombre. El médico que ama a su hermano como a sí mismo no cobrará precios exhorbitantes. Debe haber un cambio. Es tan esencial que haya reformas en las ramas médicas como en otras ramas comerciales. Hay un grave recargo en los cobros hechos por los abogados y los médicos. El Señor ve todas estas cosas. El médico creyente no debe seguir ninguna tradición, costumbre o práctica condenada por Dios. Él es el siervo de Dios, que trabaja en lugar de Cristo como su representante; y su labor, sus pesos y medidas, pasan en revista delante de Dios. Los mandamientos de Dios deben ser la norma del médico. Él debe medir su vida diaria por los principios de la ley.{MM 159.1}
La purificación del templo
Cristo reprendió a los fariseos y a los doctores de la ley debido a las prácticas deshonestas que habían introducido hasta en los atrios del templo. Estos hombres influían sobre los compradores y vendedores para que compraran ganado al costo más bajo, y luego lo vendieran a un alto precio a los que venían de lugares distantes, y que no podían traer sus animales con ellos, y por lo tanto estaban obligados a comprarlos en Jerusalén. Mientras estos hombres se sentaban a sus mesas contando el dinero que habían ganado por el robo y la extorsión, Cristo se paró delante de ellos. Su vista fulguró con indignación al contemplar las transacciones fraudulentas que realizaban. Tomando un látigo de pequeñas cuerdas que había sido utilizado para arrear el ganado hasta el templo, echó a los que vendían y compraban, y derribó las mesas de los cambistas de dinero y las sillas de los que vendían palomas, diciendo: “Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado”. {MM 159.2}
Entonces el Restaurador practicó su obra médica misionera. “Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó”.{MM 160.1}
Los sitios de expendio de víveres y los lugares comerciales necesitan limpieza. Los abogados y la fraternidad médica necesitan purificación. ¿Diremos que la obra médica misionera necesita limpieza? Cristo, quien vino a nuestro mundo para revelar el corazón de tierna compasión del Padre, nos ha mostrado los métodos que los guardadores del sábado deben seguir en su trabajo. Estos son especificados con claridad en el capítulo 58 de Isaías. Dios no tendrá parte en ninguna transacción con falta de honradez. El alma que guarda el sábado recibe la señal del gobierno de Dios, y no debe deshonrar esa señal. Al examinar detalladamente la Palabra de Dios, podemos conocer si tenemos la señal del Rey, si hemos sido escogidos y colocados aparte para honrar a Dios. Por favor leed Deuteronomio 6:4-9 y Ezequiel 20:12-20{MM 160.2}
Dios jamás permitirá que por las puertas perlinas de la Ciudad de Dios penetre ninguna persona que no lleve la señal de la fidelidad, el sello de su gobierno. Toda alma que sea salva albergará principios puros, que procedan de la misma esencia de la verdad. Estará sujeto con eslabones dorados al poder eterno y al amor del Dios de la verdad. Debe ser leal a los principios de la Palabra de Dios, fiel al pacto eterno que es una señal entre el hombre y su Hacedor.{MM 160.3}
Una conciencia enseñada por Dios
La justicia, alta y elevada, debe controlar la conducta. La fuerza de la mente, el conocimiento y el poder de la influencia nunca darán al hombre los documentos que le aseguren la vida eterna. Dios pesa la acción. Cada uno debe formar un carácter individual a la semejanza del de Cristo. Debe tener una conciencia enseñada por Dios. Debe ver detrás de cada promesa al Todopoderoso, con el cual debe obrar como un agente para hacer su voluntad. Si el hombre no toma esta posición, su fe naufragará. Dios nunca dará cabida a un hombre en la vida eterna si su ancla no se ha asegurado con firmeza a la ley inalterable del cielo. Él debe revelar que Cristo obra en su interior, en sus preceptos doctrinales, en su obediencia práctica. {MM 160.4}
El alma que conversa con Dios por medio de las Escrituras, que ora por luz y le abre el corazón al Salvador, no tendrá imaginaciones inicuas, planes mundanos ni un deseo ambicioso de honor o distinción en ningún ramo. El que busca la verdad como un tesoro escondido la hallará en el medio que Dios usa para comunicarse con el hombre: su Palabra. David dice: “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples”. Esto no se refiere a los que son débiles intelectualmente, sino a los que—sea cual fuere su posición—tienen un verdadero sentir de su necesidad de conversar con Dios como lo hizo Enoc. La Palabra de Dios ennoblecerá la mente y santificará al agente humano, capacitándolo así para convertirse en un cooperador con las agencias divinas. La norma elevada de la santa ley de Dios significará mucho para él, como la pauta para la práctica de toda su vida. Le significará santidad, lo que para Dios es integridad. Mientras el agente avanza en la senda dispuesta para los elegidos del Señor, al recibir a Jesucristo como su Salvador personal, se nutrirá con el pan de vida. La Palabra es espíritu y es vida, y si se la incorpora a la práctica diaria, ennoblecerá toda la naturaleza del hombre. Habrá abierto para su alma tal visión del amor delSalvador, como está delineado por la pluma de la Inspiración, que su corazón se derretirá en ternura y contrición. {MM 161.1}
Debemos ver y comprender la instrucción que el gran apóstol nos provee: “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis” en percepción y semejanza al carácter de Cristo. El desarrollo del carácter, el crecimiento en conocimiento y la sabiduría serán el resultado seguro de alimentarse de la Palabra.{MM 162.1}
¿Qué haría Jesús?
A todos nuestros obreros, ministros y médicos, presentamos la necesidad de una consideración cuidadosa en todas sus labores, una obediencia completa y perfecta a los preceptos de la Palabra de Dios. Inquirid cuidadosamente en cada paso: ¿Cómo actuaría mi Salvador en este ramo de labor? ¿Qué impresión dejaré en la gente? Debo unirme con Cristo en la obra como restaurador de la salud del cuerpo, la mente, el corazón y el alma. ¡Cuán cuidadoso debe ser todo médico para representar al Maestro!…{MM 162.2}
Métodos nuevos
Es tiempo de que el pueblo de Dios, que lleva la señal de su reino y cuya autoridad se deriva de un “Escrito está”, actúe. El mundo es el campo para nuestra labor y debemos esforzarnos por dar el último mensaje de misericordia al mundo. Todo nuestro actuar está siendo contemplado con ojos celosos. Estad en guardia como médicos. Podéis servir al Señor en vuestra posición al trabajar con nuevos métodos y descartar las drogas.{MM 162.3}
Como reformadores, debemos cambiar la práctica médica y educar en dirección a la luz. Debemos realizar nuestra labor en pleno reconocimiento de Dios. Debemos practicar los principios estrictos de misericordia y justicia. Nuestra obra no debe ser como un vestido simplemente hilvanado. Hemos de imitar la perfección de Dios. “Vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”. Debemos establecer el fundamento de todo edificio profundo y sólido, como para la eternidad.—Manuscrito 63, 1899. {MM 162.4}
Representad los principios correctos
La honradez, la integridad, la justicia, la misericordia, el amor, la compasión y la simpatía se incluyen en la obra médica misionera. En toda esta obra debe practicarse la religión de la Biblia. El Señor no desea que nadie obre como su representante mientras siga costumbres y prácticas equivocadas de los médicos del mundo en el tratamiento dado a la humanidad enferma. Nuestros médicos necesitan reformarse en cuanto a cobrar elevadas sumas por operaciones críticas. Y la reforma debe extenderse todavía más. A menudo se cobra una suma exorbitante hasta por servicios menores, debido a que los médicos creen que deben regirse, a la hora de cobrar, por las prácticas de los médicos del mundo. Algunos siguen la política mundanal para acumular recursos, como ellos dicen, para el servicio de Dios. Pero Dios no acepta tales ofrendas. Él dice: “Yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto”. A los que se relacionan en forma injusta con sus prójimos a la vez que profesan creer en mi Palabra, los juzgaré por representarme mal.{MM 163.1}
Mientras me presentaban estas cosas, mi Maestro dijo: “Las instituciones que dependan de Dios y reciban su cooperación deben obrar siempre de acuerdo con los principios de su ley. El cobro de una gran suma por una labor de pocos minutos, no es justo. Los médicos que están bajo la disciplina del más grande Médico que conoció alguna vez el mundo deben permitir que los principios del evangelio regulen sus honorarios. Que la misericordia y el amor de Dios estén escritos en cada peso recibido”. {MM 163.2}
Cuando nuestros sanatorios sean dirigidos como debieran funcionar, se hará una gran obra médica misionera. Cada uno realizará su labor de tal forma y con tal espíritu que brillarán como una luz en el mundo.{MM 164.1}
Dios nos llama a efectuar una obra práctica y cristocén-trica. Los pacientes que vienen a nuestros sanatorios deben ver en la práctica los principios expuestos en el capítulo 58 de Isaías. Los que han aceptado la verdad deben practicarla porque es la verdad. En la obra de Dios en nuestras instituciones la verdad debe preservarse en toda su sagrada autoridad.{MM 164.2}
Deben mantenerse los principios religiosos
Los que ejercen la medicina deben mantener en todo lugar sus principios religiosos claros y sin mancha. La verdad debe destacarse en el ejercicio de su profesión. Deben usar su influencia como medio de purificar el alma por los rayos sanadores del Sol de Justicia. Si llegara el tiempo cuando los médicos no pudieran hacer esto, el Señor no tendría más instituciones médicas establecidas entre los adventistas del séptimo día. Los altos precios son corrientes en el mundo; pero se deben introducir principios correctos en nuestra obra. La norma bíblica se mantendrá. Se debe seguir el camino del Señor, justicia, misericordia y verdad. No deben enviarse cobros exorbitantes por operaciones menores. El cobro será proporcional al trabajo hecho.{MM 164.3}
La obra que se desempeñe en nuestras instituciones médicas debe ser leal a su nombre: “Obra Médica Misionera”. No queremos que el Señor piense mal de nosotros porque representamos mal la obra de Cristo. Dios no nos ha autorizado para hacer una labor que no soporte la investigación del juicio. Él no desea que ninguna institución establecida por su pueblo tenga una reputación similar a la de Ananías y Safira. Deseando obtener una reputación de personas abnegadas, de liberalidad y devoción a la fe cristiana, Ananías y Safira vendieron su propiedad y colocaron sólo parte del producto de la venta a los pies de los apóstoles, fingiendo que lo habían dado todo. Ellos no estaban obligados a dar todo lo que tenían para la causa. Dios habría aceptado una parte. Pero querían que se pensara que lo habían dado todo. Así creyeron obtener la reputación que codiciaban y a la vez guardarse parte del dinero. Pensaron que habían tenido éxito en su plan; pero estaban estafando al Señor, y él trató sumariamente con este primer caso de engaño y falsedad en la recién formada iglesia. Quitó la vida a ambos, como una advertencia a todos del peligro de sacrificar la verdad por obtener favores. {MM 164.4}
No debemos representar mal lo que profesamos creer por obtener favores. Dios menosprecia las falsas representaciones y la prevaricación. Él no tolerará al hombre que dice, y no hace. La mejor y más noble obra se realiza por medio de una conducta honrada y veraz.—Manuscrito 169, 1899.{MM 165.1}
El plan de porcentaje es una trampa
El Señor me mostró que usted cometió un grave error al tomar, en adición a sus sueldos regulares, todo el dinero que obtuvo por su trabajo de ojos, oídos y garganta. Esto fue una trampa para usted y tuvo una influencia corruptora en su contra. Su gran deseo por la ostentación lo llevó a la extravagancia…{MM 165.2}
El deber de ser santo e incorrupto
Sólo es seguro que sigamos lo que es puro, amable y de buen nombre. Los seres humanos están bajo la obligación más sagradas ante Dios de ser santos e incorruptos, pues han sido comprados con un precio; sí, el precio de la sangre del Hijo de Dios. Por sus votos bautismales, han hecho una promesa solemne de no hacer nada que ocasione oprobio al nombre de los cristianos. Ante el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, el profeso cristiano se compromete a dejar de lado el orgullo, la codicia y la incredulidad. Y al par que el verdadero cristiano busca cumplir su voto, confía menos en sí mismo. Constantemente depende más de Dios. Su reverencia y amor por el Salvador aumentan en forma constante y se convierte en un testigo vivo del Maestro. Él es consciente de lo que significa ser hijo de Dios. Tiene un sentido real de que la sangre purificadora de Cristo le asegura perdón y elevación de carácter. Crece espiritualmente como el majestuoso cedro. Diariamente sostiene comunión con Dios y tiene un tesoro en conocimientos de donde obtener aún más. Es poderoso en el conocimiento de las Escrituras. Su compañerismo es con el Padre y el Hijo y conoce más y aún más de la voluntad divina. Está lleno de un amor que crece constantemente hacia Dios y su prójimo.—Carta 46, 1901. {MM 165.3}
El cuidado con los gastos
Si los médicos sienten que no reciben suficiente salario, hay que examinar sus circunstancias. Si su labor es muy pesada, se debe asignar a otros la tarea de compartir sus responsabilidades, para que así disminuya su carga. Estamos comprometidos en una obra importante, y se debe ejercer gran cuidado en el uso de los recursos. El mundo debe recibir la luz. Hay almas que perecen sin conocer el mensaje. Si se aumentan los sueldos de los obreros que deberían estar satisfechos con lo que reciben, esto redundará en una exclusión de otros obreros cuyos servicios se requieren, pero a quienes, debido a la falta de recursos, no se les puede emplear.—Manuscrito 59, 1912. {MM 166.1}
La política de las componendas es una deshonra para Dios
Hay quienes os sugerirán que a fin de tener éxito en vuestra profesión debéis ser políticos; que a veces debéis apartaros de la estricta rectitud. Estas tentaciones hallan fácil acogida en el corazón del hombre; pero digo lo que sé. No seáis engañados o seducidos. No miméis el yo. No abráis una puerta por medio de la cual el enemigo pueda entrar a posesionarse del alma. Hay peligro en la primera y más ligera desviación de la más estricta rectitud. Sed fieles a vosotros mismos. En el temor de Dios preservad la dignidad que él os ha dado. Hay gran necesidad de que cada obrero médico se mantenga aferrado al brazo del Poder infinito.{MM 167.1}
La adopción de métodos políticos seguramente nos ocasionará dificultades. El que considera el favor de los hombres como más deseable que el favor de Dios caerá bajo la tentación de renunciar a los principios en favor de la ganancia o el reconocimiento mundano. Así se sacrifica constantemente la fidelidad a Dios. La verdad, la verdad de Dios, debe albergarse en el alma y ser conservada con la fimeza del cielo; de lo contrario el poder de Satanás la arrebatará.{MM 167.2}
Nunca deis cabida al pensamiento de que un médico honrado y veraz no puede tener éxito. Un sentimiento tal deshonra al Dios de la verdad y la justicia. Él puede tener éxito, porque tiene de su parte a Dios y al cielo. Rechácese severamente todo cohecho ofrecido para disimular. Aferraos a vuestra integridad en la fuerza de la gracia de Cristo, y él cumplirá la palabra que os ha dado.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 469, 470.{MM 167.3}
Promesas para obreros abnegados
Que todos trabajen en conformidad con los principios del sacrificio propio. Obrad mientras dura el día, pues la noche viene cuando nadie puede trabajar. Mientras el pueblo de Dios trabaje ardiente, humilde y sacrificadamente, obtendrá la rica recompensa de la cual habla Job: “Los oídos que me oían me llamaban bienaventurado… La bendición del que se iba a perder venía sobre mí, y al corazón de la viuda yo daba alegría”. Se reconocerá a Cristo como el Creador y Redentor. Los que trabajan en unión con Dios serán distinguidos y apreciados. El reconocimiento de los siervos fieles de Dios no quita ni una jota de la gratitud y la alabanza que ofrecemos a Dios y al Cordero.{MM 168.1}
Cuando los redimidos estén de pie alrededor del trono de Dios, los que hayan sido salvos del pecado y de la degradación se allegarán a los que trabajaron por ellos con palabras de saludo: “Yo estaba sin Dios y sin esperanza en el mundo, por perecer en la corrupción y el pecado. Yo carecía de alimento físico y espiritual. Usted vino a mí en amor y misericordia, y me alimentó y me vistió. Usted me dirigió al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.—Carta 74, 1901.{MM 168.2}
Preparación para la eternidad
Haced de vuestra vida una preparación para la eternidad. No tenéis ni un momento que perder. ¿Guardáis los mandamientos de Dios? ¿Teméis ofenderle? ¿Sentís vuestra dependencia de Cristo? ¿Sois conscientes de que debéis ser guardados en todo momento por su poder? ¿Está llena vuestra vida de sumisión, contentamiento y gratitud?{MM 168.3}
Los obreros médicos misioneros son reconocidos por Cristo, no porque llevan el nombre que ostentan sino porque están bajo el cuidado protector del Misionero jefe, quien dejó el cielo para dar su vida por la vida del mundo. Él dice: “Si me amáis, guardad mis mandamientos… El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestará a él”. {MM 168.4}
Entonces, como testigos de Dios, dad señal de que estáis bajo la disciplina y la enseñanza del Gran Médico misionero; que os habéis colocado en sus manos para manifestar su Espíritu, para mostrar al mundo el carácter sagrado de su gran obra y para revelar a los incrédulos la ventaja de estar bajo su protección.{MM 169.1}
Un médico misionero no es de valor a la causa de Dios a menos que en su vida se hayan desarrollado todos los principios implícitos en el nombre que lleva. El evangelio de Cristo debe estar entretejido en su vida diaria. Debemos hacer de nuestra vida en este mundo un ejemplo, hasta donde nos sea posible, de lo que será la vida en el cielo. Cristo espera esto de todos los que afirman ser médicos misioneros. Ellos no deben dar cabida a un solo principio que esté contaminado de egoísmo. Deben presentarse ante el mundo como seguidores de Cristo, participantes de su abnegación y humillación, proclamando su venida.—Carta 63, 1903.{MM 169.2}
Consejo a un médico jóven
El Señor le ha dado su obra. Él espera que usted se examine semanalmente para ver cómo está manejando los bienes del Señor. ¿Está utilizando al máximo sus facultades mentales, morales y físicas en un esfuerzo por agradar al Señor, quien desea que acumule talentos por el uso correcto de los que ya le ha dado? El hecho de que sea médico en ningún momento lo libera de la necesidad de practicar la economía. Hay nuevos campos a los que se debe entrar y para hacerlo se requiere la economía más estricta. ¿Entrará a estos campos como ha entrado en _____, contento de dejar que otros practiquen la abnegación y tomen la cruz, mientras usted da rienda suelta a sus fantasías, gastando el dinero en abundancia para presumir? Dios requiere que usted logre hacer el bien con cada pizca de su influencia. Entonces se verán los más benditos resultados. {MM 169.3}
Usted necesita aprender el arte de usar sus talentos para la gloria de Aquel que se los ha prestado. Esto requiere estudio, oración y consagración. Algunos parecen no tener idea de la ciencia de manejar el dinero. Permiten que cientos de dólares pasen por sus manos sin producir nada para Dios…{MM 170.1}
Cultive integridad, abnegación y humildad
Dios lo llama a que enderece su camino. Sea hombre. Deponga su extravagancia. Las ideas extravagantes no deben hallar cabida bajo el nombre de la obra médica misionera. Ya es hora de que seamos cristianos de corazón. La integridad, la abnegación y la humildad deben caracterizar nuestra vida…{MM 170.2}
Hay una gran obra que hacer. ¿Está haciendo usted todo lo que puede para ayudar? Dios nos ha encomendado una comisión que los ángeles envidiarían. La obra médica misionera debe hacerse. Miles y miles de seres humanos están pereciendo. Eso mueve a Dios a compasión. Todo el cielo mira con intenso interés para ver qué estampa asumirá la obra médica misionera bajo la supervisión de los seres humanos. ¿Harán los hombres un negocio del plan ordenado por Dios para alcanzar las partes más oscuras de la tierra con una manifestación de su benevolencia?{MM 170.3}
La obra médica misionera es algo sagrado concebido por Dios mismo. Luego de la transgresión de Adán, se pagó un costoso precio para rescatar la raza caída. Los que cooperen con Dios en su esfuerzo por salvar, trabajando en las áreas en que Cristo lo hizo, serán totalmente exitosos. La iglesia tiene el encargo de comunicar al mundo, sin demora, la misericordia salvadora de Dios. No debemos cubrir la misericordia con egoísmo y luego llamarla obra médica misionera. {MM 170.4}
 
La iglesia es un ángel de luz
No tenemos tiempo para desperdiciar. Dios ha provisto un medio de recuperación para los pecadores. Una obra generosa debe representar su verdad. Esta es la labor que él nos ha encomendado, y debemos ejecutarla con fidelidad.{MM 171.1}
¿Cuándo cumplirá la iglesia la labor que se le asignó? Se la representa como un ángel de luz, que vuela por el cielo con el evangelio eterno para proclamarlo al mundo. Esto representa la velocidad y la disposición con la cual la iglesia debe proseguir su labor. En el resultado de la obra médica misionera Jesús debe contemplar el trabajo de su alma. Los seres humanos deben ser arrebatados como tizones del incendio.{MM 171.2}
El cielo nos contempla
Pero ha ocurrido un cambio que ha entorpecido la obra que Dios planeó para que se efectuara sin una pizca de egoísmo. Todo el cielo observa con intensa ansiedad para ver cuál será el resultado de esta obra tan amplia e importante. Dios contempla y también el universo celestial vigila; porque las almas están pereciendo. ¿Debe convertirse la empresa de la misericordia, por medio de la cual Dios en el pasado ha manifestado su gracia al rescatar y restaurar, en un asunto de mercadería egoísta? ¿Será que el instrumento ordenado por el cielo para beneficio del hombre y gloria de Dios se perderá por un gasto imprudente? Los que profesan creer en la verdad, ¿utilizarán el medio divino de bendecir para comprar, vender y ganar?{MM 171.3}
Vendrá a nosotros la experiencia de los días apostólicos si los hombres permiten ser dirigidos por el Espíritu Santo. El Señor quitará su bendición donde se dé cabida a los intereses egoístas; pero él pondrá a su pueblo en posesión de bienes en todo el mundo si los utiliza para el mejoramiento de la humanidad. Su obra debe ser una señal de su benevolencia, un signo que ganará la confianza del mundo y traerá recursos para el avance de su reino.{MM 172.1}
Un ejemplo contagioso
Dios probará la sinceridad de los hombres. Los que nieguen el yo, que tomen la cruz y sigan a Cristo, tendrán una obra continua que hacer en el terreno de restaurar la armonía de la humanidad caída. Los que se sacrifican por la verdad hacen una gran impresión sobre el mundo. Su ejemplo es contagioso y convincente. Los hombres ven que en la iglesia existe la fe que obra por amor y purifica el alma. Pero cuando los que profesan obrar en favor de Dios buscan su beneficio personal, retardan grandemente la obra y acarrean deshonra sobre ella…{MM 172.2}
Se debe reconocer la autoridad divina
Nunca abandone la norma verdadera, aunque por aferrarse a ella se convierta en un pordiosero. Dios ha establecido una elevada norma de justicia. Él ha hecho una distinción muy clara entre la sabiduría humana y la divina. Todo el que trabaja del lado de Cristo debe hacerlo para salvar, no para destruir. La política mundanal no debe convertirse en la política de los siervos de Dios. Debe reconocerse la autoridad divina. La iglesia sobre la tierra debe ser la representante de los principios celestiales. En medio de la terrible confederación de injusticia, engaño, robo y crimen, ésta debe brillar con luz de lo alto. Debe sostenerse, en la justicia de Cristo, contra la apostasía prevaleciente.—Carta 38, 1901. {MM 172.3}
Como siervos de Cristo
Sea cual fuere la labor que realicemos, debemos hacerla para Cristo. Hay muchas clases de trabajos temporales que podemos llevar a cabo para Dios. Un incrédulo haría esta labor mecánicamente, por el sueldo que recibe. Él no conoce el gozo de la cooperación con el Obrero Maestro. No hay espiritualidad en la obra del que sirve al yo. En su vida rigen los motivos comunes, las aspiraciones comunes, las inspiraciones comunes y un deseo de ser considerado inteligente por los demás. Tal individuo puede recibir adulación…, pero no de parte de Dios. Los que están verdaderamente unidos con Cristo no trabajan por el salario que reciben. Los que trabajan en unión con Dios no se esfuerzan por ensalzar el yo.{MM 173.1}
En el último gran día se tomarán decisiones que sorprenderán a muchos. El juicio humano no tendrá lugar en las decisiones que se hagan entonces. Cristo puede juzgar y juzgará cada caso; pues el Padre le ha confiado juicio. Él estimará el servicio por aquello que es invisible para los hombres. Las cosas más secretas están completamente abiertas ante su ojo que lo ve todo. Cuando el Juez de todos los hombres complete su investigación, muchos de los que la estimación humana haya colocado primeros, serán postreros, y muchos de los que hayan sido colocados en los lugares más bajos por los hombres, serán sacados de entre las filas del pueblo y hechos primeros.—The Review and Herald, 31 de julio de 1900.{MM 173.2}
Preguntas para examinar la conciencia
Pregunto a los que viven en la vanidad de la complacencia propia, ¿continuaréis actuando como si no descansara sobre vosotros responsabilidad alguna de practicar la abnegación? ¿Con qué propósito vivís? ¿Qué bien estáis logrando? ¿Os podéis dar el lujo de vivir para el yo? ¿Podéis obtener la vida eterna mientras vivís de tal forma? ¿No tiene Dios un lugar y una obra para vosotros? ¿No hay nada más que podáis hacer fuera de agradaros a vosotros mismos y satisfacer al yo?—Carta 4a, 1902. {MM 173.3}
Dos clases de siervos
De un sermón predicado en Grimsby, lnglaterra, el 19 de septiembre de 1886.
En los últimos días habrá únicamente dos grupos; uno a la derecha y otro a la izquierda, y Cristo dice a uno: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” Y ellos responden: “ ¿Cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?” Y Cristo dice: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”. Pero a los de la izquierda les dice: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”.{MM 174.1}
Los del primer grupo tenían a Cristo entretejido en su carácter, y no eran conscientes de ninguna cosa que hubieran hecho. “Venid, benditos de mi Padre—es la bendición—, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Vemos entonces que Cristo identifica sus intereses con los del hombre caído. Se vuelve a los de la izquierda y les dice: “Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis”. Entonces ellos le preguntan: “¿Cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?” Y viene la respuesta: “En cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis”. No al mayor, sino al más pequeño. {MM 174.2}
Bien, ahora queremos traer a Cristo a nuestra vida diaria. Los que no habían alimentado al hambriento, o vestido al desnudo, o visitado al enfermo, no eran conscientes de ello, y ¿por qué? Porque se habían educado y se habían preparado en la escuela de la complacencia del yo, y el resultado fue que perdieron el cielo y el gozo de la eternidad que pudieron haber sido suyos si hubieran dedicado sus facultades a Dios.—Manuscrito 16, 1886.{MM 175.1}
Encomio para ganadores de almas
Habrá una alabanza bendita, una bendición santa para los fieles ganadores de almas. Ellos se unirán en el cielo a los regocijados, quienes aclamarán el hogar de la cosecha. ¡Cuán grande será el gozo cuando todos los redimidos del Señor se reúnan en las mansiones preparadas para ellos! ¡Oh, qué gozo para todos los que hayan sido obreros imparciales y desinteresados en unión con Dios para llevar adelante su obra en la tierra! ¡Qué satisfacción tendrá todo segador cuando se escuche la voz clara y musical de Jesús diciendo: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo!”…{MM 175.2}
El Redentor es glorificado porque no ha muerto en vano. Con el corazón lleno de regocijo y de alegría, los que han sido colaboradores con Dios quedarán satisfechos al ver el resultado del trabajo duro de su alma por los pecadores que perecían. Ya han quedado atrás, olvidadas, las horas ansiosas que han pasado, las perplejidades que han tenido que arrostrar y el pesar del corazón debido a que algunos rechazaron ver y recibir las cosas que eran para su paz. La abnegación que han practicado para apoyar la obra ya no se recuerda más. Al considerar las almas que buscaron ganar para Jesús y verlas salvas, eternamente redimidas—monumentos de la misericordia de Dios y del amor del Redentor—se elevan por los arcos celestiales aclamaciones de alabanza y de agradecimiento.—The Review and Herald, 10 de octubre de 1907. {MM 175.3}
Ganancia que es pérdida
Con certeza, Dios no aceptará ninguna ganancia obtenida por componendas egoístas e injustas. Mi hermano, sus sentidos deben ser limpiados y santificados. Debemos alcanzar una norma más elevada. Debemos velar, debemos orar, estando siempre listos para la acción.—Carta 13, 1902.{MM 176.1}

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