El médico cristiano y su obra

El médico cristiano y su obra
Responsabilidad por el cuerpo y el alma
Cada médico, ya sea que lo reconozca o no, es responsable tanto por el alma como por el cuerpo de sus pacientes. El Señor espera de nosotros mucho más de lo que nosotros solemos esperar de él. Cada médico debiera ser un médico misionero evangélico, dedicado e inteligente, tan familiarizado con el remedio del Cielo para el alma enferma de pecado como con la ciencia de sanar la enfermedad del cuerpo.{MM 39.1}
Al ponerse diariamente en contacto con la enfermedad y la muerte, debiera tener la mente llena con el conocimiento de las Escrituras, para poder extraer de esta mina expresiones de consuelo y esperanza y depositarlas como buena semilla en los corazones preparados para recibirla. Debiera animar a quienes están por morir a confiar en Cristo como Salvador que perdona los pecados, y prepararlos para encontrarse con su Redentor en paz.{MM 39.2}
Los médicos necesitan una doble porción de religión. Entre las personas de cualquier profesión, ellos son los que requieren mayor claridad mental, pureza de espíritu y una fe que obre por amor y purifique el alma, para causar una impresión adecuada en todas las personas con quienes se relacionan en el ejercicio de su profesión. El médico no sólo debiera proporcionar tanto alivio físico como le sea posible a los enfermos desahuciados que pronto yacerán en el sepulcro; además, debiera aliviar su alma agobiada. Presente ante ellos al Salvador resucitado. Exponga a su contemplación al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo…{MM 40.1}
Los que comprenden la ciencia del cristianismo disfrutan de una experiencia religiosa personal. El que actúa como guardián de la salud corporal debiera poseer tacto para trabajar por la salvación del alma. Hasta que el Salvador llegue a ser realmente el Salvador del alma del médico, éste no sabrá cómo responder a esta pregunta: “¿Qué debo hacer para ser salvo?”…{MM 40.2}
Un error lamentable
¡Qué oportunidad notable tiene el médico consagrado para manifestar un interés semejante al de Cristo por los pacientes que están bajo su cuidado! Suyo es el privilegio de hablarles en forma animosa, y también inclinarse junto a su lecho para ofrecer una breve oración. Permanecer junto al lecho del enfermo sin tener nada que decir es un error lamentable. Que el médico convierta su mente en una fuente de pensamientos renovadores, que aprenda a repetir las expresiones reconfortantes que Cristo pronunció durante su ministerio terrenal, cuando enseñaba sus lecciones y sanaba a los enfermos. Que hable palabras de esperanza y confianza en Dios. Surgirá un interés genuino. Las preciosas palabras de las Escrituras que el Espíritu Santo fije en la memoria ganarán corazones para Jesús, su Salvador.—Carta 20, 1902. {MM 40.3}
Fidelidad y perseverancia
Los médicos deben manifestar los atributos de Cristo y perseverar firmemente en la obra que Dios les ha encomendado. A los que llevan a cabo esta labor con fidelidad, los ángeles reciben el encargo de proporcionarles una perspectiva más amplia del carácter y la obra de Cristo, y de su poder, gracia y amor. De este modo, se convierten en participantes de su imagen, y cada día crecen hasta alcanzar la estatura plena de hombres y mujeres en Cristo. Los hijos de Dios tienen el privilegio de poseer una comprensión de la verdad que crece constantemente, para poder introducir amor a Dios y al cielo en la obra, y suscitar en los demás expresiones de alabanza y agradecimiento a Dios por la riqueza de su gracia…{MM 41.1}
Los médicos deben permanecer firmes bajo el estandarte del mensaje del tercer ángel, peleando la buena batalla de la fe con perseverancia y éxito, sin confiar en su propia sabiduría, sino en la sabiduría de Dios; vistiéndose con la armadura celestial, con la panoplia de la Palabra de Dios, sin olvidar jamás que tienen un Líder que nunca fue vencido ni puede ser vencido por el mal.—Manuscrito 24, 1900.{MM 41.2}
Cuando se desacredita la obra del señor
El médico nunca debe hacer su trabajo de un modo vulgar, descuidado ni chapucero; debe preocuparse constantemente de aumentar su refinamiento. Ha de ser, en todo el sentido de la palabra, alguien que ministra; un servidor a quien el Señor ausente ha confiado el cuidado de sus semejantes. La manera de trabajar laxa y descuidada con que algunos médicos actúan desacredita la obra que debiera mantenerse sobre una elevada plataforma ante el mundo. Cuando un médico realiza una obra ineficiente, perjudica a sus compañeros de trabajo.—Manuscrito 105, 1902.{MM 41.3}
Debe prestarse atención a la edificación del carácter
Nuestros médicos necesitan prestar cuidadosa atención a la edificación de su carácter. Se ha producido en muchos de ellos un deterioro gradual de la piedad, del dominio de sí mismo, de la pureza, de la santidad y de la vigilancia. Es preciso que se produzca un cambio total de mente y espíritu antes que puedan decir que son obreros aceptables…{MM 42.1}
Únicamente quien diariamente y a toda hora vive una vida cristiana, puede desempeñar bien los deberes propios del médico. Que nuestros médicos procuren comprender cuáles son las solemnes responsabilidades de su profesión, que entiendan todo lo que incluye el trato con los que tienen el.cuerpo y la mente enfermos. La vida del paciente suele estar en las manos del médico. Un solo movimiento desatinado de un instrumento quirúrgico en una operación puede causar la muerte del paciente. ¡Qué solemne pensamiento!{MM 42.2}
¡Cuán importante es que el médico se encuentre en todo momento bajo el control del Médico divino! Por eso el que procura prolongar la vida del paciente debe contemplarlo y dejar que dirija todos sus movimientos. Si el médico sabe que está a su lado Aquel que es vida en sí mismo, uno que puede realizar lo que el ser humano es incapaz de lograr, ¡cuánta confianza le inspirará este conocimiento! Y cuán grande bendición puede ser el médico en el cuarto de un enfermo si ha aprendido a confiar constantemente en Aquel a quien pertenecen las almas de las personas a quienes ministra. El Salvador le dará tacto y habilidad para tratar con los casos difíciles.—Carta 61, 1904.{MM 42.3}
La influencia del médico
Los médicos que cultivan un sentido de la presencia de Dios impresionarán a los pacientes con la influencia de la verdad. Al demostrar que creen firmemente en estas palabras: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios”, dejan sentir la influencia de esta convicción. Los médicos tienen escaso conocimiento del poder que ejercerán en el cuarto del enfermo si reconocen la presencia de Dios. Sus palabras serán de tal naturaleza que realizarán impresiones para el bien sobre la mente…{MM 43.1}
Abrid toda ventana hacia el cielo y dad la bienvenida a los brillantes rayos del Sol de Justicia. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová”. Vivir y trabajar bajo la impresión constante de que “Dios está en este lugar”, acarrea una influencia santificadora que el Espíritu impresiona constantemente sobre el corazón y la mente”.—Manuscrito 33, 1901.{MM 43.2}
Una pauta de buen juicio
El Señor desea que usted manifieste gozo y exprese palabras gozosas a los enfermos. Permita que el Sol de Justicia brille en lo que dice. Manifieste mucha decisión en sus servicios religiosos. Haga al Señor Jesús su confidente. Establezca un elevado objetivo, y logre que sus realizaciones sean cada vez más elevadas en el conocimiento de su Señor y Salvador Jesucristo.—Carta 128, 1905.{MM 43.3}
Asistentes celestiales
El tiempo empleado en comunión con Dios, en buscar su ayuda antes de dedicarse a aliviar a los que se encontraban en condición crítica, ha atraído a los ángeles junto al médico y sus asistentes. Usted ha tenido éxito en la medida en que ha confiado en Dios. Él ha estado a su lado tan ciertamente como Cristo estuvo junto a los sufrientes cuando vivió en este mundo.—Health, Philanthropic, and Medical Missionary Work, 40. {MM 43.4}
Dad a Dios la gloria
Dios obrará con cada médico cristiano. Y el médico debe tributarle la honra y la gloria por el éxito logrado en su trabajo. La única seguridad para los médicos se encuentra en actuar y trabajar con humildad y fe…{MM 44.1}
Usted depende totalmente del Gran Médico para obtener la habilidad y el poder de realizar una buena obra. Aférrese de Jesús. Él le concederá agudeza de intelecto para discernir con rapidez, y firmeza de nervios para ejecutar con precisión.—Carta 3, 1901.{MM 44.2}
Dios es la eficiencia del médico
El Señor debe ser la eficiencia de cada médico. Si cuando el médico se encuentra en la sala de operaciones siente que está trabajando sólo como la visible mano ayudadora del Señor, el Gran Médico está presente para sostener esa mano del instrumento humano y guiarla en los movimientos que ejecuta. El Señor conoce el temblor y el terror con que muchos pacientes llegan a la mesa de operaciones como la única oportunidad de salvar su vida. Saben que se encuentran en la situación más peligrosa en que han estado. Sienten como si su vida estuviera en las manos de quien consideran un médico experto. Pero cuando ven a su médico de rodillas pidiendo a Dios que las operaciones críticas tengan éxito, la oración los inspira a ellos, y también al médico, con esperanza y confianza decididas. Esta confianza, aun en los casos más críticos, es un medio para hacer que las operaciones sean un éxito. Se efectúan sobre la mente impresiones que Dios se había propuesto que se hicieran… {MM 44.3}
Tal oración puede ofrecerse ante personas incrédulas, y hasta infieles, porque barre la sombra mediante la cual Satanás ha oscurecido la mente; y cuando el sufriente emerge de la crisis, la verdad ocupa el lugar de la duda y la incredulidad. Así se disipa la niebla del escepticismo que ofuscaba la mente.—Manuscrito 26, 1902.{MM 45.1}
El peligro de la popularidad
El Dr. _____ no ha quedado satisfecho con una educación superficial, sino que ha aprovechado la mayor parte de sus operaciones para obtener un completo conocimiento del organismo humano y de los mejores métodos de tratamiento de las enfermedades. Esto ha hecho que ejerza una gran influencia. Ha ganado el respeto de la comunidad como hombre de sólido juicio y fino discernimiento, como alguien que razona cuidadosamente de causa a efecto; es muy estimado por su trato cortés e integridad cristiana. Pero hay también en esa institución otros que pueden convertirse en hombres influyentes, dignos de confianza y dotados con poder.{MM 45.2}
El 23 de noviembre de 1879 se me revelaron algunas cosas referentes a nuestras instituciones y los deberes y peligros de los que ocupan posiciones directivas en ellas. Vi que el Dr. _____ había sido levantado para que hiciera una obra especial como instrumento de Dios; para ser conducido, guiado y controlado por su Espíritu. Tiene que dar cuenta de los derechos de Dios sobre él, y nunca suponer que él es su propio dueño y que por lo tanto puede emplear sus facultades como lo estime más provechoso para sus propios fines. Aunque tiene la intención de ser y hacer lo que es recto, es casi seguro que errará, a menos que sea un constante estudiante en la escuela de Cristo. Su única seguridad yace en andar humildemente con Dios.{MM 45.3}
Seguridad únicamente por un milagro
Hay peligros que amenazan su camino, y si sale vencedor, ciertamente tendrá un canto de triunfo para entonar en la Ciudad de Dios. Posee firmes rasgos de carácter que necesitarán ser reprimidos constantemente. Si los mantiene bajo el control del Espíritu de Dios, estos rasgos serán una bendición; pero si no lo hace, resultarán en maldición. Si el Dr. _____, quien ahora cabalga sobre la ola de la popularidad no se marea, será un milagro de la misericordia. Si se inclina ante su propia sabiduría, como han hecho muchos en la misma situación, su sabiduría demostrará que era necedad. Mientras se entregue sin egoísmo a la obra de Dios, sin apartarse en lo mínimo de los principios, el Señor lo rodeará con sus brazos eternos y le mostrará que es su poderoso Ayudador. “Yo honraré a los que me honran”…{MM 46.1}
Rasgos malignos fortalecidos por la complacencia
Mientras haga a Dios su fortaleza, y le ame y le tema, se mantendrá adecuadamente equilibrado; pero con toda seguridad, cuando pierda su conexión con Dios e intente andar por sus propias fuerzas, esa misma voluntad que ha demostrado ser una bendición, resultará en perjuicio de sí mismo y de otros. Se volverá dominador, tirano, exigente y dictador. Debe impedir que esos rasgos se impongan bajo ninguna circunstancia; porque la complacencia los fortalecerá y no tardarán en convertirse en un poder controlador. Entonces su carácter perderá el equilibrio, lo cual lo descalificará para la obra de Dios…{MM 46.2}
Dios exige una consagración absoluta y total, y cualquier cosa que sea menos que esto él no la aceptará. Cuanto más difícil sea su posición, tanto más necesitará a Jesús. El amor y el temor de Dios mantuvieron a José puro y sin mancha en la corte del rey. Como resultado, fue exaltado a una posición de riqueza increíble y al elevado honor de ser el segundo después del rey; y este encumbramiento fue tan repentino como grandioso. {MM 46.3}
Ejemplo de éxito en la humildad
Es imposible permanecer en un lugar muy elevado sin correr peligro. La tempestad deja indemne a la modesta flor del valle, mientras que lucha con el elevado árbol en la cumbre de la montaña. Hay muchos hombres a quienes Dios habría podido usar con éxito asombroso cuando estaban afligidos por la pobreza—pudo haberlos hecho útiles aquí y coronarlos con gloria después—, pero la prosperidad los arruinó; fueron arrastrados hacia el fondo porque se olvidaron de ser humildes; olvidaron que Dios era su fortaleza y se tornaron independientes y autosuficientes. Estos peligros también usted los corre.{MM 47.1}
José soportó la prueba del carácter en la adversidad, y el oro no fue empañado por la prosperidad. Demostró la misma elevada consideración por la voluntad de Dios cuando estuvo junto al trono como cuando estaba en la celda de la prisión. José llevaba su religión a todas partes, y éste era el secreto de su inconmovible fidelidad. Como hombres representativos, ustedes deben contar con el poder que surge de la verdadera santidad que todo lo permea. Les digo en el temor de Dios que su camino está asediado por peligros que ustedes no ven ni perciben. Tienen que ocultarse en Jesús. No están seguros a menos que se tomen de la mano de Cristo. Deben cuidarse de todo lo que se parezca a la presunción, y apreciar aquel espíritu que está dispuesto a sufrir antes que a pecar. Ninguna victoria que puedan obtener será ni de cerca tan preciosa como la victoria sobre ustedes mismos.—Testimony for the Physicians and Helpers of the Sanitarium, 7-27.{MM 47.2}
El primer trabajo del médico
El Redentor espera que nuestros médicos hagan de la salvación de las almas su trabajo más importante. Si camina y trabaja con Dios, en su amor y temor, recibirán hojas del árbol de la vida para darlas a los sufrientes. Su paz los acompañará y convertirá en mensajeros de paz.{MM 48.1}
No basta que solamente leamos las Escrituras. Debemos pedir al Señor que llene con su Espíritu nuestro descarriado corazón, para poder comprender el significado de sus palabras. Para recibir beneficio de las palabras de Cristo, debemos aplicarlas en forma adecuada a nuestros casos individuales.{MM 48.2}
Se nos ha encomendado un mensaje que sobrepasa la importancia de cualquier otro mensaje que se haya dado a los mortales. Cristo fue personalmente a la isla de Patmos para presentar este mensaje a Juan. Le pidió que escribiera lo que se le mostraría y se le diría durante su visión, para que las iglesias supieran lo que ocurriría en este mundo. ¿Comprenden nuestros obreros médicos la importancia del mensaje de Apocalipsis?…{MM 48.3}
Las palabras “pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”, se aplican a muchas personas que viven en este tiempo. Dios pide que haya arrepentimiento y reforma inmediatos. Debe ocurrir ahora un gran cambio en el pueblo que espera la segunda venida de su Señor. Pronto ocurrirán sucesos insólitos. Dios nos tendrá por responsables de la forma como manejamos la verdad. Nuestra pureza de fe y acción decidirá nuestro futuro.{MM 48.4}
Dios se preocupa de veras por nosotros. A cada persona ha encomendado su obra. Cada uno debe hacer la parte que le corresponde. Hay que presentar un testimonio inequívoco y definido, porque hay que preparar a un pueblo que deberá enfrentarse con un tiempo de angustia como nunca hubo desde que el mundo fue poblado.—Manuscrito 36, 1902. {MM 48.5}
Hay que preparar a los enfermos para la muerte
Muchas veces se ha hecho esta pregunta: ¿Debiera el médico suponer que es su deber exponer la verdad a sus pacientes? Eso depende de las circunstancias. En numerosos casos lo único que debiera hacerse es mostrar a Cristo como un Salvador personal. Hay personas que sólo resultarán heridas si se les presenta cualquier doctrina que no esté en consonancia con sus creencias. Dios debe guiar en esta obra. Él puede preparar la mente para que reciba la palabra de verdad. Es deber del médico tanto la preparación del alma de las personas que trata para lo que les ocurrirá, como atender sus necesidades físicas. Debe hacerles comprender su peligro. Debe ser un fiel mayordomo de Dios. No permita que nadie se enfrente a la eternidad sin recibir palabras de advertencia. Usted no puede descuidar este deber y ser un mayordomo fiel. Dios requiere que usted sea fiel a él en cualquier parte donde esté. Hay una gran obra que debe realizarse. Dedíquese a ella y llévela a cabo cabalmente. Dios ayudará a todos los que actúen de este modo.—Manuscrito 62, 1900.{MM 49.1}
El deber de la veracidad
El médico no debiera por ningún motivo suponer que puede prevaricar. No siempre es seguro y mejor expresar ante un inválido toda la extensión del peligro que corre. No es indispensable presentar la verdad completa en todas las ocasiones, pero nunca diga una mentira. Si para el bien del inválido es importante no alarmarlo, porque eso podría resultar fatal para él, no le mienta…{MM 49.2}
La fe y los principios religiosos se han deteriorado, se han mezclado con costumbres y prácticas mundanas, y por eso la religión pura y sin contaminación es escasa. El alma, el alma preciosa, es de gran valor, y debe emblanquecerse en la sangre del Cordero. La fortaleza y la gracia de Dios se proveyeron al costo de un sacrificio infinito para que usted pueda ganar la victoria sobre las sugestiones y tentaciones de Satanás, y salir de la prueba sin contaminación, como lo hicieron José y Daniel. Dejemos que la vida, el carácter, sea el argumento más poderoso para el cristianismo, porque en esta forma todas las personas serán compelidas a tomarlo en cuenta a usted y reconocer que ha estado con Jesús y que ha aprendido de él. La vida, las palabras y el comportamiento constituyen el argumento más definido y la apelación más solemne para los que son descuidados, irreverentes y escépticos… {MM 49.3}
Todos ustedes necesitan una religión viva para poder ser testigos de Dios y proclamar a los enfermos la realidad de que el pecado siempre va seguido por el sufrimiento; y a la vez que combaten el dolor y el sufrimiento debieran explicarles claramente lo que ustedes saben que es la causa real, y el remedio: “No peques más”, y dirigir su atención hacia el Salvador que perdona los pecados.—Manuscrito 4a, 1885.{MM 50.1}
Conducción de la gente al poderoso sanador
En ninguna otra rama de la obra debe brillar la verdad con mayor lustre que en la obra médica misionera. Cada médico misionero auténtico posee un remedio para el alma enferma de pecado, como también para el cuerpo enfermo. Mediante la fe en Cristo debe actuar como un evangelista, como mensajero de la misericordia. Mientras usa los sencillos remedios provistos por Dios para la curación del sufrimiento físico, debe hablar del poder de Cristo para sanar las enfermedades del alma.{MM 50.2}
Mediante los esfuerzos de los médicos cristianos, la luz acumulada desde el pasado hasta el presente producirá su efecto. El médico no sólo debe impartir instrucciones de la Palabra de Dios, línea sobre línea, precepto sobre precepto, sino además deberá humedecer estas instrucciones con sus lágrimas y fortalecerlas con sus oraciones, para que las almas se salven de la muerte… {MM 50.3}
Los médicos, en su obra de vérselas con la enfermedad y la muerte, corren el peligro de perder el sentido de la solemne realidad del futuro del alma. A causa de su grave y febril ansiedad por alejar el peligro para el cuerpo, existe el peligro de que descuiden el riesgo que corre el alma. Quisiera decirles que se pongan en guardia, porque deberán encontrarse con sus enfermos agonizantes ante el trono del juicio de Cristo.—Carta 120, 1901.{MM 51.1}
Deberes evangelísticos
Nuestros médicos necesitan un discernimiento más profundo de la obra evangelizadora que Dios espera que realicen. Deben recordar que si no trabajan por la sanidad del alma como lo hacen por la curación del cuerpo, no están siguiendo el ejemplo del gran Médico Misionero. Que estudien la Palabra de Dios con diligencia para que puedan familiarizarse con sus promesas, y con ternura y amor dirigir la atención de los pecadores hacia el gran Médico. Nuestros sanatorios se establecieron con el objeto de llevar sanidad tanto espiritual como física a los enfermos.{MM 51.2}
El médico debe ser un constante receptor de la gracia de Cristo. Debe recordar que el médico temeroso de Dios está autorizado para considerarse un obrero juntamente con Dios. El Salvador está deseoso de ayudar a todos los que acuden a él en busca de sabiduría y claridad de pensamiento. ¿Y quién necesita más sabiduría y claridad de pensamiento que el médico, de cuya decisión depende tanto?{MM 51.3}
El Señor desea que nuestros médicos colaboren con él en su manera de tratar a los enfermos, y que demuestren más fe y utilicen menos medicamentos. Confiemos en Dios. Nuestra fe es débil, y nuestro corazón permanece sin cambiar. Dios quiere que se produzca un cambio. Dice: “Os daré un corazón nuevo”. Cuando esta promesa se cumpla para el pueblo de Dios, la condición de las cosas será muy diferente de lo que es ahora.—Manuscrito 14, 1904.{MM 52.1}
Un anhelo más profundo por las almas
Dios desea que en la obra médica misionera se introduzca un anhelo más profundo por las almas. Este anhelo llenaba el corazón de quienes establecieron nuestra primera institución médica. Cristo debe estar presente en el cuarto del enfermo, y llenar el corazón del médico con la fragancia de su amor. Cuando su vida sea de tal naturaleza que Cristo pueda acompañarlo junto al lecho de los enfermos, éstos recibirán la convicción de que él, el compasivo Salvador, está presente, y esta convicción hará mucho por restaurar en ellos la salud.{MM 52.2}
Los médicos y las enfermeras de nuestras instituciones debieran expresar en forma inequívoca, por sus obras y sus palabras, que “Dios está aquí” para salvar y no para destruir. Cristo invita a nuestros médicos a familiarizarse con él. Cuando respondan a su invitación, sabrán que reciben lo que piden. Se les iluminará la mente con sabiduría de lo alto. Al contemplar constantemente al Salvador se harán cada vez más semejantes a él, hasta que finalmente podrá decirse de ellos en las cortes celestiales: “Estáis completos en él”. Cristo se ha comprometido a dar a sus discípulos lo que pidan en su nombre. Al trabajar en armonía con él, pueden pedirle que les ayude en todo momento de necesidad.—Manuscrito 14, 1904.{MM 52.3}
Dedique tiempo para la comunión con Dios
El médico cabalmente convertido no se echará encima responsabilidades que interfieran con su trabajo en favor de las almas. Es un error recargar al médico cristiano, a quien Dios ha designado como su representante a su propia manera, con tantas responsabilidades que no le quede tiempo para estar en comunión con Dios mediante la lectura de su Palabra y la oración. Cristo declaró: “Sin mí, nada podéis hacer”. Entonces, ¿de qué modo puede un médico misionero dedicarse con éxito a su importante trabajo sin buscar fervientemente al Señor en oración? La oración y el estudio de la Palabra proporcionan vida y salud al obrero creyente.—Manuscrito 159, 1899.{MM 53.1}
A un joven médico desanimado
Siento profunda simpatía por usted. El Señor no lo ha abandonado. Él es un Dios de tierna compasión y admirable amor y benignidad, que no desea que usted ande en tinieblas. No necesita retraerse, porque el Señor dice: “Su vida no necesita ser un fracaso. Haré que me pertenezca. Le mostraré que aprecio su alma. Contenderé con él y lo levantaré. Él no debe perecer. Tengo una obra especial para que él la realice. Si él se une conmigo, si cree en mí y si trabaja para mí, sus puntos más débiles de carácter, a pesar de sus fracasos anteriores, llegarán a ser sus puntos más fuertes”.{MM 53.2}
No concentre su mente en el ejemplo defectuoso de los cristianos nominales. Por cierto que usted verá en la vida de ellos cosas que no son correctas. Pero si usted insiste en contemplar sus faltas, llegará a ser como ellos. En lugar de fijarse en la vida de sus congéneres, mire a Jesús. No verá en él imperfección alguna, sino perfección, justicia, benignidad, misericordia y verdad. Adopte al Salvador como su ejemplo en todas las cosas. Por mirar a los hombres en lugar de contemplar a Jesús usted ha cometido su grave error. {MM 53.3}
Sin excusa
Usted no tiene excusa para vivir una vida no cristiana. Cristo vino a este mundo, sujeto a la voluntad de su Padre, con un propósito sumamente importante: mostrar a los hombres y las mujeres lo que Dios desea que sean y lo que por su gracia pueden llegar a ser. Vino para mostrar a los seres humanos cómo es un carácter a la semejanza del cielo.{MM 54.1}
Pero la intención de esta carta no es condenarlo, sino animarlo a que aparte la vista de los ejemplos pecaminosos y en cambio la fije en el Ejemplo perfecto, y dirigir su atención hacia la senda de paz y santidad. El misericordioso amor de Dios continúa siendo para usted. Pero él desea que adopte un sistema de vida mejor que el que ha tenido en el pasado. Esto no lo conseguirá manteniendo la vista fija en la vida de personas defectuosas, de quienes pretenden ser cristianos, sino contemplando a Cristo, el Enviado de Dios, quien en este mundo y en su naturaleza humana vivió una vida pura, noble y perfecta, estableciendo así un ejemplo que todos pueden seguir con seguridad.{MM 54.2}
El Señor le está extendiendo la mano para salvarlo. Anhelo ver que usted responda a su invitación: “¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo”.{MM 54.3}
Ha habido muchas cosas que lo han tentado a que vacile en su fidelidad a la verdad, pero el Salvador ha estado dispuesto a guiarlo en cada paso. Dios reclama como sus ayudadores a hombres jóvenes. Samuel era tan sólo un niño cuando el Señor lo usó para efectuar una obra buena y misericordiosa…{MM 54.4}
Hay que edificar un carácter para la eternidad
Aunque algunos sirven en las filas del enemigo, nadie necesita abandonar al Señor. Ilumine su alma con la luz de la Palabra de Dios. Recuerde que cada día está edificando su carácter para esta vida y para la eternidad.{MM 55.1}
Lo que la Biblia enseña acerca de la edificación del carácter es muy explícito. “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús”. Colóquese bajo su control, y luego pida su poder protector. Él dio su vida por usted. No le cause aflicción. Tenga cuidado con todo lo que diga o haga. Cristo desea que usted sea ante otros hombres jóvenes, su representante, su médico misionero evangélico comisionado.{MM 55.2}
Recuerde que la religión en su vida no debe ser solamente una influencia entre otras, sino la influencia que domine a todas las demás. Sea estrictamente temperante. Resista todas las tentaciones. No haga ninguna concesión al astuto enemigo. No escuche las sugestiones que él coloca en boca de hombres y mujeres. Usted tiene una victoria que ganar. Tiene que obtener nobleza de carácter; pero no puede lograr estas cosas mientras está deprimido y desanimado por los fracasos. Rompa las ataduras con las que Satanás lo ha atado. Es innecesario que usted sea su esclavo. Jesús dijo: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”.{MM 55.3}
Jesús lo ama y me ha dado un mensaje para usted. Su gran corazón de ternura infinita lo anhela. Le envía el mensaje de que usted se puede recobrar de los efectos causados por la trampa que le tendió el enemigo. Puede recuperar su autorespeto. Puede llegar al punto de considerarse, no como un fracasado, sino como un conquistador, por medio de la influencia elevadora del Espíritu de Dios. Aférrese de la mano de Cristo y no se suelte de ella.{MM 55.4}
Usted puede ser una gran bendición para otros si se entrega sin reservas al servicio del Señor. Se le concederá poder de lo alto si usted toma su posición del lado del Señor. Con la ayuda de Cristo, usted puede escapar de la corrupción que existe en el mundo a causa de la concupiscencia, y ser un noble ejemplo de lo que Cristo puede hacer por quienes cooperan con él.{MM 56.1}
La elección de los asociados
No elija la compañía de servidores del pecado, con lo cual se expondría a la tentación. La nobleza de carácter no se logra cuando uno se asocia con personas objetables. No ponga de lado los importantes requerimientos de la Palabra de Dios. Su única esperanza está en colocarse en la debida relación con Dios. Usted supuso que podría endurecer el corazón para actuar sin hacer caso de la verdad y la justicia. Pero no lo consiguió. Ha anhelado tomarse de la mano de alguien que pudiera ser un sostén, una fortaleza y un apoyo.{MM 56.2}
El propósito de Dios para nosotros es que siempre nos dirijamos hacia arriba. Aun en los deberes más insignificantes de la vida común debemos crecer continuamente en la gracia, acompañada de motivos elevados y santos; poderosos, porque provienen de Aquel que dio su vida para proporcionarnos los incentivos necesarios para llegar a tener éxito completo en la formación del carácter cristiano.{MM 56.3}
Cristo ha realizado una expiación por usted, de modo que no tiene que ir por la vida con un carácter formado a medias. Tiene que ser fuerte con la fortaleza de Dios, afirmado en la esperanza del evangelio. Como usted conoce los requerimientos de Dios, le ruego que no siga siendo una persona débil.{MM 56.4}
Tengo mucha esperanza en que llegará a ser todo lo que el Señor anhela que usted sea: un médico misionero evangélico. Usted no debe ser solamente un médico cada vez más hábil, sino uno de los misioneros designados por el Señor, que siempre colocará su servicio en primer lugar. {MM 56.5}
Dé lo mejor a Cristo
No permita que nada perturbe su paz. Entregue los afectos más santos del corazón a Aquel que dio su vida para que usted pudiera encontrarse entre las familias redimidas en los recintos celestiales. Luchar por la corona de la vida no le causará insatisfacción ni disminuirá su utilidad. El Gran Maestro desea reconocerlo como su mano ayudadora. Él pide su cooperación. ¿No le dará usted todo lo que tiene y lo que es? ¿No consagrará sus talentos a su servicio?{MM 57.1}
Esta vida es su tiempo de siembra. ¿No se comprometerá usted con Dios para que su semilla sembrada no produzca maleza, sino una cosecha de trigo? Dios obrará con usted: aumentará su utilidad. Le ha confiado talentos que con su poder usted puede usar para producir una valiosa cosecha.—Carta 228, 1903.{MM 57.2}
A un médico confundido
Yo había deseado intensamente tener la oportunidad de conversar con usted. Si pudiera verlo, le diría lo que le he estado hablando recientemente en visiones recibidas en la noche. Usted estaba aparentemente indeciso con respecto a lo que haría en el futuro. Le pregunté: “¿Por qué está confundido?” Su respuesta fue: “Estoy confundido con respecto a cuál ha de ser mi mejor manera de proceder”. Entonces uno que tiene autoridad se dirigió hacia usted y dijo: “Usted no se pertenece a sí mismo. Ha sido comprado por un precio. Su tiempo, sus talentos, cada partícula de su influencia pertenece al Señor. Usted es su servidor. Su parte consiste en hacer lo que él le pida y aprender de él cada día. No debe dedicarse a los negocios por cuenta propia. Este no es el plan de Dios. No debe unirse con incrédulos en la obra médica. Tampoco es éste el plan del Señor. Él le dice: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordancia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo”. {MM 57.3}
Usted tiene que recibir la gracia de Cristo, el gran Médico Misionero. Se le concederá su sabiduría divina si usted no cede a la inclinación de unirse con el mundo. Dios desea que usted se coloque donde pueda trabajar en relación con otros médicos. Usted y la persona con quien se ha asociado pueden no ser de igual temperamento. Es mejor que no lo sean. Lo que uno necesita el otro lo puede proveer, si cada uno aprende a llevar el yugo de Cristo…{MM 58.1}
Hermano mío, elija obedecer a Cristo y reciba su consejo en su mansedumbre y humildad. Trabaje hombro a hombro con sus hermanos, y esto los animará a mantenerse hombro a hombro con usted. Oculte el yo en Cristo, y el Salvador será para usted una valiosa ayuda en todo momento de necesidad.{MM 58.2}
Hay que impartir el amor de Dios
Los que pertenecen al pueblo de Dios tienen que aprender muchas lecciones. Gozarán de perfecta paz si mantienen la mente centrada en él, quien es demasiado sabio para errar y demasiado bueno para perjudicarlos. Deben captar el reflejo de la sonrisa de Dios y proyectarla hacia otros. Deben ver cuánta luz del sol pueden introducir en la vida de la gente con quien se relacionan. Han de mantenerse cerca de Cristo, tan cerca que puedan sentarse con él como niñitos suyos, en dulce y santa unidad. Nunca deben olvidar que así como reciben el afecto y el amor de Dios, están bajo la más solemne obligación de impartirlos a los demás. De este modo, pueden ejercer una influencia de gozo que será una bendición para todos los que se relacionen con ellos, y también iluminar su camino. {MM 58.3}
Aquí es donde los que integran el pueblo de Dios cometen muchos errores. No expresan agradecimiento por el gran don del amor y la gracia de Dios. El egoísmo debe erradicarse del alma. El corazón debe ser purificado de toda envidia, de toda mala suposición. Los creyentes deben recibir constantemente el amor de Dios e impartirlo. Entonces los incrédulos dirán de ellos: “Han estado con Jesús y han aprendido de él. Viven en íntimo compañerismo con Cristo, quien es amor”. El mundo tiene una percepción muy aguda y captará algún conocimiento de parte de los que se sientan juntos en los lugares celestiales en Cristo Jesús. El carácter de los instrumentos humanos de Dios debe ser una copia del carácter de su Salvador…{MM 59.1}
Hay que unirse a los hermanos
Le escribo esto, mi apreciado hermano, con la esperanza de ayudarle. Usted se encuentra en un estado mental alterado, y se siente tentado a efectuar una obra extraña que Dios no le ha encargado. Ninguno de nosotros debe trabajar solo; tenemos que unirnos con nuestros hermanos y laborar juntos, porque así Dios nos proporcionará influencia y control sobre nosotros mismos. Debemos acercarnos a Dios para que él se aproxime a nosotros.{MM 59.2}
Nadie puede alcanzar la plenitud en Cristo si, teniendo los medios para obtener una experiencia más profunda en las cosas de Dios, deja de comprender que cada rayo de luz celestial, cada partícula de bendición, se le da para que las comparta con todos los que ingresan en la esfera de su influencia. Si nos estamos preparando para vivir en el cielo, cada día nos aproximamos más a nuestro Redentor. Tenemos que representar a Cristo en cada fase de nuestro carácter. {MM 59.3}
¿Cuál es la prueba bíblica del carácter? “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. Nadie necesita perecer en la ceguera espiritual. Se ha dado un claro “así dice el Señor” para que sirva de guía a todos.—Carta 40, 1903.{MM 60.1}
Consulte con sus hermanos
No rehúse unirse con sus hermanos por temor a que si se coloca en igualdad con ellos no podrá hacer todo lo que su juicio personal podría sugerirle. Los obreros de Dios deben aconsejarse mutuamente. Los ministros, médicos o directores van por sendas falsas cuando se consideran como un todo completo; cuando no sienten necesidad de los consejos de hombres experimentados que han sido conducidos por el Señor. Estos, al avanzar con abnegación para promover la obra, han dado evidencia de que fueron guiados y controlados por el Espíritu Santo y así fueron capacitados para hablar, hacer planes y actuar sabiamente y con entendimiento.{MM 60.2}
El Señor necesita a hombres dispuestos a unirse al yugo de Cristo y de sus hermanos; hombres dispuestos a esforzarse para llegar a ser todo lo que deben ser a fin de lograr que la obra de Dios progrese inteligentemente; hombres que contemplen a Jesús y cumplan con la invitación: “Venid a mí… y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros. Y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.—Carta 13, 1902.{MM 60.3}
¿Debe gobernar el yo?
Es preciso que cada médico se examine íntima y críticamente. ¿Cómo está su condición religiosa? ¿Permite que su yo gobierne? ¿Da un lugar supremo a sus propios deseos? ¿Mantiene siempre delante de sí la gloria de Dios? ¿Aprende cada día de Jesús? Si ésta es su experiencia, entonces las personas con quienes se relaciona serán conducidas más cerca del Salvador. ¿Por qué? Porque usted contempla constantemente a Aquel que es el camino, la verdad y la vida… {MM 60.4}
Tentación a sentirse autosuficiente
Quiero decir que existe el peligro de que nuestros médicos actúen por cuenta propia, pensando que son los que mejor entienden lo que deberían hacer. Piensan que los que les ofrecen consejos no comprenden sus capacidades ni aprecian su valor personal. Ésta es la piedra de tropiezo que ha hecho caer a algunos. Usted no es inmune a la tentación de pensar que puede hacer mejor trabajo solo que cuando está conectado con sus hermanos. Los que piensan de este modo son precisamente los que más necesitan el compañerismo y la ayuda de sus colaboradores en el trabajo.{MM 61.1}
Hermano mío, el Señor cuenta con su ayuda en su obra. ¿Está dispuesto usted a ser su mano ayudadora? Sería un grave error de su parte aceptar una posición mundana, en la que no pudiera llevar a cabo el trabajo misionero que Dios desea que realice. No cometa este error. Colóquese bajo la dirección del Médico Misionero más grande que el mundo haya conocido. Bajo su dirección, usted aumentará sus habilidades para efectuar su obra.{MM 61.2}
El pueblo del Señor debe dar testimonio por medio de vidas semejantes a la de Cristo, de que Dios tiene un pueblo en la tierra que representa al grupo santo que se congregará alrededor del trono de Dios cuando los redimidos se reúnan en la Ciudad Santa. Quienes en esta tierra aman y obedecen a Dios se encontrarán entre los fieles, los puros y los leales: los que son dignos de morar con él en los recintos celestiales.—Carta 41, 1903. {MM 61.3}
Exhortación a la unión fraternal
Temer a Dios y andar con él es privilegio y deber de todo médico. Se me ha mostrado que Satanás asedia con sus tentaciones con mayor fuerza a los médicos que pertenecen a nuestro pueblo que a los que no son de nuestra fe. La obra de Satanás consiste en fomentar el orgullo y la ambición, egoísmo y amor por la supremacía, con el fin de impedir esa fuerte unión fraternal que debiera existir entre nuestros médicos, la cual daría vigor a sus propósitos y contribuiría en gran medida a asegurar el éxito en todas sus empresas. Los médicos que creen la verdad debieran esforzarse por alcanzar la armonía en todas nuestras instituciones.{MM 62.1}
No debiera existir la rivalidad. Los desacuerdos y la rivalidad son más ofensivos aun para Dios cuando se manifiestan entre los médicos que entre los que aseguran haber sido llamados al ministerio; porque el médico piadoso es embajador de Cristo que debe llevar la palabra de vida a los sufrientes que están por despedirse de esta vida. Si posee sabiduría para hablar palabras oportunas que inducirán al sufriente a confiar en Jesús, podría ser el instrumento en manos de Dios para la salvación de un alma. Cuán firmemente resguardada debiera estar el alma del médico para que los pensamientos impuros y sensuales no encuentren lugar en ella.{MM 62.2}
Se me ha mostrado que se pierde mucho cuando los médicos de nuestra fe se apartan unos de otros debido a las diferencias que existen entre sus métodos de práctica médica. Debieran efectuarse reuniones para médicos, en las que todos pudieran departir juntos, intercambiar ideas y hacer planes para trabajar unidos. El Señor creó a los seres humanos para que fueran seres sociables y se propuso que fuéramos imbuidos con la naturaleza bondadosa y amante de Cristo. Quiso que por medio de la asociación mutua nos vinculáramos en estrecha relación como hijos de Dios, con el fin de trabajar para el momento presente y la eternidad… {MM 62.3}
Los médicos deben asesorarse mutuamente
 
Los médicos debieran realizar reuniones en el amor y el temor de Dios, para asesorarse y deliberar acerca de los mejores métodos de servir al Señor en este sector de su gran obra. Que unan todos sus conocimientos y habilidades para que puedan ayudarse mutuamente. Sé que existen recursos para lograr que actúen en armonía, sin que nadie siga su propio juicio independiente.—Carta 26a, 1889.{MM 63.1}
Un estudiante de causa y efecto
El médico cristiano inteligente posee un conocimiento cada vez mayor de la relación existente entre el pecado y la enfermedad. Procura constantemente aumentar su información acerca de la conexión que existe entre la causa y el efecto. Está consciente de la necesidad de educar a los alumnos del curso de enfermería, para que sean estrictamente temperantes en todas las cosas, porque el descuido en lo que atañe a las leyes de la salud, la negligencia en el debido cuidado del cuerpo, es la causa de una porción considerable de las enfermedades que aquejan a nuestro mundo. No hacer caso del cuidado que requiere la maquinaria viviente es un insulto al Creador. Existen leyes divinamente designadas, las cuales, si se obedecen, protegerán a los seres humanos contra las enfermedades y la muerte prematura…{MM 63.2}
Cuando un médico comprende que una enfermedad que ha afectado el cuerpo es el resultado del hábito impropio de comer y beber, y a pesar de eso no le dice al paciente que su padecimiento se debe a acciones equivocadas, está perjudicando la fraternidad humana. Presente el asunto con delicadeza, pero nunca guarde silencio acerca de la causa de la enfermedad.—Carta 120, 1901. {MM 63.3}
El médico como observador del sábado
Cristo era prácticamente un adventista del séptimo día. Él fue quien llamó a Moisés para que subiera al monte donde recibió instrucciones para su pueblo… Cristo, con imponente magnificencia, dio a conocer la ley de Jehová, y promulgó entre otros mandamientos, el que sigue: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”. Hermano mío, usted no ha atribuido al sábado la santidad requerida por Dios. La irreverencia se ha introducido y ha dado un ejemplo que Dios no aprueba. Él no es honrado ni glorificado. Siempre habrá deberes que tendrán que realizarse en el día sábado para aliviar el sufrimiento de la humanidad. Esto es correcto y está de acuerdo con la ley de Aquel que dice: “Misericordia quiero, y no sacrificio”. Pero existe en esto el peligro de caer en una actitud descuidada, y de hacer lo que no es realmente indispensable efectuar en el sábado.{MM 64.1}
Se viaja innecesariamente en sábado, y hay muchas otras cosas que debieran dejarse sin hacer. “Presta atención a todos tus caminos—dice el Señor—no sea que quite mi Espíritu Santo debido a la floja consideración que has dado a mis preceptos”. “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”. No descuiden la exhortación a recordar. No olviden descuidadamente que “seis días trabajarás, y harás toda tu obra”. Durante este lapso deberán llevarse a cabo todos los deberes necesarios para efectuar los preparativos para el sábado.—Carta 51, 1901.{MM 64.2}
Descanso para los que están agotados
Las tentaciones que asaltan al médico son intensas, porque con frecuencia está más recargado de lo que puede soportar, con exceso de trabajo, agotado. Pero si encomienda el cuidado de su alma a Dios como fiel Creador, encontrará reposo y paz. Lo envolverá una reconfortante influencia procedente de Jesús.{MM 65.1}
Los médicos infieles abundan. No se dejan iluminar por la misma luz que ilumina a otros. Exaltan el yo, y pierden las ventajas espirituales y eternas. Pero los médicos que reciben la influencia de la verdad sobre la mente y el corazón, son hábiles en el uso de remedios tanto para el alma como para el cuerpo enfermos por el pecado. Asistidos por la sabiduría del cielo, pronuncian palabras que despertarán melodías en el alma a causa del crecimiento espiritual.{MM 65.2}
Usted es pastor del alma tanto como médico del cuerpo. Necesita ayuda divina, y podrá recibirla si se aproxima al Señor con la actitud de un niñito. Usted puede tener una abundante experiencia; pero no debe agotarse con demasiadas preocupaciones y esfuerzo excesivo. Si goza del equilibrio proporcionado por el Espíritu Santo buscará en primer lugar el reino de Dios y su justicia; y se colocará en una posición donde la verdad para este tiempo le será manifestada en rayos de luz claros y definidos. Discernirá la verdad en lo que concierne al tiempo presente, y su experiencia estará en armonía absoluta con el mensaje del tercer ángel…{MM 65.3}
Contemplemos lo eterno y lo invisible
No podemos mantener nuestra vista fija en las cosas visibles, y al mismo tiempo apreciar las realidades eternas. Necesitarnos, y especialmente usted que está tan agobiado por las aflicciones y las necesidades de la humanidad, mantener el ojo de la fe contemplando lo eterno y lo invisible, para que cada vez pueda conocer mejor el gran plan de Dios para ayudar a los sufrientes a discernir el valor del alma humana. Debe estimar el reproche de Cristo como una riqueza de más valor que los tesoros de Egipto. {MM 65.4}
Sé que usted pasa por momentos de desánimo y pruebas que agobian su alma, hasta el punto de que casi olvida que Jesús es su Auxiliador, y que su ojo lo observa en todo momento. En el desarrollo de sus planes en favor de la bendición y el alivio de la humanidad, recuerde siempre que no es usted quien está realizando el trabajo. Cristo requiere que lleve su yugo y levante su carga. El gran corazón de Cristo, lleno de simpatía, siempre se está identificando con la humanidad doliente. Usted no puede hacer nada por su propia cuenta. Considérese como un instrumento en las manos de Dios, y deje que su mente, su paz y su gracia gobiernen su corazón y su vida.{MM 66.1}
Sea el hilo de Dios con el cual él teja su diseño. Nunca podrá manejarse a sí mismo. Tampoco podrá ubicarse con éxito en una posición adecuada. Debe trabajar como agente que colabora con Dios. “Ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. Aquí están los elementos combinados: Dios y el agente humano, ambos trabajando en armonía.—Carta 97, 1894.{MM 66.2}
Ocultando el yo en Cristo
El Dr. John Cheyne, mientras se desarrollaba hasta alcanzar un lugar destacado en su profesión, no olvidó sus obligaciones hacia Dios. Cierta vez, escribió esto a un amigo: “Podría ser que usted deseara conocer la condición de mi mente. Me siento humillado hasta el polvo por el pensamiento de que no existe una sola acción en mi atareada vida que pueda soportar la mirada de un Dios santo. Pero cuando reflexiono acerca de la invitación del Redentor: ‘Venid a mí’ y en que la he aceptado; y además, al ver que mi conciencia testifica que deseo ardientemente mantener mi voluntad en armonía con la voluntad de Dios en todo, entonces disfruto de paz y poseo el reposo prometido por Aquel en quien no se ha hallado engaño”. {MM 66.3}
Este médico eminente, antes de su fallecimiento ordenó que se erigiera una columna cerca del lugar donde yacería su cuerpo, en la cual debían inscribirse estos textos como voces desde la eternidad: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.{MM 67.1}
Y aunque el Dr. Cheyne procuró de ese modo, aun desde su tumba, llevar a los pecadores al Salvador y la gloria, ocultó su propio nombre y no permitió que apareciera en ninguna parte en la columna. No fue menos cuidadoso al decir a los transeúntes: “El nombre, la profesión y la edad de quien yace debajo de este lugar, tienen poca importancia; pero puede ser de la mayor importancia para usted saber que por la gracia de Dios fue inducido a buscar al Señor Jesús como el único Salvador de los pecadores y que esta contemplación de Jesús le llenó el alma de paz”. Dice además: “Ore a Dios; sí, hágalo, para ser instruido en el evangelio y para tener la seguridad de que Dios le dará el Espíritu Santo, el único Maestro auténtico de verdadera sabiduría, para quienes se la pidan”. Este monumento recordativo se erigió para dirigir la atención de todos hacia Dios e inducirlos a perder de vista al hombre.{MM 67.2}
Este hombre no causó oprobio alguno a la causa de Cristo. Le digo, apreciado hermano, que en Cristo podemos hacer todas las cosas. Es animador recordar que ha habido médicos consagrados a Dios, que fueron guiados y enseñados por él; y puede haber otros iguales ahora: médicos que no exaltan el yo, sino que se comportan y trabajan teniendo como objetivo la gloria de Dios, que son fieles a los principios, fieles al deber, que siempre buscan a Cristo por su luz… {MM 67.3}
Al examinar los registros del pasado, encontramos a médico tras médico calificados para ministrar tanto al alma como al cuerpo, y algunos continúan haciéndolo. Acicateados por los peligros de su profesión, buscaron la sabiduría de Dios y fueron guiados por su Espíritu por la senda cuyo final es la gloria…{MM 68.1}
El médico que teme y ama a Dios anhela revelar a Jesús al alma enferma de pecado, y decirle cuán gratuita y completa es la provisión hecha por el Redentor que perdona los pecados. “Su tierna misericordia abarca todas sus obras”; pero para la humanidad se ha hecho una provisión más amplia aún, y abunda la promesa que señala hacia Jesús como la Fuente abierta para lavar el pecado y la inmundicia. ¿Qué puede alivianar tanto el corazón, qué puede difundir tanta luz en el alma, como sentir que sus pecados están perdonados? La paz de Cristo es vida y salud.{MM 68.2}
Entonces, que el médico comprenda que debe rendir cuentas y mejorar sus oportunidades de revelar a Cristo como un Salvador que perdona. Que tenga una elevada consideración por las almas y que haga todo lo posible a fin de ganarlas para Cristo y la verdad. Que el Señor ponga su Espíritu sobre los médicos y les ayude a trabajar con inteligencia por el Maestro porque aman a Jesús y las almas por quienes Cristo murió.—Manuscrito 17, 1890.{MM 68.3}

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