Consejos y amonestaciones

Consejos y amonestaciones
Nuestra actitud hacia las instituciones del señor
En años pasados he escrito muchas cosas a nuestros hermanos de Norteamérica, Europa y Australia, con relación a la actitud que deben mantener hacia nuestras instituciones denominacionales. Ahora le envío algunas de ellas a usted, como instrucción oportuna.{MM 179.1}
De una carta escrita en 1889, cito lo siguiente:{MM 179.2}
“Los que llevan grandes responsabilidades en nuestras instituciones deben ser fortalecidos y apoyados al saber que los miembros de todo lugar oran por la prosperidad y el éxito de estas instituciones. Si las iglesias no sienten que la obra hecha en nuestras instituciones es muy importante, y que los obreros necesitan su simpatía y su cooperación inteligente y de corazón, esta deficiencia retardará el avance de la obra. Las quejas son muy frecuentes con relación a los hombres que llevan cargas pesadas. El desánimo viene sobre estos hombres debido a los elementos no consagrados que hay en las iglesias, a quienes les gusta hablar y dicen: ‘Informad, que nosotros informaremos.’ Esto crea más trabajo para los hombres que ya están sobrecargados.{MM 179.3}
“Los que se consagran diariamente a Dios y se esfuerzan por mantener en alto las manos de los que llevan responsabilidades, serán bendecidos por el cielo. Nosotros estamos comprometidos para hacer una gran obra, y Satanás utilizará todo su poder con el fin de ganar la adhesión de los mismos hombres y mujeres que podrían cooperar con Dios en hacer una preciosa obra si fueran purificados, santificados y guiados por el Espíritu Santo; si fueran de corazón amante, veraces y llenos de tierno amor; y si dieran el respeto debido a los que Dios ha nombrado para llevar adelante una obra grande e importante. Los hombres que tienen parte en el servicio del Maestro a menudo han sido heridos por los que piensan y hablan mal, y crean sentimientos de desconfianza y celos que no se deben tolerar ni deben mantener vivos las lenguas impías.” {MM 179.4}
A estos mismos principios se llamó la atención de nuestros hermanos y hermanas de la Asociación de Iowa en 1902. En una comunicación dirigida a ellos está la siguiente instrucción:{MM 180.1}
La relación de los miembros de iglesia hacia los obreros médicos
“Por medio de los votos bautismales, los miembros de iglesia han hecho el pacto de permanecer bajo el control del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Después de un tiempo, bajo la tentación, algunos se separan de la influencia del Espíritu de Dios y sirven al enemigo. Llegan a hablar necedades y se convierten en personas que crean discordias. En vez de sanar y restaurar, hieren y destruyen.{MM 180.2}
“¡Cuán cuidadosa debe ser toda persona que dice amar y temer a Dios con relación a la reputación de las instituciones que Dios mismo ha establecido de acuerdo a su Palabra! Cuánto cuidado debe tener todo profeso cristiano con la reputación de aquellos cuya labor es traer alivio a los seres humanos enfermos. Los médicos necesitan nervios sosegados. ¿No pueden comprender los hombres y las mujeres que cuando tratan de herir y destruir constantemente la reputación de los médicos nombrados por el Señor—a quienes se ha dado una obra especial—, estos siervos de Dios sienten profundamente las heridas hechas por sus palabras no santificadas? Se les hiere el corazón con el espíritu de crítica, las connotacionesdespectivas y el ejemplo y las prácticas anticristianas de los que deberían levantarse como apoyo de quienes actúan como la mano ayudadora de Dios. {MM 180.3}
La crítica imprudente y cruel
“Muchos cristianos profesos se han convertido en agentes de Satanás, quien los utiliza para censurar y desanimar casi hasta la muerte a los que Dios ha designado para hacer una obra muy importante. Se han proferido muchas palabras contrarias a los principios de la verdad y la justicia, muchas palabras que crean suspicacia y desconfianza. ¿No pueden ver las pobres almas que por largo tiempo han estado estorbando, que por su conducta están sirviendo ignorantemente al enemigo de toda justicia? ¿Son incapaces de entender que están empujando a obreros exitosos hacia el campo de batalla de Satanás, para convertirlos en juguetes de la tentación?{MM 181.1}
“Muchos de estos habladores imprudentes no saben lo que hacen. No pueden ver que sus palabras desaniman a los que Dios ha nombrado para representar a Jesucristo y su verdad para este tiempo. Al aliviar a la humanidad doliente, los médicos consagrados hacen la obra del Gran Restaurador, quien ha dicho: ‘En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis’.{MM 181.2}
“Que los de labios impuros entiendan que por el interés de su propia alma deben convertirse ahora para que sus palabras sean un sabor de vida para vida, y no de muerte para muerte. Es tiempo de que los que hablan trivialidades se reformen. Que cada uno empiece la reforma y reconstruya su propia casa. Que cada miembro de iglesia alivie las cargas y aliente el corazón de sus hermanos al sostenerles en alto las manos y fortalecerlos para hacer la voluntad de Dios”.—Special Testimonies, Series B 5:23-25.{MM 181.3}
Se requiere experiencia y sabiduría
Se pueden conseguir muchos médicos que dejaron de ser estudiantes cuando recibieron sus diplomas, que se inflan y sienten que saben todo lo que hay que saber, y creen que no es esencial conocer lo que no saben. Pero los médicos que queremos no son de esta clase . Cuando un médico acepta su cargo como facultativo, cuanto más genuina y práctica sea la experiencia que tenga, más completamente sentirá su carencia de conocimiento.{MM 182.1}
Si es autosuficiente, leerá artículos referentes a las enfermedades y cómo tratarlas sin la ayuda de los medios naturales; aceptará declaraciones y las incluirá en su práctica sin un profundo escudriñamiento, sin estudio concienzudo, sin cernir toda teoría, y simplemente se convertirá en un trabajador mecánico. Ya que conoce tan poco, estará listo a experimentar con la vida de los seres humanos y a sacrificar no pocos de ellos. Esto es asesinato, asesinato real. Él no hizo su labor con mala intención; no tenía propósitos malignos; pero se sacrificaron vidas a causa de su ignorancia, porque fue un estudiante superficial, porque no tenía esa práctica que hiciera de él un hombre responsable para confiarle vidas humanas. Se requiere una dedicación muy cuidadosa… para llevar la carga de un médico que desea cumplir cabalmente con su labor.{MM 182.2}
Todo médico que ha recibido una educación cabal, será muy modesto en sus pretensiones. No se atreverá a correr riesgo alguno experimentando con la vida humana, por temor a hacerse culpable de asesinato y que esto se escribiera contra él en los libros del cielo. Sólo el médico competente y cuidadoso tendrá una mínima relación con las drogas, y nunca se jactará de que los venenos fuertes son mucho más eficaces que una pequeña cantidad cuidadosamente administrada.—Manuscrito 22, 1887.{MM 182.3}
El ministro y su esposa
El ministro y su esposa que están realmente convertidos y se han dado por completo a la obra del Señor, se hacen cada día más y más inteligentes y eficientes en su labor en beneficio de los demás. Pueden explicar las Escrituras a las almas de tal manera que comunican luz a las mentes entenebrecidas.{MM 183.1}
Las mujeres pueden aprender a prepararse para alcanzar a otras mujeres. Hay hermanas especialmente preparadas para la obra de dar estudios bíblicos y son muy exitosas en presentar la Palabra de Dios en su sencillez a los demás. Ellas se convierten en una gran bendición al alcanzar a las madres y a sus hijas. Esta labor es sagrada, y las que se comprometen en ella deben recibir aliento.{MM 183.2}
El médico y su esposa
En la obra médica misionera que se debe hacer, las mujeres deben dar tratamiento a las mujeres. Un hombre y su esposa, que ambos sean médicos, pueden lograr un gran bien al trabajar unidos. La esposa puede visitar a otras mujeres, y cuando estén enfermas y dolientes, puede consultar a su esposo en cuanto al mejor método para ayudarlas. Debemos tener más mujeres médicas de lo que ahora tenemos. Cuando las mujeres enfermas son tratadas y cuidadas por mujeres, se cierra una puerta por la cual Satanás trata de entrar. Se me han presentado muchos casos en los que Satanás ha entrado por esta puerta para arruinar a las familias. No permitamos que él obtenga ninguna ventaja en punto alguno.{MM 183.3}
Yo quisiera que todos entendieran este asunto. Debe haber en nuestros sanatorios mujeres médicas que puedan estar al lado de sus esposos, que puedan examinar a otras mujeres y proveerles tratamiento. Muchas más mujeres sensatas y completamente convertidas deben llegar a ser médicas inteligentes. {MM 183.4}
Se me instruye que nuestros sanatorios deben tener tanto mujeres como hombres médicos.—Carta 108, 1910.{MM 184.1}
Tentaciones sutiles
Tentaciones sutiles y peligrosas asaltarán al médico que crea la verdad para estos últimos días. Lo que se condenaría en un trabajador de otra clase se considera admisible para él. De esta forma se encubre una multitud de pecados; actos que están registrados en los libros del cielo como un alejamiento de los principios bíblicos. En lugar de ser descuidado y familiar, él debiera actuar sabiamente y con discreción. Nuestros sanatorios no deben ser focos de crítica debido a una familiaridad descuidada por parte de médicos y enfermeras. El médico debe resistir esta clase de tentación si entiende su peligro y se aferra a su Salvador, viviendo la Palabra de Dios en todo aspecto. Si somos leales a la Palabra de Dios, estamos del lado de Cristo, del lado de los leales y santos ángeles; estamos cubiertos por el escudo de la omnipotencia. ¿De quién, luego, temeremos?—Manuscrito 162, 1897.{MM 184.2}
Mantenimiento de una alta norma moral
Algunos que poseen influencia y que aparentemente obran a favor del interés del sanatorio, incitan por su propia conducta un menosprecio hacia las reglas y el orden; y la influencia de tales personas propende a animar la insubordinación, especialmente en lo que concierne al noviazgo y el matrimonio. Las partes no están preparadas para cumplir sus deberes; viven una vida irreal, sumergidas en visiones de gozo demasiado altas y románticas, y en su deseo por agradarse mutuamente llegan a ser infieles.{MM 184.3}
Las ideas en torno al noviazgo tienen su fundamento en conceptos erróneos referentes al matrimonio. Siguen el impulso y la pasión ciega. El noviazgo se basa en un espíritu de flirteo. Las partes violan con frecuencia, las reglas de modestia y de reserva, y son culpables de indiscreción si es que no quebrantan la ley de Dios. No se discierne el propósito elevado, noble y loable de Dios en la institución del matrimonio; por lo tanto, no se desarrollan los afectos más puros del corazón ni los rasgos de carácter más nobles. {MM 184.4}
Usted no debe proferir una sola palabra, ni realizar una sola acción que no esté dispuesto a que los santos ángeles contemplen y registren en los libros arriba. Debe estar completamente dispuesto a dar gloria a Dios. El corazón debe tener solamente un afecto puro y aprobado, digno de los seguidores de Jesucristo, exaltado en su naturaleza y más celestial que mundano. Cualquier cosa diferente de esto es baja y degradante en el noviazgo; y el matrimonio no puede ser santo y honorable a la vista de un Dios puro y santo a menos que esté fundado sobre los elevados principios de las Escrituras.{MM 185.1}
Precauciones necesarias
Estas precauciones pueden ser consideradas como innecesarias. Pero los que pugnan por una libertad más amplia no son dignos de estar conectados con estas instituciones. El libertinaje leve suele llamarse libertad, pero los profesos hijos e hijas de Dios deben elevar las normas y no tener compañerismo con los indisciplinados que tratan de establecer normas y reglamentos adaptados para tratar los casos de los desobedientes.{MM 185.2}
A menos que el sanatorio esté protegido por reglamentos y normas vigilantes, pronto se convertirá en un semillero de iniquidad. Hay quienes buscarán entrampar y desviar a las almas, que tienen un espíritu de injuria, en vez de mostrar respeto hacia los que llevan la carga y tratan de mantener en alto las normas. Cuanto menos personas de esta clase se empleen, más segura y pura será la atmósfera moral del sanatorio. Siempre hallarán entrada en una institución, personas cuya influencia será para el mal. Son del tipo que están continuamente presentando lo amargo como dulce y lo dulce como amargo. Hay profesos cristianos que pervertirán la conciencia y anublarán la mente bajo una apariencia de piedad; y los que no ven ni sienten el peligro ya son los engañados o víctimas de Satanás… {MM 185.3}
Instrucción concerniente a la asociación
No es tiempo de considerar el matrimonio a la luz de la felicidad. Es un negocio incierto. El resultado es mucho más miseria que felicidad; y sin embargo, casarse y darse en casamiento hoy es como lo fue en los días de Noé.{MM 186.1}
No parece haber restricción, sino que la pasión y el impulso tienen un poder controlador, y la juventud parece estar hechizada con el sentimentalismo del amor enfermizo. Por esta razón las normas y los reglamentos son altamente esenciales para resguardar a los que tienen relación con el sanatorio, el colegio y la oficina de publicaciones; y cualquiera que considere estas restricciones como innecesarias no tiene discernimiento espiritual, y se convertirá en un estorbo en vez de una ayuda…{MM 186.2}
El pecado de la época
La sensualidad es el pecado de la época. Pero la religión de Jesucristo ejercerá los límites del control sobre toda especie de libertad ilegal; las facultades morales frenarán todo mal pensamiento, palabra y acción. El engaño no se hallará en los labios de un verdadero cristiano. No le dará cabida ni a un solo pensamiento impuro, ni proferirá una palabra que se acerque a la sensualidad, ni una acción que tenga la más mínima apariencia de maldad.{MM 186.3}
Los sentidos deben custodiarse. El alma en la cual Jesús habita desarrollará una verdadera grandeza. El alma inteligente que tiene respeto hacia todos los mandamientos de Dios dirá a las pasiones del corazón, por medio de la gracia de Cristo, mientras señala a la gran norma moral de justicia de Dios: “Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante: y aquí parará el orgullo de tus olas”. La gracia de Cristo será como una muralla de fuego alrededor del alma.{MM 187.1}
Hay quienes dirán: “¡Oh, usted no necesita ser tan minucioso. Un poco de flirteo no es dañino ni causará mal alguno!” Y el corazón carnal invita a la tentación, y el sancionamiento práctico de la complacencia termina en pecado. Esta es una norma baja de moralidad que no alcanza la alta norma de la ley de Dios.{MM 187.2}
La vileza del corazón humano no se comprende. Siempre hay individuos conectados con nuestras instituciones cuyo carácter está vaciado en un molde inferior, y necesitan una palabra de aliento de los que ocupan posiciones elevadas, para que no gratifiquen liberalmente el corazón inicuo. En el sanatorio también hay de los que no son pecadores abiertos: ocultan sus pecados de los ojos humanos; tienen una moralidad digna externamente; pero el ojo del Señor los contempla. Hallan medios para gratificar las bajas propensiones sensuales; tienen la vida manchada, y contaminan a otros con su ejemplo…{MM 187.3}
Evite el primer paso errado
Usted no ve cuán cerca puede andar de la orilla del precipicio y estar seguro. Evite el primer acercamiento al peligro. No se puede jugar con los intereses del alma. Su capital es su carácter. Ámelo como lo haría con una reserva de oro. Se debe desear en forma firme y constante la pureza moral, el respeto propio y un gran poder de resistencia. No debe haber ni un alejamiento de la reserva; un acto de familiaridad o una indiscreción pueden poner en peligro el alma, al abrir la puerta a la tentación y debilitar el poder de resistencia. {MM 187.4}
El salmista, al considerar las muchas trampas y tentaciones hacia el vicio, pregunta: “¿Con qué limpiará el joven su camino?” Esta pregunta es apropiada para todo el que está relacionado con nuestras misiones y para todo instrumento de Dios. En este estado de nuestra obra, la respuesta viene: “con guardar tu Palabra”. Hay que mantener una conexión viva con el cielo, buscando tan a menudo como lo hacía Daniel—tres veces al día—la gracia divina para resistir al apetito y la pasión. Luchar contra el apetito y la pasión sin la ayuda del poder divino será un fracaso; pero haga de Cristo su fortaleza y el lenguaje de su alma será: “En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó’. Dijo el apóstol Pablo: “Golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.{MM 188.1}
Que ninguno crea que puede vencer sin la ayuda de Dios. Usted debe tener la energía, la fortaleza y el poder de una vida desarrollada en su interior. Entonces llevará fruto para santidad y aborrecerá el vicio intensamente. Usted necesita ejercer un constante esfuerzo para separarse de la mundanalidad, de la conversación barata, de todo lo sensual y elevarse a la nobleza del alma y a un carácter puro y sin mancha. Su nombre puede guardarse tan puro que llegue a estar desligado de cualquier cosa deshonesta o injusta, que se le respete por todo lo bueno y lo puro, de tal forma que pueda estar inscrito en el libro de la vida del Cordero, para ser inmortalizado entre los santos ángeles.—Manuscrito 4a, 1885.{MM 188.2}
Como corrientes de una fuente pura
Directores y auxiliares,… os hablo como a cristianos, como a hombres y mujeres que han unido el alma a Cristo como el sarmiento está unido a la vid viviente. Si no habéis sido renovados en el espíritu de vuestra mente, por amor a vuestra alma no demoréis en ocultar vuestra vida con Cristo en Dios. Este es el primer objetivo de vuestra vida. Cuando Cristo habite en el corazón, no seréis vanos, burlones e inmodestos, sino circunspectos y confiables en todo lugar; profiriendo palabras puras como corrientes que provienen de una fuente clara, refrescando a todos aquellos con quienes se relacionen. {MM 188.3}
Si usted decide continuar su charla superficial y su conducta frívola, vaya a otro lugar donde su influencia y su ejemplo no se sientan tan ampliamente, contaminando el alma de otros. Todo lo que usted necesita es un sentido tal de la pureza y de la santidad de Cristo que lo lleve a despreciar este fingimiento de religión que no bendice a nadie, que no otorga paz de conciencia ni reposo en la fe.{MM 189.1}
Que todos los vinculados con estas instituciones, las que Dios ha ordenado para la salvación de las almas, busquen la sabiduría divina y la gracia celestial para que puedan tener una influencia elevadora sobre los demás. A menos que reciban fortaleza constantemente de Jesús, contemplándolo, confiando en él y tomando de su gracia divina por fe, se convertirán en una presa fácil de la tentación.{MM 189.2}
Hay muchas señoritas atrevidas y mujeres atrevidas y descaradas, que tienen la facultad de insinuarse colocándose en la compañía de hombres jóvenes, llamando su atención e invitando al flirteo a hombres casados o solteros, que a menos que su rostro se dirija a Cristo y estén firmes como el acero, serán atraídos a la red de Satanás.{MM 189.3}
Educar para la pureza del pensamiento
Es tiempo de que, como cristianos, alcancemos una norma más elevada. No permita Dios que ninguna institución que él ha plantado se convierta en un medio de atraer a las almas a un lugar donde se enseñe la iniquidad. Que todos aprendan mansedumbre de corazón en la escuela de Cristo; que apoyen sus almas desvalidas en Jesús. Vivid bajo la luz de los oráculos de Dios. Educad la mente y el corazón para el cultivo de pensamientos puros, elevados y santos: “Sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir”. Cualquier influencia que tengáis, permitid que se dirija a exaltar a Jesús. A menos que hagáis esto, sois falsos guías, que descarriáis las almas de la verdad, la vida y la luz de la Palabra; y [siendo así], mientras más placenteros y atractivos sean vuestros modales, mayor daño causaréis a las almas. … {MM 189.4}
No habrá gusto por la conversación trivial entre los que miran a Jesús para obtener fortaleza de él y que dependen de su justicia para alcanzar salvación. Por fe aceptan a Jesús como su Salvador personal y se convierten en partícipes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.{MM 190.1}
Mientras los hombres y las mujeres de una institución de salud debieran ser amables y corteses, a la vez que se requiere que sean afables y que congenien con todos, deben evitar hasta la apariencia de una familiaridad indebida. Y no solamente deben observar ellos mismos la conducta apropiada más estricta, sino que por precepto y ejemplo deben educar a otros en la modestia y para que eviten relajamiento, burlas, adulación y palabras disparatadas.{MM 190.2}
Evitad el favoritismo
Los médicos, supervisores y auxiliares deben descartar todo lo que tenga sabor a una familiaridad indebida. No se deben otorgar favores ni atenciones especiales a unos pocos, ni dar preferencias a unos sobre otros. Esto se ha hecho, y es desagradable a Dios. Hay personas respetables que están afligidas y dolientes, pero no se quejan, y que necesitan atenciones especiales. Estos hombres y mujeres a menudo se pasan por alto y se tratan con dureza de corazón que se asemeja más al carácter de Satanás que al de Cristo, mientras hay damas jóvenes atrevidas, que reciben atenciones especiales que no necesitan de manera alguna. Todo este descuido está escrito en los libros del cielo. Todas estas cosas desarrollan el carácter. {MM 190.3}
Que todos los que están vinculados con la institución como auxiliares tengan en mente las palabras de la inspiración: “La sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”. Cuando paséis por alto a alguien que requiere vuestra simpatía y actos caritativos y no se los otorgáis, sino que os volvéis hacia los descarados y vertís sobre ellos vuestros favores, recordad que insultáis a Jesús en la persona de sus afligidos. Él dice: “Tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;… estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis”. Y cuando los que oigan esto, sorprendidos, pregunten: ¿Cuándo te vimos a ti en tal situación?”, viene la respuesta: “En cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños [afligidos que necesitaban vuestra simpatía], tampoco a mí lo hicisteis”. “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos”. Los ricos no necesitan de vuestros favores, sino los pobres. Los heridos, magullados y lisiados del rebaño están entre nosotros, y éstos prueban el carácter de los que proclaman ser hijos de Dios.{MM 191.1}
Cuando se guía a otros a la perdición
Los ángeles de Dios contemplan el desarrollo del carácter. Ellos pesan el valor moral. Si usted dedica sus atenciones a los que no tienen necesidad, les hace daño a esas personas y recibirá condenación en vez de recompensa. Recuerde que cuando por su conversación desciende al nivel de los caracteres frívolos, los está animando en la senda de la perdición. Sus atenciones imprudentes pueden convertirse en la ruina del alma de ellos. Usted degrada sus conceptos de lo que constituye la vida y el carácter cristianos; confunde las ideas de ellos y graba impresiones que nunca se pueden borrar. El daño que de esta forma se ocasiona a las almas que requieren ser fortalecidas, refinadas y ennoblecidas es a menudo un pecado para muerte. Ellos no pueden asociar a estos hombres con las posiciones sagradas que ocupan. Consideran a los ministros y dignatarios de la iglesia como personas que no son mejores que ellos mismos. Entonces, ¿dónde está el buen ejemplo? {MM 191.2}
Dios hace una apelación a los que se dicen ser cristianos para que eleven la norma de justicia, y se purifiquen como él es puro. “Sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir”. “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba,… poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia”. “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia [pues debéis andar en la luz, mientras tenéis la luz]; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.—Carta 6a, 1890. {MM 192.1}
Una apelación a ejercer más simpatía
El médico cristiano es un ministro del orden más elevado. Es un misionero. Los que por medio de su habilidad y fidelidad, de su esfuerzo dedicado y por la sabiduría proveniente de Dios pueden aliviar el dolor corporal, se colocan en una relación tal con sus pacientes que pueden guiarlos al Gran Sanador del alma, quien puede decir: “Tus pecados te son perdonados”.{MM 193.1}
Hay que ganar la confianza de los pacientes
Usted es muy reservado. En sus manos está la facultad de atraer al enfermo a su corazón, y si no obtiene la confianza de sus pacientes es porque no percibe la gran necesidad de tacto e ingeniosidad que demanda el servicio al alma y el cuerpo. No justifico a nadie que engañe al moribundo. De la forma más bondadosa que sea posible, dígale la verdad en relación a su caso (como creo que lo hace), y luego diríjalo a Jesús como su única esperanza.{MM 193.2}
Usted no tiene derecho a encerrarse dentro de sí mismo y no decir casi nada a los pacientes. No debe hacerlos esperar para comunicarles el dictamen de su caso personal. No es justo que les cause sufrimiento mental por una demora innecesaria. Todo caso debe recibir una atención pronta en su turno y de acuerdo con su necesidad. La negligencia en este respecto lo ha perjudicado a usted desde el mismo comienzo de su ejercicio de la medicina. No tiene que ser así; no debiera ser así.{MM 193.3}
Se me ha mostrado que este defecto suyo de carácter ha dado ocasión a que hombres y mujeres lo maldigan… y que casi blasfemen de Dios. Si yo pensara que esto no se puede corregir, no le escribiría como lo hago ahora. Su deber como médico cristiano es educar sus modales y sus hábitos para el cuarto del enfermo, para ser alegre y afable, para manifestar una tierna simpatía y para conversar libremente con sus pacientes acerca de los temas esenciales que atañen a la esfera de su especialidad. Usted puede alcanzar una alta norma en el ejercicio de su profesión. {MM 193.4}
El error de pensar en asuntos desagradables
Por favor, se lo ruego, no culpe a otros. Usted ha meditado acerca de asuntos desagradables por demasiado tiempo. Hay muchas cosas que no interpreta correctamente. Ahora, cese de pensar en cosas desagradables; deje de hablar de ellas; fije su mente en Jesús, su Ayudador, y trabaje con fe y confianza. Al disciplinarse, tendrá mejor éxito del que ha tenido hasta ahora…{MM 194.1}
Un médico necesita una comunión diaria con Dios, para que sea un canal constante de luz para sus pacientes. Debe ser un imitador del Señor Jesucristo. Mientras se relaciona diariamente con la muerte al trabajar por los que están al borde de la tumba, necesita una provisión constante de la gracia de Dios, pues existe el peligro de que se haga indiferente ante las realidades eternas. Su única seguridad consiste en mantener al Señor siempre delante de sí, que su mente esté de continuo bajo la influencia del Espíritu de Dios.{MM 194.2}
Cortesía y delicadeza cristianas
El médico debe estar regido por un estricto sentido de la corrección en su conducta en todo tiempo y en toda ocasión. Hablo claramente, porque sé que es mi deber hacerlo. Usted nunca será demasiado decoroso en sus palabras ni excesivamente recatado al examinar a sus pacientes. La rudeza o la falta de delicadeza en el cuarto de operaciones, o al lado del lecho del enfermo es un pecado a la vista de Dios; y en la mente de los pacientes, dirá mucho contra el médico. A menos que abrigue constantemente un sentido estricto de la conducta honorable, ofenderá torpemente a los pacientes sensibles, modestos y refinados. {MM 194.3}
Más que todas las demás personas que ocupan posiciones de responsabilidad, el médico necesita mantenerse siempre unido con Dios, y ser enseñado por él constantemente; de lo contrario, existe el peligro de que, bajo la tentación, sea infiel, rudo y libertino. Necesita practicar una religión pura e inmaculada. Y sus asistentes deben ser prudentes y sosegados, personas que teman a Dios. Uno está seguro sólo cuando se une con la Fuente de todo poder, pureza y elevación del carácter.{MM 195.1}
Hay médicos de mente áspera y aun sensual. Dios no permita que éste sea el carácter de uno que dice creer en la verdad sagrada. El Espíritu de Dios nos resguardará de todo mal y nos proveerá una apreciación de las cosas espirituales y eternas. Las verdades solemnes que profesamos santificarán el alma si las llevamos al santuario interior del corazón. Oh, que todos los médicos sean lo que Dios quiere: puros, santos, inmaculados, escudados por la gracia de Dios y sabiendo que Cristo es su Salvador personal.{MM 195.2}
Tenga siempre en mente, doctor, que el cuarto del enfermo es un lugar donde siempre se deben manifestar la cortesía, delicadeza y gentileza cristianas. No debe haber el más mínimo comportamiento plebeyo. Las acciones del médico dejan impresión: los tonos de su voz, la expresión de su rostro y todas sus palabras son pesados por el paciente. Todo movimiento es escudriñado.{MM 195.3}
La gratitud se dirige a Dios
Si el inválido siente alivio del dolor y vuelve, por así decirlo, de la muerte a la vida, se siente inclinado poco menos que a adorar a quien él considera que le ha salvado la vida. Rara vez piensa que Dios es quien ha logrado este resultado por medio de los agentes humanos. Este es el momento oportuno para que Satanás venga e induzca al médico a exaltarse a sí mismo en lugar de elevar a Cristo. Jesús dice: “Separados de mí nada podéis hacer”. {MM 195.4}
Usted debe guiar al paciente a que contemple a Jesús como el Médico del cuerpo y el alma. Si el médico tiene el amor de Cristo en su propio corazón, utilizará su influencia para colocar al Poderoso Sanador delante del enfermo. Él puede dirigir los pensamientos, la gratitud y la alabanza a la Fuente de todo poder, misericordia y bondad. Si no lo hace, está desaprovechando una de las más preciosas oportunidades. ¡Oh, qué oportunidad de que el médico cristiano ejerza sus talentos para la gloria de Dios, y así dejarlos a los banqueros para que los multipliquen y los envíen de vuelta al cielo como un amplio rayo de luz en alabanza y acción de gracias para Dios por su misericordia y su amor! ¡Oh, qué oportunidades para sembrar en el corazón la semilla que llevará fruto para santidad!{MM 196.1}
El que ama a Dios en forma suprema, de todo corazón, con toda el alma, la mente, el poder y la fuerza, amará a su prójimo como a sí mismo y se esforzará por hacer el máximo de bien. No perderá ni una oportunidad de colocar al Señor ante los afligidos.{MM 196.2}
Las falsas ideas de la etiqueta
 
Hay falsas ideas de firmeza y de etiqueta, que llevan al descuido de los deberes sagrados. La etiqueta del mundo, que estorba la salvación de las almas de las personas, debe descartarse. Nuestro estudio constante debe ser cómo seguir en la mejor forma el ejemplo de Cristo y fomentar su gloria. La conexión con Dios lo es todo. Cristo logra en su sentido más pleno lo que el médico sólo intenta hacer… El médico trabaja con celo para prolongar la vida. Cristo es el dador de la vida. {MM 196.3}
¿Quién ha habilitado al médico con la razón y la inteligencia? Aquel que es la verdad y la vida. El aplica el bálsamo de Galaad. Él es el gran Restaurador. Él es el que ha vencido la muerte en repetidas ocasiones, y quien garantiza la vida eterna: Dios sobre todos. Si el médico ha aprendido en la escuela de Cristo, a la vez que ministra a los cuerpos enfermos, velará por las almas, como quien debe dar cuenta de ellas.{MM 197.1}
El testigo invisible
Los médicos cristianos necesitan orar: velar en oración. Ante ellos se abre una puerta a muchas tentaciones, y necesitan estar despiertos a un sentido agudo de que hay Uno que vela a su lado, tan ciertamente como Uno velaba en aquella sacrílega fiesta de Belsasar, cuando los hombres honraban a los dioses de plata y oro y bebían en los vasos sagrados del templo de Dios. Cuando los hombres toman el honor para ellos mismos, deshonran a Dios.{MM 197.2}
Siempre que alguien induce a los seres humanos, por una acción, a olvidarse de Dios o a menospreciar las claras directrices de su Palabra, el Testigo invisible testifica, como en la escritura sobre la pared del palacio, “pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto”.—Manuscrito 17, 1890.{MM 197.3}
Establecimiento de nuevos sanatorios
Esta mañana estoy escribiendo antes que nadie más se haya levantado. Recibo cartas de personas que me preguntan si tengo alguna luz con relación al establecimiento de nuevos sanatorios.{MM 197.4}
¿Con qué propósito se fundan nuestros sanatorios? ¿Cómo nos relacionaremos con ellos?{MM 197.5}
Hace años se me dio luz referente al establecimiento de los sanatorios. No está de acuerdo con el plan del Señor que los sanatorios se multipliquen muy rápidamente. No es su objetivo que una institución esté demasiado próxima a otra que realiza la misma clase de labor; pues una institución, sea cual fuere, debe tener buenas instalaciones y auxiliares experimentados. Con ésta deben estar vinculados administradores capaces y temerosos de Dios: hombres de una fe fuerte, que ejerzan una influencia para el bien y que sean capaces de llevar las pesadas responsabilidades que se les han confiado, sin atrasar la institución ni meterla en deudas. {MM 197.6}
El que empieza a construir una torre debe sentarse primero y calcular los gastos, para saber si después de empezar a construir podrá terminar. Todos los que se propongan fundar un sanatorio deben comprender que es una gran empresa. Si no tienen suficiente experiencia ni adaptabilidad para construir exitosamente un nuevo sanatorio, que se unan con los sanatorios que ya están funcionando y hagan suyos los intereses de esas instituciones…{MM 198.1}
Sanatorios para ganancia personal
Las personas que se sienten libres de actuar movidos por impulsos egoístas, y buscan establecer un sanatorio independiente para ganancia personal, no han considerado la influencia que tal proceder tiene sobre el mundo…{MM 198.2}
Hubo adventistas del séptimo día que se iniciaron en esta rama con el deseo egoísta de adquirir algo que los beneficiara. No se preocuparon en lo más mínimo por considerar el efecto que sus acciones tendrían sobre la obra de una institución similar, establecida según el plan de Dios. Si mediante una representación indebida de las instituciones [médicas] que ya están en operación, tales hombres pueden desviar los recursos para ellos mismos, y en provecho personal, serán tentados de continuo a ser injustos con estas instituciones…{MM 198.3}
Dios no bendecirá a los que obren sin tomar consejo con sus hermanas. No se debe confiar en un adventista que se crea completamente suficiente y considere que puede seguir sin peligro su propio juicio, pues no anda en la luz como Cristo está en luz. Habrá muchos que no tengan un sentido correcto de lo que esté haciendo. Los hombres necesitan tener ideas claras y espiritualidad profunda. Dios desea que en su servicio, toda persona se mueva sensatamente, pesando los motivos que suscitan sus acciones.{MM 199.1}
Entre nosotros habrá gente irresponsable que no tiene una concepción adecuada de la obra importante que el Señor desea que se haga en nuestras instituciones: cuidar a los enfermos y diseminar los principios preciosos y esenciales de la reforma pro salud. Los que no han ajustado las prácticas de su vida a esta importante reforma necesitan una conversión cabal.{MM 199.2}
Pérdida espiritual ocasionada por objetivos egoístas
Si los hombres están tan confundidos y faltos de principios como para emplearse en la obra de los sanatorios con el fin de obtener ganancia personal y egoísta, no prosperarán en su vida espiritual ni podrán influir espiritualmente sobre otros como lo deberían hacer. Que los que tienen un gran deseo por distinguirse de alguna forma se dediquen a algún trabajo que no involucre tanto la causa de Dios como lo implica el establecimiento de un nuevo sanatorio.—Manuscrito 26, 1902.{MM 199.3}
En sabiduría y equidad
Ayer por la mañana (25 agosto de 1907), el doctor_____ me visitó, y tuvimos una larga entrevista. …{MM 199.4}
Me preguntó acerca de la relación que debemos mantener hacia la obra médica y los sanatorios privados. No pude decir que debiera existir una estrecha relación con personas que trabajan en forma privada en ramas desinteresadas, aunque sé que en algunos casos el asunto implica gran perplejidad. Mucho depende de cómo se manejan estos sanatorios.—Carta 410, 1907. {MM 199.5}
Calculad los gastos
Se debe manifestar gran cuidado en el establecimiento de sanatorios; pues esta obra es importante. Los que están a cargo de la obra deben buscar, en consenso con los hermanos de experiencia, los mejores planes para seguir. Deben calcular los gastos de cada paso que van a dar. No deben salir a la obra sin conocer cuánto dinero tienen que invertir.{MM 200.1}
La primera cuestión que se debe definir es: “¿Debe haber un sanatorio en esta localidad?” Si así fuera, la senda del deber es clara. Pero hay otra pregunta muy importante que responder: “¿Están preparadas las personas a las que se va a confiar la labor de planear y manejar la empresa, para actuar con precaución, sin confianza propia, sino en el temor del Señor? ¿Recibirán consejo de los que han tenido experiencia en esta labor?”{MM 200.2}
Una prevención del fracaso vale mucho más de lo que se puede estimar. Que los hombres jóvenes a quienes se ha confiado el manejo de ciertas ramas de la obra no estén preocupados e intranquilos, desasosegados y que no aventuren nada. Que aprendan a ser prudentes al observar los fracasos de otros.{MM 200.3}
Que nadie suponga que es fácil manejar una institución. He visto a muchos emprender esta labor y fracasar. Un hombre está deseoso de ser el líder de cierta empresa. Escoge entonces un sanatorio. Al tratar de dirigirlo con su propia fuerza, llega a ser un completo fracaso. A menos que los hombres que se desempeñan hoy como administradores de nuestras instituciones sean lo suficientemente humildes para permitir que el Señor Jesús los dirija, actuarán en forma irreflexiva. Para que los hombres puedan fortalecer la causa de Dios, su capacidad debe estar santificada, para que puedan razonar sabiamente de causa a efecto. {MM 200.4}
Se deben vigilar los intereses de nuestros sanatorios. Todos deben sentir que es un privilegio hacer lo mejor para que avance la obra médica misionera. Dios requiere que su pueblo se abstenga de hacer algo que interfiera con la obra de otro. No es generoso ni correcto que un hombre empiece la obra de un sanatorio independiente en un lugar donde ya hay un sanatorio establecido. Es muy probable que se requiera la economía más estricta para manejar en forma adecuada un sanatorio y equiparlo con las instalaciones necesarias de los tratamientos y la alimentación saludable para los pacientes y auxiliares.{MM 201.1}
Toda transacción comercial cuenta una historia acerca del carácter del individuo. No debe hacerse un trabajo descuidado. No deben hacerse movimientos en un espíritu egoísta, sin tomar en cuenta los derechos o la propiedad de otros.—Manuscrito 93, 1901.{MM 201.2}
Labor del sanatorio como especulación
A una hora muy temprana fui despertada por la orden: “Escribe las cosas que te he presentado”.{MM 201.3}
En la construcción del santuario se dieron tacto y pericia a los israelitas. El Señor dará a su pueblo de hoy tacto y destreza para realizar su obra. Les impartirá sabiduría a todos los que tengan una parte en su causa; pero deben depender completamente de él: estar dispuestos a ser controlados y guiados por él. Como pueblo, debemos andar y trabajar como hombres y mujeres que dan cuenta a Dios.{MM 201.4}
Hay quienes han tomado la obra del sanatorio bajo su propia responsabilidad. Algunos han entrado en ella con ánimo de especulación; con la esperanza de hacer dinero. Su objetivo principal no era tanto curar cuerpos y almas de enfermos como amasar fortuna. Pero han tenido que comprender que la empresa de los sanatorios significa mucho más de lo que anticipaban. {MM 201.5}
Muchas acciones injustas se hacen con la esperanza de obtener ganancias. El Señor ha sido testigo de todas estas transacciones. Ningún hecho injusto escapa a la vista del cielo. Al final se hallará que todo lo que se obtiene de esta forma será pérdida, pérdida eterna.{MM 202.1}
 
Los obreros deben ser puros, santos y elevados
Nuestros sanatorios son los instrumentos de Dios, y deben erigirse firmemente en defensa de la verdad, haciendo que su influencia sea una demostración viva del poder del evangelio. Tienen que ser elevados, puros y santos, y deben realizar su labor siguiendo los lineamientos de la reforma. Los que están relacionados con nuestros sanatorios deben subordinar el yo, autoexaminarse y cortar toda injusticia de su práctica profesional.{MM 202.2}
Ni una hebra de egoísmo debe estar entretejida en la tela. Pero esto ya se ha hecho, y continuará haciéndose a menos que el profeso pueblo de Dios reciba el nuevo corazón que santifica la conducta. A menos que se reformen y cambien sus caracteres, serán dejados fuera de la ciudad de Dios; pues por sus puertas no puede entrar ninguna cosa inmunda. Sólo los que estén sin mancha, arruga ni nada semejante podrán pasar el gran examen. La ambición profana resultará en la ruina de muchas almas. Esta es la palabra que se me ha instruido dar a todos los que dicen creer la verdad presente.{MM 202.3}
Alejamiento de los principios correctos
Hay hombres que se han dedicado a la obra de los sanatorios más con el propósito de obtener ganancias que por el deseo de hacer obra misionera para Cristo. No han entendido su responsabilidad de trabajar como creyentes consagrados y devotos que tratan de impartir la luz a los que están en tinieblas, mostrando así la santidad que Dios acepta. No exaltaron los principios de la reforma pro salud, a la cual algunos se opusieron; otros estaban sólo medio convertidos en el asunto del régimen alimentario reformado. {MM 202.4}
Para algunos el pensamiento principal al emprender la obra de un sanatorio ha sido mostrar “lo que yo puedo hacer”. No se sentaron primero para calcular el costo, preguntándose si, luego de emprender la obra, podrían llevarla a cabo aceptablemente y con éxito en el temor y el amor de Dios. En Iugar de actuar con precaución, ejerciendo la más estricta economía en cada paso, hicieron inversiones con capital prestado. Estaban seguros de que podrían llevar a cabo la obra sin pérdida y que pagarían pronto sus deudas. No elaboraron sus planes con temor y temblor, y ocasionaron dificultades a la causa que su trabajo debía representar.{MM 203.1}
Si nuestros médicos estuvieran dispuestos a unirse con hombres que han tenido buen éxito en el manejo financiero; si trabajaran gozosamente en forma humilde, hasta que las ganancias de su obra les permitieran expandirse; si rechazaran resueltamente acumular deudas, evitarían pesares para ellos mismos y para sus hermanos. Si dependieran de la ayuda de Dios, colocando su confianza en él y mostrándose dispuestos a empezar en forma pequeña y a permitir que el mérito de su labor hablara por sí solo, si tuvieran motivos santificados, si se decidieran a ejercer una influencia salvadora en el mundo, serían bendecidos en su labor, y se fundarían muchos más sanatorios representativos de la verdad.{MM 203.2}
Una solemne amonestación
El Señor me ha instruido a amonestar a los que establecen sanatorios en lugares nuevos para que empiecen su obra con humildad. Deben consagrar sus capacidades a Dios, para que se utilicen para la gloria de su nombre.{MM 204.1}
Los sanatorios que se establezcan en el futuro no deberán ser edificios inmensos, que incurran en muchos gastos. Se deben establecer pequeños sanatorios locales en conexión con nuestras escuelas.{MM 204.2}
Deben fundarse muchos sanatorios en lugares fuera de las ciudades. Conectados con ellos debe haber hombres y mujeres de habilidad y consagración, que procedan en el amor y el temor de Dios. Estas instituciones deben ser escuelas. Los que trabajen en ellas no deben sentir que están preparados para la graduación, que ya saben todo lo necesario. Deben estudiar diligentemente y practicar con cuidado las lecciones que Cristo ha dado.—Manuscrito 76, 1902.{MM 204.3}
Hay que actuar cuidadosamente
Hay hombres que no actúan con prudencia. Están ansiosos por hacer una gran presentación. Piensan que la exhibición externa les dará influencia. En su trabajo, no se sientan primero y calculan el costo, para ver si pueden terminar lo que han empezado. De esta forma dejan ver su debilidad. Muestran que tienen mucho por aprender en relación a la necesidad de actuar cuidadosamente y en forma avisada. En su confianza propia, cometen muchos errores. Así algunos han recibido un daño del cual nunca se recuperarán. Este ha sido el caso de varios que se han sentido competentes para establecer y administrar sanatorios. El fracaso los alcanza, y… se llenan de deudas…{MM 204.4}
Satisfechos con un crecimiento lento
Hombres que podrían haber actuado bien si se hubieran consagrado por completo a Dios, si hubieran estado dispuestos a trabajar en forma humilde, ampliando su negocio de a poco y negándose a contraer deudas, han fracasado porque no han obrado siguiendo directivas correctas. Y luego de meterse en dificultades, han tenido que liquidar como administradores incompetentes. Desearon alivio de la presión financiera y no se detuvieron a considerar los resultados subsiguientes.{MM 205.1}
Los que ayudan a los tales a salir de la dificultad son tentados a atarse con cuerdas tan fuertes, en forma de promesas, que siguen pensando después que son esclavos. Rara vez se libran de la reputación de mala administración y fracaso.{MM 205.2}
A quienes así contraen deudas se me instruye a decir: No os deis por vencidos si estáis actuando con directivas correctas. Trabajad con todas vuestras fuerzas para superar la situación. No cedáis vuestra endeudada institución a una asociación que ya está sobrecargada con deudas. Es mejor que cada sanatorio cumpla con su propia responsabilidad.{MM 205.3}
Los que están a cargo de nuestros sanatorios deben actuar cautelosamente. A veces verán poco crecimiento. Que éstos actúen con prudencia, tacto y adaptabilidad. Que estudien y pongan en práctica la instrucción que Cristo dio relación a la construcción de una torre. Pensar de antemano es de mucho más valor que tomar decisiones tardías, cuando un descuido de cálculos prudentes y administración cuidadosa claramente resulta en fracaso. Los administradores negligentes, que no saben cómo administrar, deben ser exonerados de sus cargos. Hay que asegurar los servicios de hombres y mujeres que sepan cómo atar todos los cabos para que la obra no se desintegre.{MM 205.4}
Que todos los que están relacionados con nuestras instituciones se humillen delante de Dios. Que soliciten ayuda a Dios para planear tan prudente y económicamente que las instituciones se arraiguen y den fruto para la gloria de Dios. No dependáis de los hombres. Mirad a Jesús. Continuad en oración y velad en oración con acción de gracias. Estad seguros de que tenéis una unión íntima con Cristo.—Carta 12, 1902. {MM 205.5}
Honor mediante la humildad
Aun teniendo todos los medios necesarios para trabajar, los administradores de algunos de nuestros grandes sanatorios han deseado hacer muchas mejoras con dinero que no es de su propiedad, sino del Señor. Algunos dejan de hacer actos de misericordia a los necesitados y utilizan para ellos la pitanza ahorrada de esta manera. Muchos cometen robo tras robo a Dios en la persona de sus santos. Los que están relacionados con nuestras instituciones deben estar siempre motivados por principios nobles en sus relaciones comerciales, revelando por su ejemplo los principios puros y santos que rigen a todo cristiano…{MM 206.1}
El Salvador de la raza humana nació de un parentesco humilde, en un mundo inicuo y maldecido por el pecado. Creció en la oscuridad de Nazaret, un pueblecito de Galilea. Empezó su trabajo en la pobreza y sin ningún reconocimiento mundano. Así introdujo Dios el evangelio de una forma completamente diferente de la que muchos consideraban posible para proclamar el mismo evangelio en 1902. Al mismo comienzo de la dispensación evangélica, él enseñó a su iglesia a confiar, no en la posición y el esplendor mundanos, sino en el poder de la fe y la obediencia. El favor de Dios está por encima de las riquezas de oro y plata. El poder de su Espíritu es de valor inestimable.{MM 206.2}
Nunca debemos confiar en el reconocimiento y el nivel mundanos. Tampoco debemos, al fundar nuestras instituciones, tratar de competir en tamaño o esplendor con las instituciones del mundo . El gran deseo de los administradores de nuestros sanatorios debe ser andar en tal obediencia ante el Señor que todos los auxiliares vinculados con estas instituciones puedan caminar con Dios, por fe, como lo hizo Enoc. {MM 206.3}
El Señor guiará a todos los que caminen humildemente con él. Los hombres humildes que confíen en él serán los obreros de más éxito en su causa.{MM 207.1}
Obtendremos la victoria, no al erigir edificios masivos en rivalidad con los enemigos del Señor, sino al dar cabida a un espíritu como el de Cristo, de humildad y mansedumbre. Es mucho mejor la cruz y las esperanzas chasqueadas que vivir con los príncipes y perder el cielo. Habrá una amarga oposición a la verdad; pero ésta nunca perderá su vitalidad.—Manuscrito 109, 1902.{MM 207.2}
Desventajas de las instituciones grandes
“Deshaced los grandes centros—ha sido la palabra del Señor—. Llevad la luz a muchos lugares”. Los que están deseosos de recibir una preparación para la obra médica misionera eficaz deben comprender que los sanatorios grandes se manejarán en forma tan similar a las instituciones del mundo, que los estudiantes que trabajen en ellos no podrán obtener una capacitación simétrica para la obra médica misionera cristiana.{MM 207.3}
La proclamación de la verdad en todas partes del mundo requiere sanatorios pequeños en muchos lugares, no en el centro de las ciudades, sino donde las influencias citadinas se sientan tan poco como sea posible.{MM 207.4}
Estoy obligada a decir que la construcción de una planta tan grande en _____ y el agrupar en un lugar a los que deben dedicarse a la obra médica misionera en muchos lugares, es justamente lo que Dios ha especificado que no se hiciera. {MM 207.5}
El hecho de que muchos pacientes estén acudiendo al nuevo sanatorio en _____ no debe entenderse como una señal de que el plan para tan amplia obra era lo mejor. A esta gran institución vendrán muchos hombres y mujeres que en realidad no están enfermos. Los obreros tendrán que atenderlos; nuestras enfermeras se convertirán en servidoras de hombres y mujeres del mundo que no están inclinados a la piedad ni a la religión. Pero ésta no es la obra que Dios ha dado a sus misioneros médicos. El más grande Médico misionero que este mundo haya visto jamás es quien nos ha dado nuestras responsabilidades.—Carta 210, 1903.{MM 208.1}
El peligro de separarse del evangelio
Existe el peligro de que el doctor _____ busque conformarse con las normas del mundo en sus ideas y en el ejercicio de su profesión. Él necesita buscar al Señor en cada paso. Debe mantener ante su vista, no su propia gloria, sino la del Señor… y está en peligro de colocar la obra médica misionera primero, haciendo de ésta el cuerpo en vez del brazo. No tendrá éxito en esto y no debe intentar lo que no puede realizar. Ambicionará hacer grandes cosas al separar la obra médica misionera del ministerio evangélico; pero el Señor no induce a sus médicos a separar la obra médica misionera del ministerio evangélico. Se debe creer y obedecer la verdad, la verdad presente para este tiempo, en conexión con los principios de la reforma pro salud.{MM 208.2}
El sábado es una prueba para este tiempo
Los sanatorios que se establecen deben estar íntima e inseparablemente ligados con el evangelio. El Señor ha dado la instrucción de que el evangelio debe avanzar; y el evangelio incluye la reforma pro salud en todos sus aspectos. Nuestro trabajo es instruir al mundo; pues éste está ciego ante los acontecimientos que están preparando el camino para las plagas que Dios permitirá que caigan sobre el mundo. Los fieles atalayas de Dios deben dar la amonestación. {MM 208.3}
El doctor _____ tiene un deseo de hacer grandes cosas. Está en peligro de gastar su energía fuera del sanatorio, en lugar de dedicar todas sus facultades a lograr que la institución se transforme en un poder en relación con el mensaje del evangelio y la reforma del sábado. El doctor _____ necesita colocarse donde pueda comprender la verdad para este tiempo. Esta es su única seguridad como médico. Debe tener los pies calzados con el apresto del evangelio.{MM 209.1}
Él está en peligro de confundirse y no ver la influencia elevada y santa que el tema del sábado debe ejercer sobre la obra para este tiempo. Considerará necesario hacer en el sábado muchas cosas que no deben hacerse ese día. Si trata de cumplir con tantas responsabilidades, llegará a no hacer caso del sábado. Tal influencia será una maldición para la institución. Los que trabajan en nuestros sanatorios deben recibir enseñanza con relación al tema del sábado como la gran prueba para este tiempo. Dios desea que su pueblo vincule la obra médica misionera con la del mensaje del tercer ángel. Esta es la obra que restaurará la imagen moral de Dios en el hombre…{MM 209.2}
Hay mayor poder en la verdad que en la ostentación mundana
El doctor _____ no debe estudiar cómo satisfacer mejor los requerimientos del mundo. No ha de modelar su conducta por la del mundo en su apariencia y en su equipo, ufanándose de que ésta es la manera de alcanzar a las clases más altas. El evangelio prohíbe que se alberguen ideas mundanas. Usted puede preguntar dónde. Lo remito a la vida de Cristo. Piense en lo que era él antes de venir a nuestro mundo: Comandante de todas las inteligencias celestiales. ¿Cómo vino a esta tierra? Lo vemos como un hombre pobre, quien hasta el mismo final de su historia terrenal mantuvo su humildad. La idea de que la ostentación externa da influencia a un hombre o a su posición es una de las mentiras de Satanás. Que ningún hombre se exalte sobre los métodos y el ejemplo de nuestro Señor. No hay una norma más elevada que la vida de Cristo. Como pueblo, debemos evitar la pretensión del mundo, que ha hecho de los hombres y las mujeres lo que son hoy. No debemos copiar las costumbres ni las prácticas de los sabios del mundo para ganar favor e influencia. La semejanza a Cristo es el verdadero cristianismo. En verdad hay un poder que ninguna apariencia externa u ostentación pueden dar, que ninguna clase de suposición u opinión mundana puede cambiar o alterar.—Manuscrito 172, 1899. {MM 209.3}
Sin contemporización
A los que se dedican a la obra médica misionera los asaltará la tentación a exaltarse ellos mismos, a buscar los efectos de las apariencias. Cortad de vuestro trabajo todo lo que sea de este carácter. Que toda la carga del alma no sea otra sino asemejarse a lo que Cristo fue en su labor. No debemos contemporizar de ningún modo con los hábitos y las prácticas del mundo. Debemos permanecer sobre la plataforma de la verdad eterna, la pura y genuina verdad. En esto se nos puede considerar singulares, pero esta es la suerte de todos los que escojan a Cristo como su porción. Todo obrero que trabaje en las ramas médicas misioneras debe hacer que este trabajo sea un éxito al vivir en contacto con el gran Obrero.—Manuscrito 96, 1898. {MM 210.1}

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